Bohr. Luz y vida. VI
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Niels Bohr pensaba que esta diferencia fundamental, entre la investigación física y biológica, entraña la imposibilidad de trazar un límite preciso, en la aplicación de las ideas físicas a los problemas de la vida, que corresponda a la distinción en mecánica atómica, entre el campo de la de la descripción mecánica causal y, los procesos propiamente cuánticos. Si en lugar de distinguir entre organismos vivos y cuerpos inanimados, extendemos la idea de vida a todos los fenómenos naturales, el problema de la limitación de los conceptos físicos en biología, perdería todo su significado. De otro lado, si de acuerdo con el lenguaje corriente, hubiéramos de reservar la palabra mecánica, a la descripción inequívoca causal de los fenómenos naturales, una expresión tal como ‘mecánica atómica’, quedaría carente de significado.
Al discutir la validez de la aplicabilidad de los conceptos puramente mecánicos a los organismos vivos, Bohr dixit, hemos tratado, naturalmente, la vida, exactamente igual que otro fenómeno cualquiera del mundo material. Apenas es necesario destacar, sin embargo, que esta actitud característica de la investigación biológica, no supone en modo alguno, menosprecio del aspecto psicológico de la vida. Por el contrario, el reconocimiento de la limitación de los conceptos mecánicos, en física atómica, parece más bien ayudarnos a armonizar los puntos de vista aparentemente contradictorios, de la fisiología y de la psicología. Sin duda, la necesidad de considerar en mecánica atómica, la interacción entre los instrumentos de medida y el objeto a investigar, ofrece estrecha analogía con las peculiares dificultades del análisis psicológico, procedentes de que el contenido de la conciencia, es alterado invariablemente, cuando se concentra en la atención sobre cualquiera de sus elementos.
En verdad, según la interpretación generalizada del paralelismo psico-físico, la libertad de la voluntad, ha de considerarse como particular característica de la vida consciente, cuyo paralelo material debe buscarse, en las funciones del organismo, para las cuales no es posible, ni descripción causal, ni experimentación física en tal extensión, que permita la aplicación correcta de las leyes estadística de la mecánica atómica. Sin entrar en especulaciones metafísicas, quizá pudiera añadirse, que todo análisis del concepto de explicación debe comenzar y terminar, por su misma naturaleza, con cierta renuncia en lo que concierne, a nuestra propia actividad de pensamiento.
En conclusión – añade Bohr – quisiera insistir, en que, con ninguna de mis observaciones, he intentado expresar cualquier tipo de escepticismo, en cuanto a las posibilidades futuras de desarrollo de las ciencias física y biológicas. Tal escepticismo ha de quedar, sin duda, muy alejado del espíritu de un físico, en una época en que precisamente, el reconocimiento del carácter limitado de nuestros conceptos fundamentales, ha dado como resultado un avance tan notable de nuestra ciencia. Del mismo modo, la renuncia a una explicación de la vida, no ha impedido el maravilloso progreso registrado en la época actual en todas las ramas de la biología, incluidas aquellas que de han mostrado tan provechosas para la medicina. Si bien no es posible hacer distinción física precisa, entre salud y enfermedad, no hay lugar seguramente para el escepticismo.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.