Seducidos por el autoritarismo. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Laura Ingraham, de la que ye hemos hablado con anterioridad, tampoco estaba en la velada a la que venimos refiriéndonos, aunque en una época anterior, a Anne Applebaum le habría gustado contar con su presencia, en una fiesta celebrada con motivo, de la publicación de un libro sobre los crímenes soviéticos en Ucrania. Y por su parte ella – cree Applebaum – habría estado encantada de asistir.
Pero desde la década de 1990, las trayectorias de esas mujeres, habían seguido direcciones radicalmente distintas. Ingraham dejó el mundo del derecho, se metió en el de los medios de comunicación conservadores y, durante mucho tiempo, intentó tener su propio programa de televisión. Aunque sus primeros intentos fracasaron, a la larga tendría un popular programa de tertulia radiofónica. La propia Applebaum acudiría como invitada al programa un par de veces, una de ellas tras la invasión rusa de Georgia en 2008.
Ingraham seguía hablando del poder de EE.UU. para hacer el bien, de su capacidad de plantar cara a la amenaza rusa. Pero, a la vez, apuntaba también a algo distinto. En un momento dado hizo alusión a un artículo de Pat Buchanan, uno de sus mentores, en el que este recriminaba repetidamente, el sinsentido de cualquier posible relación de EE.UU. con Georgia, que calificaba de democracia en ciernes y, alababa a Rusia, un país que él imaginaba más “cristiano” que el suyo propio.
Aquella referencia era el presagio de otros futuros cambios, puesto que en algún momento el optimismo reaganiano de Ingraham se desvanecería y, poco a poco, iría dando paso al pesimismo apocalíptico, que compartiría con tantos otros. Esto resulta manifiesto, en gran parte de lo que dice actualmente: “Estados Unidos está condenado; Europa está condenada; la civilización occidental está condenada. Y los responsables de todo ello son la inmigración, la corrección política, los transgéneros, la cultura, el ´establishment’, la izquierda y los demócratas”. Parte de lo que ella percibe es real, según Applebaum. La llamada “cultura de la cancelación”, de internet, el extremismo que a veces estalla en los campus universitarios, o las exageradas reivindicaciones, de quienes cultivan la política identitaria, constituyen un problema político y cultural, que requerirá auténtica valentía afrontarlo. Pero ya no está claro que siga creyendo, Ingraham, que esas formas de extremismo de izquierda, puedan combatirse utilizando únicamente la política democrática normal. En 2019 tuvo al propio Buchanan en su programa y, le preguntó sin rodeos: “¿Realmente hoy la civilización occidental, tal como la entendemos, pende de un hilo? Creo que de hecho se podría argumentar muy bien, que se halla al borde del precipicio”, respondió Buchanan.
Ese mismo tono pesimista tiñe sus opiniones sobre la inmigración. Durante muchos años, Ingraham, como muchas otras figuras del universo Fox, ha caracterizado a los inmigrantes ilegales de EE.UU. como ladrones y asesinos, pese a las abrumadoras evidencias que demuestran que, en general, los inmigrantes cometen menos delitos que los estadounidenses autóctonos. Tampoco se trata del habitual llamamiento razonable, a favor de incrementar las restricciones en la frontera, dado que Ingraham le ha pedido a Trump, que ponga fin, no sólo a la inmigración ilegal, sino también a la legal, aludiendo más de una vez, a los “masivos cambios demográficos” que está experimentando EE.UU., “cambios por los que ninguno de nosotros ha votado nunca y, que a la mayoría no nos gustan”. En algunas partes del país – sostiene – “parece que los EE.UU. que conocemos y amamos ya no existen”.
En 2019, Ingraham inclinó la cabeza en señal de asentimiento, cuando uno de sus invitados, el abogado conservador Joseph di Genova, empezó a hablar del inminente conflicto cultural, que iba a producirse en Estados Unidos: “La sugerencia de que, en un futuro próximo, va haber un discurso civilizado en este país ya no vale… va a ser una guerra abierta. Yo hago dos cosas, afirmó: voto y compro armas.
Pues eso.
(Continuará. )
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.