EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

La izquierda contra la izquierda


  • Escrito por Tamara Gorines de Pablos
  • Publicado en Tribuna Libre
(Tiempo de lectura: 5 - 9 minutos)

Los acontecimientos en Oriente Medio han obligado a mover la agenda que la izquierda intentó ofrecer días atrás, tras el fracaso en las elecciones de Extremadura primero y en Aragón después.

Lo más esperado es que tras los últimos comicios en Castilla y León, se reaviva el debate y este domingo Gabriel Rufián ya recuperaba el tema sobre la unidad electoral de la izquierda en una red social.

Vamos a poner el contexto de este artículo.

Tres representaciones teatrales, aunque muy alejadas de los entremeses de nuestro Siglo de Oro. Veamos, el Teatro del Barrio, Teatro Galileo Galilei y el Círculo de Bellas Artes. Entre ellos doce años han transcurrido y para mucha gente ilusiones perdidas y frustraciones ganadas.

Del acto celebrado el miércoles 18 de febrero en el ‘Motín de la Sala Galileo’, como decía Antonio Lucas en su columna de la sección Retratos Contemporáneos, nos recuerda los problemas que siempre ha enfrentado la izquierda, como en la época del Bienio Progresista con numerosos motines por el descontento social ante la llegada de los progresistas al poder que generaron tan altas expectativas. De ese encuentro, me parecen relevantes comentar varias cosas.

Lo que menos sorprende, siguiendo la tradición de esta nueva izquierda que ha descubierto cómo sienta vestirse de morado pero que ha dejado de lado el liderazgo femenino, son las figuras que decidieron dirigir ese encuentro. Dos hombres y una mujer moderando, sobre la que es evidente, llama la atención su presencia, -y esto no es otra cosa que una mera observación-.

En plena Revolución francesa, Olympe de Gouges escribió La declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana revisando la ya existente para los hombres. Esta magnífica proclamación supuso un evidente refrendo para que feministas europeas iniciaran un movimiento a favor de sus derechos. Esa misma Revolución que vio el levantamiento de las primeras feministas, fue la misma en sofocar toda actividad política de las mujeres.

El feminismo estuvo siempre muy imbricado a las revoluciones liberales en las que, como sucedía con el feminismo, se cuestionaba la sociedad tradicional y se concedía un poder fundamental a la educación para derribar privilegios y viejas jerarquías.

Pasó en varios países, entre ellos Inglaterra y Francia. El feminismo alcanzó gran fuerza en contextos de política liberal y de revolución, siendo después deprimido una vez restaurado el antiguo orden conservador.

El movimiento ‘burgués’ en pro de la igualdad de derechos fue despreciado o desplazado por el socialismo, que veía más relevante la realidad económica que esa lucha por la igualdad legal, alzándose como el verdadero baluarte de las condiciones laborales de las mujeres. Sin embargo, las feministas tampoco encontraron el apoyo esperado dentro del socialismo, viendo cómo la teoría se volvía un poderoso asidero que tal vez podía ilusionarlas, sí, pero que más allá de eso, en la práctica, percibían que tomaba el camino contrario. Así lo manifestó la socialista alemana Clara Zetkin que en una misiva privada decía, “…a los camaradas varones les cuelga por el cuello la misma coleta filistea que a los mejores pequeñoburgueses con peluca”.

El siglo XIX, especialmente en su último cuarto, contempló cómo cambiaba la importancia concedida a la mujer dentro del socialismo, aunque de nuevo, las que conseguían alcanzar el templo de la paciencia verían con algo de satisfacción ciertos y pausados resultados, pues sus logros estuvieron rubricados por los convulsos acontecimientos históricos y políticos que marcaron esa centuria.

El siglo XX permanecía abismado en esa misma hipocresía entre esos encopetados ideales y las diferencias crueles y reales entre hombres y mujeres dentro de la izquierda, evidenciando que la igualdad alcanzada, en absoluto era tal.

Las feministas de Europa occidental mostraron su incomodidad tanto con las ideas burguesas que intentaron acompañar a la liberación de la mujer, como con el socialismo en su pretendido interés de celebrar la emancipación, tras comprobar que no se había conseguido de ninguna forma romper el statu quo.

La realidad se revelaba pérfida al no respetar aquellas maravillosas ideas que se les prometieron a las mujeres de entonces.

En los años sesenta y setenta del siglo XX se cuestionó el gran peso que había llenado el hombre a lo largo de la historia, copando todo. Se empezaron a crear grupos de discusión de mujeres para concienciar sobre su género, del mismo modo que el socialismo hizo respecto a la clase social. En Europa estas reuniones tenían una orientación más política que en Estados Unidos, más centradas en aspectos psicológicos.

Los medios de comunicación como periódicos y revistas, también sitios de encuentro como librerías y cafés, sirvieron como espacio para conectar a las mujeres entre sí.

Las feministas lograron crear nuevos periódicos, espacios donde compartir sus inquietudes y se convirtieron en propietarias de esas librerías y cafés, que antes les habían funcionado para acercarlas.

Hubo entonces en las mujeres una concienciación sobre su género, que las llevó a confiar en sus capacidades y a desarrollar una percepción política a partir del poder que entendieron tenían como mujeres.

Los tradicionales movimientos obreros han sentado las bases que han facilitado la aparición de diferentes partidos progresistas o de izquierda.

Conectando esto con el encuentro presentado en el Teatro Galileo Galilei el pasado día 18 de febrero del 2026, pleno siglo XXI, uno de los asistentes forma parte de un partido con casi cien años de historia, ERC, que simboliza el independentismo catalán de izquierda, e igual que el socialismo que representa el PSOE, se caracteriza por la lucha histórica contra los sistemas conservadores. El otro asistente, es miembro de un partido sin apenas historia, Más Madrid, que destaca por llevar el feminismo entre sus ideas fundacionales y con un programa extenso sobre esto.

Llama la atención de este acto, como decía al principio de mi artículo, que la izquierda del 2026 no haya sido capaz de presentar como alternativa a una mujer, aunque sólo sea - como parece que fue el encuentro entre los portavoces de ERC y Más Madrid-, para un debate de ideas. De nuevo la izquierda, traiciona sus principios más antiguos.

Una izquierda enmarañada en un feminismo que lo primero que ha hecho ha sido fraccionar el verdadero debate y dividir a las mujeres. Un feminismo tan pusilánime que creía que hablando con los artículos las-los-les, tenía resueltos los problemas históricos que venimos arrostrando las mujeres.

Todos los liderazgos de la izquierda nacional han estado representados por hombres, exceptuando la coalición Sumar y la actual secretaria general de Podemos.

Es inquietante querer monopolizar la lucha feminista no contando con el punto de vista de las mujeres. Podemos hacer el ejercicio de visualizar ese eslogan que se presentó para las primarias a la Comunidad de Madrid del 2018 en el que ponía ‘nosotras’, eso sí en letras grandes y moradas, pero en el que no había ni una sola mujer. También podemos recordar cómo se protagonizaban debates biliosos que resultan improductivos por el propio objeto de discusión, como la batalla yerma por el lenguaje inclusivo cuando alguna de las luchas fundamentales no se han planteado siquiera.

Imposible e injusto no hablar de lo bochornoso y decepcionante que resultó el silencio miserable cuando se destaparon los fallos en los sistemas de seguimiento telemáticos para el control de las órdenes de alejamiento por violencia de género, siendo la titular del servicio el Ministerio de Igualdad.

Y la falta de ganas en general para abordar políticas de verdad que combatan realmente la violencia y desigualdad.

El otro aspecto sobre el que merece la pena dedicar algo de tiempo, es el intento desesperado por volver al 2014 y generar ese mismo entusiasmo popular que despertó Podemos, que, visto hoy, fue un simple fenómeno político del momento, que ha dejado muchas heridas.

Lo que se vio el otro día en el Teatro Galileo Galilei parecía una función teatral reestrenada doce años después y tras un mal ensayo, ante un público al que presumo demasiado poco exigente. Un acto que socorro sin embargo por alguna cosa interesante que se pudo escuchar al portavoz del grupo parlamentario de Más Madrid, sobre la que veo oportuno detenerse, -y sobre la que curiosamente ha sido alabado desde el sector conservador, seguramente en un intento grosero por menospreciarle-.

La misma izquierda que considera el burka parte de la libertad religiosa, está criticando alguna de las propuestas de Emilio Delgado al percibir que está adoptando los postulados de la ultraderecha. Aquí el izquierdismo y el derechismo más desnortado y estúpido se ponen de acuerdo. Curioso.

El portavoz de Más Madrid expresó en el acto que le parecía que “a la izquierda le cuesta mucho abordar la cuestión de la seguridad”, añadiendo que “la derecha ha ganado la bandera de la seguridad y se la ha quedado, y no nos podemos permitir ese lujo”. Explicaba que tratar este tema implica trabajar para que las viviendas más baratas no se construyan en los mismos sitios para evitar el aislamiento de minorías creando guetos, ocuparse de las desigualdades, etc.

La izquierda falla si considera que hay temas o grupos de personas que deben abandonarse para que sean otros ejes ideológicos los que se acerquen.

Y por último subrayar que todo esto parece más de lo mismo. Siempre se ha reclamado a la izquierda, seguramente por ser su peor enemiga y siendo esta reivindicación extensible a cualquier organización política que quiera ser útil, que deje para el ámbito privado sus diferencias o discusiones, a la ciudadanía nada de lo que internamente suceda en los partidos le importa.

Y va de suyo, que si reclaman desde sus respectivas organizaciones unidad, que se pongan a trabajar de verdad para ello.

El pasado sábado 21 de febrero, se celebró otro encuentro con mayor representación de las izquierdas en el Círculo de Bellas Artes.

De nuevo, la izquierda se equivoca lanzando un mensaje sobre la necesaria unión de la izquierda cuando en apenas tres días, se celebraron dos encuentros diferentes con representantes distintos.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.