Bertrand Russell (002) sobre la certidumbre (y II)
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
El conocimiento, no es un concepto tan preciso, como comúnmente se piensa. En lugar de decir: “Yo sé esto”, deberíamos decir: “Sé, aproximadamente, algo más o menos como esto”. Es cierto que esta estipulación, es apenas necesaria, en lo referente a la tabla de multiplicación, pero el conocimiento en los asuntos prácticos, no tiene la seguridad o la precisión de la aritmética. Supóngase que digo: “La democracia es una cosa buena”. Debería admitir, primero, que estoy menos seguro de ello, de que dos y dos con cuatro y, segundo, que “democracia” es un término, en cierto modo, vago, que no puedo definir con exactitud. Por lo tanto, tendría que decir: “Me siento bastante seguro de que es bueno, que un gobierno participe, de las características comunes, a las constituciones británica (aunque no esté escrita como tal) y norteamericana, o algo por el estilo.
Porque no es suficiente reconocer, que todo nuestro conocimiento es, en mayor o menor grado, incierto y vago. Es necesario aprender a actuar, al mismo tiempo, en base a las mejores hipótesis, sin creer dogmáticamente en ellas. Volviendo al ejemplo de la merienda campestre (de la que escribíamos en al texto anterior): aún cuando uno admita que lloverá, estará en el buen camino, si piensa que el buen tiempo es probable, pero tiene en cuenta la posibilidad opuesta y, lleva un impermeable. Si uno fuese un dogmático, dejaría el impermeable en casa. Los mismos principios rigen, para problemas más importantes. Se puede decir, en términos generales: todo lo que pasa por conocimiento, puede ser dispuesto en una jerarquía de grados de certidumbre, con la aritmética y lo hechos de la percepción, en la cima.
Que dos y dos son cuatro y, que estoy en mi despacho escribiendo, son afirmaciones en cuanto a las cuales, cualquier duda sería, por mi parte patológica. Y estoy seguro de que ayer fue un hermoso día, pero no del todo, porque la memoria, en especial a mis 80 años, nos juega bromas pesadas. Los recuerdos más distantes son más dudosos, especialmente si existe alguna fuerte razón emocional, para recordar falsamente, la misma que hizo que Jorge IV, recordase haber estado en la batalla de Waterloo. La leyes científicas pueden ser casi ciertas, o apenas levemente probables, según el estado de las evidencias.
Cuando se actúa sobre una hipótesis, que se sabe incierta, la acción debería ser tal, que no tuviese resultados “demasiado” perniciosos, si la hipótesis fuese falsa. En el citado caso de la merienda campestre, se puede correr el riesgo de un remojón, si todos los que participan son robustos, pero no si uno de ellos es tan delicado, como para correr el riesgo de una pulmonía. O supongamos que nos encontramos a un “muggletoniano” (miembro de una secta desaparecida, fundada por Lodowicke Muggleton en 1609-1698, sastre inglés, que afirmó estar inspirado), estaría justificado que discutiera con él, porque ello no produciría mucho daño, si el señor Muggleton resultase haber sido en realidad, tan gran hombre como sus discípulos suponían, pero no se justificaría que lo quemáramos en la hoguera, porque el daño de ser quemado vivo, es más cierto que cualquier proposición de la teología.
Pero sigue en pie el principio general, de que una hipótesis incierta, no puede justificar un mal cierto, a menos que un mal igual, sea igualmente cierto, en la hipótesis contraria.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.