Responsabilidad de los partidos
“Hasta ahora, el magnífico movimiento revolucionario apenas tuvo otro objetivo que el de la destrucción. Labor primordial, necesaria, imprescindible, para echar los fundamentos del nuevo Estado. A ella concurrieron todas las fuerzas difusas del país, cuyo instinto de conservación no se había embotado del todo, en número sorprendente. Los revolucionarios han logrado su objeto a satisfacción. No han dejado ni piedra del viejo edificio regimental. Pero hemos de advertir que ' si para la demolición el aglutinante de los demoledores es en extremo sencillo y el nexo simplicísimo, para la construcción se precisa duna inteligente división del trabajo y una capacitación nada común. Más claro (y dejándonos de sentidos figurados): los distintos núcleos republicanos, cuya coordinación hasta la fecha ha resultado relativamente fácil y eficaz, no podrán hacer nada de provecho si no simplifican sus orientaciones, concretan y aclaran sus programas y disciplinan sus huestes.
- Publicado en Déjà Vu