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La Hogarth Press. II


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Cuando Leonard Woolf, pensaba que Virginia había tenido que limitar el tiempo que dedicaba a escribir, a algunas horas por día, a causa de su falta de salud, e incluso, que había tenido que dejar de hacerlo. durante semanas o meses. Y en hasta que punto, ella debía trabajar lentamente, aunque siempre retomando sin cesar sus textos, antes de que fueran editados, Leonard se asombraba de que hubiera llegado a publicar 17 libros, antes de morir. Pero lo que más le sorprendía, era que Virginia no hubiera escrito nada, antes de cumplir 30 años y, que sus obras más importantes, salvo “Croisière” y “Nuit et Jour”, fueron escritas durante los 21 años finales de su existencia.

Cuando vivieron en Richmond, de 1919 a 1924, Virginia tuvo que interrumpir su trabajo, muchas veces. Pero fueron años muy importantes, en la carrera literaria de Virginia, pues durante ellos, se rebeló contra las formas clásicas, de la ficción contemporánea, en particular contra las de Galsworthy y Wells, para inventarse una escritura y un método personales, que la llevaron a “Las Holas” y “Entre actos”.

Todo comenzó con las “nouvelles” (novelas cortas), escritas entre 1917 y 1921, en “Lundi ou Mardi”. Como “La marca en la pared”, que fue el primer libro, el vuelo de prueba, de la Hogart Press, ellas eran el preludio de “El cuarto de Jacob” de 1912. Con frecuencia se ha insinuado, que Virginia fue influenciada por Joyce. Se dice a menudo, que nadie jamás ha inventado nada, ni emitido una idea original y personal, que todo deriva de algo ya creado. Lo cual no es sólo banal, sino sin interés alguno. Como sin interés, es insinuar que “Las Olas” fue influenciada por el “Ulises” de Joyce. Más aún, no sería inútil precisar que “La Marca en la pared”, data de 1917 y, no fue hasta abril de 1918, que Virginia leyó el manuscrito de “Ulises”.

En mayo de 1919, los Woolf editaron “Kew Gardens”. Este delgado y pequeño volumen, que imprimimos nosotros mismos – dice Leonard – tuvo mucha importancia para ellos, pues su éxito inmediato, les llevó a hacer de la Hogarth Press, una editorial comercial, lo cual fue bastante imprevisto y, que quizá, no era lo que el matrimonio había en realidad deseado. Pero se trataba igualmente, de una etapa decisiva, para la escritura de Virginia. El libro es corto, es posible, pero perfecto en el ritmo, las variaciones, las imágenes, la construcción… nadie que no fuera Virginia, podría haberlo escrito. Es un microcosmo de todas las novelas futuras de Virginia, desde “El cuarto de Jacob”, hasta “Entre actos”. Por ejemplo, el soliloquio de Simon, tiene los mismos genes o cromosomas, que los de Bernard, doce años más tarde, en “Las olas” y, los volvemos a encontrar, 22 años más tarde, en los murmuros silenciosos de Isa, en “Entre actos”.

Acto seguido, Virginia trabajó durante casi un año, en dar forma a “El cuarto de Jacob”. En abril de 1920, el contenido, los personajes, la forma de la novela, estaban ya en su sitio. Virginia había comprendido que estos textos breves, serían el preludio de un libro más conseguido. Escribió en su diario el 26 de enero de 1926: “Supongamos que una cosa desemboca sobre otra, como en “Una novela no escrita”, pero no sobre diez páginas, sobre doscientas. ¿Es que no logro alcanzar lo que deseo obtener, libertad, ligereza, será que todo eso no llega a tomar forma, ritmo y, sin embargo englobarlo todo, sí, realmente todo? Ciertamente no estoy segura, de si eso me permitiría captar la totalidad del corazón humano. ¿Soy suficientemente dueña de mi diálogo, como para atraparlo todo en mis manos? Imagino que esta vez sí, mi método será totalmente diferente: nada de construcciones complicadas, apenas un ladrillo visible; nada crepuscular, salvo el corazón, la pasión, el humor, todo brillará como una fogata en la bruma. Así que debería encontrar el lugar donde decirlo todo – la felicidad – y, también la inconsecuencia – una cadencia ligera, inspirada, orquestada para mi placer ¿Soy suficientemente dueña de todo eso? Lo dudo. Pero imaginemos que “La marca en la pared”, “Kew Gardens” y, “Una Novela no escrita”, se toman de la mano y bailan juntas.

Pues eso.

(Continuará)

 

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


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