Aun con resaca por las noticias publicadas con motivo del día del orgullo LGTB, nos detenemos unos instantes a repasar algunas historias que tuvieron lugar en el Village neoyorquino mucho antes de los disturbios de Stonewall, desatados en 1969 después de que la policía hiciera una redada en un bar de ambiente gay. Desde hacía varias décadas, las mujeres ya acudían a garitos, clubs y bares de la zona donde daban rienda suelta a su homosexualidad sin tapujos. Desde finales de siglo XIX, Greenwich Village ya era pionero en muchos aspectos, uno de ellos, el de albergar esa corriente liberal que aún le caracteriza y que lo convierte en centro neurálgico del movimiento LGBTQ. Los fairy resorts o clubs de homosexuales ya salpicaban Bowery Street. En fecha tan temprana coo 1912, la feminista Henrietta Rodman trasladó allí la sede del Club Liberal, estableciendo así un patrón de comportamiento en la zona. Rodman era miembro también del Heterodoxy Club, institución feminista radical fundada por otra liberal del momento, Marie Jenney Howe. Ambos locales compartían la misma manzana. Sus socias manifestaban allí su recíproca atracción física y también su bisexualidad. Las veladas se celebraban de forma abierta a los excéntricos y artísticos vecinos que a veces se sumaban a ellas. De esta forma, MacDougal Street fue conocida por sus clubs frecuentados por los amantes del «amor libre». La manzana que ocupaba el Club Liberal y el Heterodoxy Club, acogió también la librería Square Bookshop y el teatro amateur Provincetown Playhouse. El público que recorría las calles vecinas era, como podemos imaginar, de lo más heterodoxo.