Karl Popper. La teoría platónica. I
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
La vida de Platón transcurrió en un periodo de guerras y luchas políticas que, a juzgar por lo que sabemos, fue aún más inestable, que aquel en que había vivido Heráclito. Antes de Platón, el derrumbe de la vida tribal de los griegos, había provocado en Atenas, su ciudad natal, un periodo de tiranía, al cual había sucedido el establecimiento de una democracia, que trató celosamente de protegerse, contra cualquier tentativa de introducir nuevamente, la tiranía o la oligarquía, esto es, el gobierno de las principales familias aristocráticas. Durante la juventud de Platón, el gobierno democrático de Atenas, se vio envuelto en una guerra mortal con Esparta, la ciudad cabecera del Peloponeso, que había conservado muchas de las leyes y costumbres, de la antigua aristocracia tribal. La guerra del Peloponeso duró, incluida una interrupción, 28 años y, no finalizó con la caída de Atenas en el año 404 a. C., como suele afirmarse. Platón nació durante esta guerra y, tenía 24 años cuando ésta terminó. Los resultados de esta contienda fueron terribles epidemias, hambre, guerra civil y, un gobierno de terror, denominado corrientemente, el gobierno de los Treinta Tiranos; estos obedecían las directivas de dos tíos de Platón, quienes perdieron la vida, en su infructuosa tentativa de imponer el régimen despótico, a los demócratas. Su amado maestro Sócrates, fue juzgado y ejecutado. El propio Platón parece haber corrido un peligro similar y, junto con otros compañeros de Sócrates, abandonó Atenas.
Más tarde, con ocasión de su primera visita a Sicilia, Platón se enredó en las intrigas políticas, tejidas en la corte de Dionisio el Viejo, tirano de Siracusa y, aún después de su regreso a Atenas y, de la fundación de la Academia, continuó desempeñando, junto con algunos de sus discípulos, un papel activo y, finalmente funesto, en las conspiraciones y revoluciones, que configuraban la política siracusana.
Esta breve reseña de los acontecimientos políticos, que rodearon la vida de Platón, puede ayudar a explicarnos, por qué encontramos en su obra, al igual que en la de Heráclito, múltiples indicios de haber sufrido intensamente, la inestabilidad e inseguridad políticas de su tiempo.
Al igual que Heráclito, Platón era de sangre real. Platón se muestra sumamente orgulloso, de la familia de su madre, la cual, según explica en sus diálogos, se hallaba estrechamente vinculada con la de Solón, el legislador de Atenas. También sus tíos, Critias y Carmides, los jefes de los Treinta Tiranos, pertenecían a la familia de su madre. Platón mismo relata (si la “Séptima Carta” es auténtica) que se mostró, “desde el comienzo mismo, sumamente ansioso por la actividad política”, pero que lo acobardaron, las violentas experiencias de su juventud.
Pues eso.
Continuará
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.