EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Mecánica cuántica. Incertidumbre en Copenhague. II


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Mientras trabajaba en la oficina Suiza de Patentes, Einstein estudió, la obra del físico austriaco Ernst Mach, para el que el objetivo de la ciencia, no consistía tanto en discernir la naturaleza de la realidad, como en describir los datos experimentales, es decir, los “hechos”, del modo menos gravoso posible. Cada concepto científico, desde esta perspectiva, debe ser entendido en términos de su definición operativa, es decir, especificando el modo en que puede ser medido. Y bajo la influencia de esa filosofía, Einstein se atrevió a desafiar los conceptos establecidos, de espacio y tiempo. Pero lo cierto es que hacía mucho tiempo, que había abandonado el enfoque de Mach, porque, como explicó Heisenberg, “pone completamente en cuestión, la existencia real del mundo, es decir, de que nuestras impresiones sensoriales, está basadas en algo objetivo.

Cuando abandonó el apartamento, decepcionado por no haber podido convencerá Einstein, Heisenberg necesitaba tomar una decisión. Al cabo de tres días, el primero de mayo, debía estar en Copenhague, para retomar su doble trabajo como ayudante de Bohr y, profesor de la Universidad. Por aquel entonces, sin embargo, acababan de ofrecerle un puesto, como profesor en la Universidad de Leipzig. Heisenberg sabía que, tratándose de alguien tan joven, se trataba de un honor extraordinario, que debía aceptar. Pero, cuando le contó a Einstein la, difícil situación en la que se hallaba, este le aconsejó, que fuese a trabajar con Bohr.

Heisenberg se instaló en un “pequeño y acogedor altillo del Instituto, con paredes abuhardilladas” y una vista sobre Faelled Park. Bohr y su familia se habían mudado, a la lujosa y espaciosa villa del director, ubicada al lado. Heisenberg era un visitante tan regular, que no tardó en “sentirse, con los Bohr, como si estuviera en su casa”. La ampliación y renovación del Instituto, había dado más de lo esperado y, Bohr estaba sencillamente agotado. Falto de energía, sufrió una gripe grave. Y, mientras pasaba los siguientes meses recuperándose, Heisenberg apeló a la mecánica ondulatoria, para explicar exitosamente, el espectro del helio.

Vivir junto a Bohr, cuando se hubo recuperado, era una especie de bendición. “A eso de las 8 ó 9, Bohr llamaba súbitamente a mi habitación y decía: “¿Qué piensa usted sobre tal o cual cosa, Heisenberg?”. Y entonces hablábamos y hablábamos, con frecuencia hasta las 12 o la 1 de la noche. Había ocasiones en que Bohr invitaba a Heisenberg a su casa y hablaban, regando la conversación con una botella de vino, hasta bien entrada la noche.

Antes de trabajar con Bohr, Heisenberg daba dos clases de física teórica por semana, en la Universidad de Copenhague. No era mucho mayor que sus alumnos, que a penas podían creer que fuera tan inteligente, porque tenía el aspecto de un aprendiz de carpintero, que acababa de salir de la escuela de formación profesional. Heisenberg no tardó en adaptarse al ritmo de vida de Instituto y, disfrutaba navegando, paseando a caballo, o yendo de excursión los fines de semana, con sus nuevos colegas.

Schrödinger y Bohr, no llegaron nunca a ponerse de acuerdo, en la interpretación física de la mecánica matricial y, de la mecánica ondulatoria. Heisenberg veía lo terriblemente ansioso que estaba Bohr, por “llegar al fondo de las cosas”. Contaba Heisenberg: “Bohr llega a menudo a mi habitación muy tarde, para hablarme de las dificultades de la teoría cuántica, que a ambos nos torturaban. Nada les causaba más problemas que la dualidad onda-partícula. Como Einstein dijo a Paul Ehrenfest: “: ¡De un lado están las ondas y del otro los cuantos! Y la realidad de ambos es tan sólida como una roca. Pero lo cierto es que, con todo, con todo esto, el diablo hace un verso (un verso que, dicho de paso, rima).

En la física clásica, algo solo puede ser, en un determinado momento, onda o partícula, pero no ambas coas a la vez. La esencia del problema era, en opinión de Heisenberg, que nadie podía responder a las preguntas: “¿Es ahora el electrón, una onda o una partícula y, como se comporta cuando hago esto, aquello, o lo de más allá?” Y, cuando más se esforzaban Bohr y Heisenberg, en pensar en la dualidad onda-partícula, peor parecían funcionar las cosas.

Pues eso.

(Continuará.)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.