El átomo. Los atomistas cristianos medievales. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
J. Jolivet resume su postura ante el “atomismo”, del siguiente modo: “De estos elementos, los dos más pesados – la tierra y el agua – se colocaron en el centro y, los dos más ligeros – el aire y el fuego – encima. Tengamos presente, que es por su movimiento, que el aire y el fuego son ligeros y, es este mismo movimiento, el que ejerce presión, sobre el agua y sobre la tierra y, les confiere consistencia, al mismo tiempo que encuentra en ellos, su centro y su punto de apoyo”.
Entre los verdaderos partidarios de la teoría atómica, el primero es un médico de Cartago, Constantino el Africano (siglo XI), que tiene el doble mérito, de haber traducido al latín, a un gran número de médicos árabes, judíos y griegos y, de haber definido explícitamente a los átomos, como constituyentes fundamentales de los cuerpos.
Sin embargo, los verdaderos protagonistas del atomismo, en esta segunda parte de la Edad Media, son posteriores, uno del siglo XII y, dos del siglo XIV. Guillermo de Conches salió de la misma escuela episcopal, que su contemporáneo Thierry de Chartres, pero adoptó una posición proatómica, mucho más clara que este. Si bien afirma que la acción de Dios, es la fuente del mundo y, de todo lo que en él se encuentra y se produce, también sostiene que esta acción, se ejerce por medio, de las leyes de la naturaleza. Ahora bien, según él, corresponde a la razón, descubrir estas leyes; ninguna otra fuente, puede suplirla en esta tarea, pues ni la propia Biblia, tiene competencias en materias científicas. Como escribe en su “Dragmaticon”: “Dios podía convertir a una vaca en un árbol, pero ¿acaso lo hizo? Por ello te corresponde a ti, descubrir la razón, de que un objeto se comporte, del modo en que lo hace”. Con una opción personal bastante osada para su tiempo, Guillermo de Conches rechaza la teoría de los cuatro elementos: “La imagen ordinaria de los cuatro elementos”, escribe, “solo vale para quienes, como los campesinos, ignoran la existencia de cualquier cosa, que no pueda captarse con los sentidos”. A esta imagen obsoleta, opone firmemente la visión del mundo, de los atomistas de la antigüedad y, describe los átomos, como “unas partículas simples y muy pequeñas” y, como “los primeros principios”. Son ellos los elementos materiales que, mediante sus yuxtaposiciones, construyen todas las cosas del mundo y, producen sus cualidades sensibles. De este modo, se reafirma claramente, el credo atomista.
Pese a que la escuela de Chartres tenía, de hecho, una fuerte inclinación platónica y, Guillermo de Conches encontró mucha hostilidad en ella. Así, por ejemplo, Gilbert de la Porrée, el sucesor de Thierry en la cancillería de la escuela, no aceptaba la idea, de unos corpúsculos elementales puros: consideraba que las partículas más pequeñas, estaban ya hechas, de una mezcla de los cuatro elementos.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.