El átomo. Atomismo hindú. III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Continuando con lo que escribíamos ayer sobre el “atomismo hindú”. En realidad, los “elementos no constituyen más que cuatro de las nueve “sustancias”, que reconocen los adeptos del Nyaya-Vaisesika. Las otras “sustancias” son: el éter, el espacio y el tiempo, omnipresentes y eternos; las almas, entre las que conviene distinguir dos tipos: Dios, un alma omnisciente, libre de dolor y de placer y, las almas individuales, distribuidas entre los cuerpos y que son eternas; el “manas”, un órgano de pensamiento que es atómico y, que existe en número ilimitado, ya que hay un “manas” asociado a cada alma. Su función es actuar como lazo de unión, entre esta alma y los objetos exteriores.
Además de los cuatro (cinco, si tenemos en cuenta el “manas) tipos de átomos, la doctrina Nyaya-Vaisesika, admite la existencia de 24 cualidades divididas en dos grupos: el de las cualidades “generales”, que residen en todas las sustancias (por ejemplo, el número o la extensión); y el de las cualidades “específicas”, asociadas de un modo más específico a alguna de ellas. Por su parte los átomos, todos los cuales son redondos, difieren entre sí por cualidades específicas. Así, al átomo de tierra se asocian el color (siete clases), el sabor (seis clases), el olor (dos clases) y el tacto; al átomo de agua, solamente el color, el olor y el tacto (una clase de cada una de estas cualidades); al átomo de fuego, el olor y el tacto; y al átomo de aire, solamente el tacto. Señalemos que la tierra y el agua, contrariamente al aire y al fuego, están dotadas, además, de pesantez.
Esto nos lleva a la segunda característica original, de la filosofía Nyaya-Vaisesika, a saber, su concepción de cómo se forman las sustancias, a partir de los átomos elementales. Esta formación es progresiva, e implica aglomerados intermedios y, modos de composición precisos. Así, el primer producto de la asociación, es una “díada” o “átomo binario”, formado por la aglomeración de dos átomos “simples”. El segundo producto de la construcción creciente, consiste en una asociación directa de tres díadas, para formar una “tríada”, o átomo ternario”, que consiste, por tanto, en seis átomos simples. Ni tres átomos ni dos díadas, pueden producir una sustancia. Además, solamente pueden producirse asociaciones, entre átomos del mismo tipo; por ejemplo, dos átomos de tierra o de agua; un átomo de tierra y un átomo de agua, no pueden formar una diada y, por consiguiente, una sustancia.
La tríada, representa la más pequeña unidad de una sustancia, perceptible por nuestros sentidos. Según el “Vaisesika-sutra”, “el átomo es como la sexta parte de la partícula visible en un rayo de sol” ¿Implica esta expresión, el reconocimiento del origen del concepto de átomo, en la visión del polvo flotando, a través de un rayo de sol? Esto le hubiera gustado a Gastón Bachelard, para quien la teoría atómica es esencialmente, en su origen, una “metafísica del polvo. Gracias a la simple existencia del polvo, el atomismo pudo recibir, desde el principio mismo de su aparición, una base intuitiva, a la vez permanente y muy evocadora”.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.