El átomo. Los atomistas cristianos medievales. III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Gracias a Guillermo de Ockam (el famoso autor de “la navaja de Ockam”) la causa del atomismo recibió un nuevo impulso. Ockam es conocido, sobre todo, en la historia de la filosofía, como el autor de un movimiento, conocido como “nominalismo”, según el cual, solamente son reales y cognoscibles, los objetos singulares y los individuos concretos. Los términos generales, con los que solemos designar, a los conjuntos de objetos o de individuos – los llamados “universales” – no tienen, por su parte, ninguna realidad.
En el tema que nos viene ocupando, la contribución más significativa de este monje franciscano, es su crítica a la física de Aristóteles y, en primer lugar, de su definición de la sustancia, como constituida de materia y forma. Para Ockam, la sustancia se reduce a la extensión y, las cualidades por medio de las cuales las percibimos, resultan únicamente, de las diversas combinaciones, que pueden asumir, las “partes elementales” que componen la materia. Sustituyamos “partes elementales” por “átomos” y, tendremos las ideas fundamentales de Demócrito y Epicuro. El ataque de Ockam a la física de Aristóteles, le llevó a oponerse a varios aspectos, de la descripción aristotélico-tomista del mundo. Consideraba, por ejemplo, que el universo pudiera ser infinito y eterno.
No tiene nada de extraño, por tanto, que, en 1340, sus tesis fuesen oficialmente condenadas por la Iglesia.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.