Nova fortuna
- Escrito por IVAN M. VARGAS
- Publicado en Tribuna Libre
Yo quiero tener poder, dinero y salud. Porque soy ambicioso y la ambición me luce bien.
Algunos la condenan, y te dicen que te alejes, pero la verdad es que todos la desean.
Esa ambición que tengo nació de pequeño, cuando nos excluían de ciertos lados, grupos o no ajustar algo en la tienda, porque cuando no traes dinero se te antoja todo y resentido por el simple hecho de haber nacido con poco o prácticamente nada. Y mucho tiempo nació ese rencor hacia nuestros padres por no habernos dado más, dado lo que nosotros considerábamos justo para nuestra edad. Y al pasar de los años te das cuenta que eso influye en tus oportunidades, en tu autoestima y en tu confianza. ¿Y qué se supone que debemos hacer? ¿Llorar y quejarnos por todo? O salir y luchar por esa oportunidad que creemos merecer.
Lo cierto es que cuando no venimos de familia acomodada ni tienes contactos lo único que te queda es trabajar duro y soñar. Soñar es vital para devolvernos la esperanza y saber que las malas rachas se acaban. Y soñar es un acto tan divino que te permite visualizar el futuro, pero hay algo muy importante, no solo basta con soñar, debes trabajar duro y dejar rencores hacia tus padres. ¿Y por qué menciono esto último? Porque el ser humano es como un árbol y crece tan fuerte como son sus raíces y nuestras raíces serían nuestros padres.
Solamente viviendo malas experiencias y madurando te das cuenta que tus padres te enseñaron lo que ellos sabían y te daban lo que ellos podían.
Entonces, ¿Debemos ser conformistas? Para nada, la ambición nos ayuda a mejorar, a progresar y cuando una persona es ambiciosa no ve obstáculos sino oportunidades.
Y la lección de esta ocasión podríamos decir que nos han estado mencionando mucho que la ambición es mala y que hasta es pecado. Pero, ¿Será cierto eso? o ¿Será que mucha gente quiere que seas conformista? Algo de cierto es que el sistema nos asigna ciertas condiciones y nuestras creencias heredadas más nuestras amistades que influyen, pues da como resultado el hecho de que busquemos o no destacar en nuestra vida o mejor dicho buscar una mejor calidad de vida.
En estos tiempos ya es cada vez más difícil poder ver a la gente que disfrute de su vida, ya que vamos dando mucho peso y sentido a la cantidad de fotos y cosas que podemos presumir en redes sociales. Y ¿Dónde quedo el lujo de la privacidad? Eso ya se esfumo y las nuevas “figuras públicas” normalizando gastos excesivos en viajes o artículos y eso ya es algo normal entre la población. Y ¿Esto que tiene que ver? Pues que conforme a esos estándares tomamos de referencia que cosas son y que no son lujos para nosotros y para nuestra familia. Y eso créanme que no tiene nada que ver con la ambición sino con la falacia y la deuda y esto no tiene relación con ser ambicioso.
Ser ambicioso nos invita a trabajar y ahorrar, estudiar, mejorar y relacionarse mucho mejor para crear nuevas puertas que tal vez nos lleven a lugares que siempre quisimos. Leyendo sobre personajes que salieron de la nada y obtuvieron mucho en su vida, te das cuenta que existe el factor común de la *constancia*, constancia en sus ideales y aferrarse a ellos aunque vean que nadie los practica y tenerla aunque no veas resultados palpables en el momento.
Ser ambicioso nos exige que tengamos sentido común y que estudiemos y mejoremos como personas ya que no queremos volver a sentir el desagradable sentimiento de la bancarrota.
Y dentro de la ambición debemos saber mediarla porque todos los excesos son malos. Tal vez parezca que ahora nos contradecimos pero es todo lo contrario, solo nos debemos mantener los pies en la tierra y ser ambiciosos con nuestras metas.
En estos tiempos nos falta ambición de tener algo invaluable y nos dé un sentido de vida, y eso es una familia, un hogar. Y después de que tanto nos quejamos que nuestros padres no pudieron darnos esto o aquello, nosotros estamos repitiendo el mismo patrón o incluso peor ya que ni siquiera hacemos el intento por formar una familia tradicional y eso es lo que en verdad requiere ambición en estos tiempos.