El átomo. El cristianismo primitivo medieval. IV
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Aunque a veces coinciden los argumentos de Epicuro y San Agustín, su convergencia no va muy lejos. San Agustín, efectivamente, va más lejos que Epicuro en su razonamiento y, saca una conclusión complementaria: “Así, ya que Dios, cuya eternidad excluye el menor cambio, es el creador y el ordenador del tiempo ¿cómo podemos afirmar que creó el mundo, después de un intervalo de tiempo? Es pues indiscutible, que el mundo ha sido creado, no en el tiempo, sino con el tiempo”, o, dicho de otro modo, que el tiempo ha sido creado, al mismo tiempo que el mundo. No es (S. Agustín) el primero en expresar esta opinión – Platón ya la había adelantado en el “Timeo”- ni el primero de los cristianos en hacerlo – Clemente de Alejandría ya lo había anunciado es su “Stromata”. El propio San Agustín la había tomado seguramente, de otro famoso filósofo alejandrino, Filón, contemporáneo de Cristo y… judío. Diez siglos más tarde, Maimónides dirá que el nacimiento simultáneo, del tiempo y el universo, está implícito en las enseñanzas del Antiguo Testamento. Los atomistas, para quienes tanto el mundo como el tiempo, eran eternos e increados, no se planteaban, evidentemente, estas cuestiones.
Además de la eternidad, la Iglesia también rechazó la “infinitud” del universo y, la “pluralidad” de los mundos en él contenidos, que predicaban los atomistas. --Otra enseñanza de los atomistas, topa con la más viva oposición, de las autoridades de la Iglesia: la que atribuye la formación y, la evolución del mundo, exclusivamente al azar y, elimina, por consiguiente, de ellas, toda finalidad. Es una forma de pensar, inaceptable para los cristianos, para quienes solamente la Providencia divina, determina la suerte del universo y, de cada una de sus criaturas.
La materialidad del alma, sujeta, por razón de esta misma materialidad, a la descomposición y a la muerte, era igualmente inaceptable para la Iglesia, con cuya doctrina espiritual, chocaba. Erwin Schrödinger considera, que este desacuerdo sobre la naturaleza del alma, es la causa esencial del divorcio secular, entre el atomismo y el cristianismo.
Otro aspecto de la doctrina atomista, estaba dedicado igualmente, a ofender a los Padres de la Iglesia y, por extensión, a los teólogos cristianos de siglos posteriores: la calidad de la “moral”, que preconizaban los epicúreos y, que la Iglesia consideraba, profundamente amoral. Epicuro fue, en este punto concreto de su enseñanza, víctima de una interpretación, en ocasiones incompetente y, a menudo, maliciosa, por parte de sus adversarios (en particular por los estoicos) y también de los abusos cometidos, por algunos de sus discípulos.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.