El átomo. Los atomistas cristianos medievales. I
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
En este capítulo citaremos pocos nombres. Mas, de todos modos, dividiremos a quienes mostraron interés, por la teoría atómica durante este largo periodo, entre categorías: los cronistas, los simpatizantes y los partidarios.
Los cronistas son esencialmente historiadores que, al hacer el balance, de los conocimientos científicos y filosóficos de la humanidad, a menudo de una forma enciclopédica, no dejan nunca de mencionar, el tomismo antiguo. Todos ellos manifiestan el deseo, de poner la ciencia antigua, al servicio de la fe, lo profano al servicio de lo sagrado. Entre estos cronistas, destacan, sobre todo, Isidoro de Sevilla, obispo de esta ciudad; Beda el Venerable, un ilustre representante de la ciencia monástica; Rabano Mauro, arzobispo de Maguncia y, después de un intervalo de varios siglos, el dominicano Vincent de Beauvais, autor de una de las más voluminosas, enciclopedias de su tiempo.
La distinción entre simpatizantes y partidarios, no es siempre fácil. Entre los simpatizantes, destacan dos filósofos del s. XII, uno inglés y otro francés, que tiene muchos puntos en común. El primero, Adelardo de Bath, es un eminente traductor occidental, de textos científicos árabes, cuya aparición contribuyó poderosamente, a despertar de nuevo, el interés por la ciencia antigua. Además de esto, su oposición intelectual a las “autoridades” y, su glorificación de la razón, reflejan una personalidad fuerte e interesada, por todos los fenómenos de la naturaleza. Como prácticamente todos los pensadores de la Edad Media, Adelardo defendió la teoría de los cuatro elementos, pero él intuyó, más allá de ella, la probabilidad de un mundo basado en los átomos. Como dice Bréhier: “Adelardo opone la razón, por una parte, a los sentidos y, por otra, a la autoridad. A estos átomos, de los que Lucrecio dijo tantas veces, que solo con la razón podemos conocer; en cuanto a la autoridad, solo la razón es capaz de distinguir, entre lo verdadero y lo falso. Esto no significa, sin embargo, que la razón pueda estar en conflicto con la fe, ya que Dios es el autor de las leyes de la naturaleza. En su “De eodem et diverso”, Adelardo proclama: “Acepto a Dios incondicionalmente. Todo lo que existe viene de Él y, a través de Él. Pero el mundo físico, no deja de tener cierto orden y coherencia y, a de ser constantemente reevaluado, a medida que progresa el conocimiento”.
El segundo “simpatizante” de la teoría atómica, es Thierry de Chartres. Este gran maestro de la escuela, contribuyó sobremanera, igual que Adelardo de Bath, a la resurrección de las obras de la antigüedad, con vistas a establecer una síntesis, entre la ciencia en ellas contenida y la fe. Thierry de Chartres puede considerarse, como uno de los simpatizantes del atomismo, en la medida en que, si bien defendía la teoría de los cuatro elementos que, según él, habían sido creados conjuntamente en un instante, en particular durante la génesis del mundo, también parece sostener, que estos cuatro elementos, tiene una estructura crepuscular.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.