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Los meteoritos condríticos, rocas que se formaron mucho antes de que existiera la Tierra, podrían tener un papel fundamental en el origen de la vida en el universo, y apuntan su ubicuidad, incluso en otros cuerpos planetarios de nuestro Sistema Solar.
En los últimos veinte años hemos dado importantes pasos en la exploración del sistema solar exterior. Estamos hablando de lo que se conoce como el espacio transneptuniano, la noche eterna más allá del reino de los planetas gigantes. Y en esta exploración nos hemos topado con una sorprendente población de habitantes, los llamados transneptunianos extremos, cuyas características peculiares han originado un intenso debate en la comunidad científica.
Enterrados bajo una capa de cemento en un vertedero de Alamogordo, Nuevo México (EE. UU.), hay mas de 700 000 cartuchos de juegos de Atari. Entre otros, hay copias de E.T., el juego basado en la película de Steven Spielberg. Esta desoladora escena simboliza el colapso de los videojuegos de 1983, cuando la demanda de juegos como E.T. cayó en picado y Atari tiró (literalmente) cientos de miles de cartuchos para reducir el suministro y mantener los precios.
El 24 de enero se volvió a hacer historia. Ese día el Boletín de los Científicos Atómicos acercó el segundero del Reloj del Juicio Final a la medianoche. Ahora está a “90 segundos”, lo más cerca que ha estado nunca de la simbólica catástrofe mundial.
La fusión nuclear como fuente de energía de las estrellas se describió en la década de 1920. Desde entonces, los científicos no hemos dejado de soñar con reproducir este proceso de forma controlada.
Acaban de terminar las Navidades, un periodo lleno de celebraciones de lo más variopintas, algunas religiosas y otras paganas, unas formales y otras desmelenadas.
Cada uno, según creencias, costumbres, educación, estado de ánimo y tradición familiar, elige aquellas actividades con las que más se identifica o que más le apetecen. Pero nadie se libra de la publicidad mediática de finales de diciembre y principios de enero.
¿Se han preguntado alguna vez por qué los anuncios navideños son, masivamente, de perfumes?
Anuncios cortados por el mismo patrón
La finalidad fundamental de la publicidad es persuadir al receptor para que consuma un determinado producto. Las empresas invierten en anuncios tanto para dar a conocer sus artículos como para destacarlos en relación a otros parecidos que puedan existir en el mercado. No obstante, si la publicidad no consigue su objetivo, esto es, si el producto no se vende, se deja de invertir en él o se cambia de estrategia. Si, por el contrario, se vende como rosquillas, la empresa concluirá que la inversión ha resultado rentable.
Pero ocurre un fenómeno muy curioso: habiendo miles de productos de diferente naturaleza y categoría para regalar en Navidad, el bombardeo publicitario se centra masivamente (por no decir en exclusiva) en la industria del perfume. Más llamativo aún: existiendo tanto recurso publicitario creativo, con tanta táctica distinta y tanto método novedoso y original, los anuncios de perfumes son todos prácticamente idénticos.
Está claro que estamos ante una fórmula que resulta netamente rentable, pero… ¿por qué?
Probablemente porque existe una base biológica en todo ello. Y es extraordinariamente potente.
La evolución del olfato en el ser humano
El olfato es un sentido bastante peculiar en el Homo sapiens. En principio, parece poco trascendente, sobre todo si nos comparamos con otros mamíferos. Un perro, por ejemplo, estructura el conocimiento de su universo receptivo en función de los olores que percibe. La configuración de su mundo es, fundamentalmente, olfativa.
Nuestra especie, por el contrario, procede de un linaje evolutivo donde han convergido dos fenómenos muy interesantes. Por una parte, nuestros ojos han pasado de tener una localización física originalmente lateral a situarse frontalmente, lo que permite que las áreas de visión de ambos ojos se superpongan. Esto, que a priori pudiese parecer poco importante, ha sido de lo más revolucionario: nos ha permitido la visión estereoscópica, lo que implica que nuestra corteza visual puede procesar la profundidad y la distancia a las que están situados los objetos.
A ello se le ha unido el hecho de que la zona del cerebro encargada de procesar esta información (la corteza cerebral) se ha incrementado extraordinariamente, alcanzando un altísimo grado de complejidad.
La consecuencia de todo ellos es que nuestra percepción del entorno es fundamentalmente visual. Reconocemos nuestra realidad por imágenes y no por olores. Cuando identificamos a alguien, lo hacemos por sus facciones y rasgos físicos (lo cual es muy de agradecer, especialmente si comparamos esta metodología con la seguida por los perros para reconocerse entre ellos). De hecho, parece ser que hemos ido perdiendo importantes receptores genéticos de olores de una manera simultánea al aumento de la complejidad de nuestra recepción visual.
No obstante, y a pesar de la extraordinaria importancia que en los primates ha alcanzado la visión, el olfato sigue estando muy presente (especialmente en los jóvenes). Aunque no tengan la importancia relativa que presentan en otros mamíferos, los lóbulos olfativos no han desaparecido. Siguen ahí, “tapados” por nuestros gigantescos hemisferios cerebrales.
De los cinco sentidos, el olfato es el que posee el mecanismo molecular más complejo, ya que comprende cientos de proteínas receptoras que le permiten detectar y discriminar miles de olores.
Una vez alcanzada la corteza olfativa, la información olorosa sigue un doble rumbo. Por una parte, se transmite a la corteza órbitofrontal, responsable del procesamiento consciente de la información (dándonos una “información razonada” de la molécula que olemos).
Pero paralelamente existe una segunda vía de transmisión de la sensación olfativa que dirige la información hacia diferentes núcleos del sistema límbico, como la amígdala y el hipocampo. Si recordamos que la primera está relacionada con la emoción y el segundo con la memoria y el aprendizaje, entenderemos por qué el olor también se procesa de una manera más instintiva y primitiva. De hecho, los olores son estímulos con una potencialidad importantísima de evocar emociones o generar sensaciones. Y están estrechamente relacionados con los afectos, los recuerdos o los sentimientos.
Pese a que los humanos no confiamos en la olfacción como primera fuente de información de la naturaleza de nuestro entorno, sí que utilizamos la información quimiosensitiva para responder de dos formas muy básicas: sintiéndonos atraídos o repugnados. Los olores nos acercan o nos alejan de los estímulos de una manera automatizada y poco racional, afectando a nuestra conducta e interviniendo en nuestro deseo sexual.
Aunque el conocimiento de las bases científicas de la fisiología olfativa es de muy reciente desarrollo, los efectos de los aromas en la conducta humana se conocen desde el inicio de los tiempos. De hecho, todas las civilizaciones han utilizado los perfumes como estrategia para aumentar el atractivo personal y en las excavaciones arqueológicas abundan frascos de esencias y perfumes. Las artes para seducir han sido siempre prioritarias para el ser humano.
Bucólicos, macarras, sofisticados, pijos, intelectuales, idealistas… A todos nos encanta resultar atractivos. Lo sabe perfectamente la industria del perfume, que mantiene su formato publicitario universal pero adaptando las estéticas a las diferentes personalidades. Y se pone las botas a costa de nuestro ego.
A. Victoria de Andrés Fernández, Profesora Titular en el Departamento de Biología Animal, Universidad de Málaga
Imitar a las estrellas, lograr la fusión nuclear, es un sueño posible desde que el científico soviético Andrei Sakharov diseñó una botella magnética en la década de los años 1950, el tokamak, que permitía confinar un plasma.
Que el hormigón sea el material de construcción más empleado en el mundo no es una casualidad. Su resistencia, su versatilidad y su bajo coste son aspectos que por sí mismos justifican su presencia en prácticamente cualquier obra, tanto de infraestructura como de edificación.
El clínker Portland, base del cemento, abundante y barato, es posiblemente la materia elaborada más fabricada del mundo. En el laboratorio lo hemos transformado en granate, de manera similar a como se obtienen diamantes artificiales a partir de grafito, aplicando presión y temperatura.
Al leer aquí perla, ¿cuál es la primera palabra que le viene a la cabeza? Probablemente, la asociará con collar y cuello, como muestran las bases normativas de asociación en este tipo de experimentos. Pero a lo mejor se le ha ocurrido negra, lo que coincidirá con los resultados de estudios que muestran la relevancia que tiene el componente cultural en la interrelación léxica.
Todo el mundo ha visto un rayo y se ha maravillado de su poder. Pero, a pesar de su frecuencia –cada día se producen unos 8,6 millones en todo el mundo–, sigue siendo un misterio por qué avanzan en una serie de saltos y pausas desde la nube de tormenta hasta la tierra.
Es el parásito reproductivo más abundante en la naturaleza. Más de la mitad de todas las especies de insectos y artrópodos viven infectados por Wolbachia, un parásito que Marshall Hertig y Samuel Wolbach, patólogos de la Universidad de Harvard, observaron por primera vez en 1924, en el ovario del mosquito Culex pipiens.
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