España NOS roba
- Escrito por Beatriz Talegón
- Publicado en Opinión
Este es uno de los argumentos que más se le imputan a los “indepes” catalanes. Sí, que España les roba. Bien, resulta sorprendente cómo hay “españolistas” que se ofenden por ello. Como si les estuvieran acusando a ellos, a ellas, ciudadanos mondos y lirondos, de robar a nadie. No, no creo que los independentistas catalanes estén acusándonos a millones de personas de robarles. No es eso.
Más bien lo que se quiere poner de manifiesto es que España, entendida como ese entramado de unas cuatrocientas familias que todo lo saben, que todo lo mueven, que todo lo colocan y descolocan, roba a todo lo que se le ponga por delante: catalanes, vascos, gallegos, madrileños, extremeños, castellanos y andaluces. España, entendida como ese tejido oscuro que se ha ido forjando a golpe de Estado, de cuneta, de silencio y cárcel, sin reparar los daños ni pedir perdón, nos roba a todos.
Me sorprende que haya patriotas que defiendan este sistema. Porque eso no es querer a España. Querer a España es preocuparse y ocuparse en destapar a esa tropa de corruptos, chupasangres, los que llevan toda la vida viviendo a cuerpo de Rey a costa de los que pagamos religiosamente nuestros impuestos. Destaparles, sentarles en banquillos y que sean juzgados por jueces justos e independientes. ¡Vaya! Jueces independientes que sepan interpretar las leyes atendiendo al interés general, o sea, del pueblo, y no al interés general de esas cuatrocientas familias, que es lo que viene sucediendo aquí.
Ser patriota español significa asumir y comprender que España no es una democracia consolidada. Por mucha pasta (dinero público) que ahora se esté dejando el gobierno en pagar campañas exteriores para que se diga muy alto y muy fuerte que sí, que sí somos democracia. Algo raro sucede cuando te cuesta medio millón de euros tener que hacer una campaña de propaganda. Los hechos hablan por sí solos: cuando las sentencias que emanan de nuestros jueces son criticadas, no sólo por la sociedad en las calles, sino también por distintas instituciones internacionales. Cuando somos un país asfixiado por corrupción, que nos viene costando noventa mil millones de euros al año a todos los españoles y españolas. Cuando tenemos más de tres millones de niños viviendo por debajo del umbral de la pobreza. Cuando nuestros pensionistas no tienen ni para pagar la factura de la luz. Cuando se ha protegido aquí a la banca antes que a las familias. Cuando, cuando, cuando….
Cuando se nos silencia al tratar de denunciar todo esto. Se nos amenaza, se nos hace desaparecer. Cuando los medios de comunicación principales, también al servicio de estas cuatrocientas familias, cuentan mentiras sin parar. Cuando ya pocos encienden el televisor o compran periódicos, cansados de leer tanta mentira. Cuando nos dicen desde el informe GRECO que nos queda muchísimo por mejorar, que no hemos hecho ni caso a las recomendaciones dadas desde organismos internacionales para poner freno a tantísima corrupción. Cuando no somos capaces de conocer nuestra propia historia porque hasta en eso nos mentimos a nosotros mismos. Cuando en este país defender derechos civiles y libertades se ha convertido en un riesgo, casi en terrorismo.
España nos roba, a todos los ciudadanos y ciudadanas. Nos quita derechos, libertades, nos limita como personas. Nos encarcela, nos silencia y nos miente. Eso hace esta España, la de las cuatrocientas familias y sus conglomerados empresariales.
Ya va siendo hora de que despertemos. Ya va siendo hora de hablar de lo que no quieren que hablemos. De democracia de la de verdad, de justicia de la independiente, de medios que informen, de políticos que gestionen el interés de toda la ciudadanía, y no de todos los que hay colocados para hacer que esto parezca lo que en realidad no es.
Dejemos de caer en la trampa. Que llevamos demasiados años pensando que todo se arreglaría solo. Dejemos de señalar al mensajero para fijarnos más en lo que debería ser desvelado, denunciado, condenado y sobre todo, corregido.
Hablemos de una vez por todas: un país condenado para beneficio de cuatro listos, que llevan demasiado tiempo aprovechándose del empobrecimiento, de la incultura y del desconocimiento de un pueblo sometido. Seamos pueblo soberano de una vez por todas. Seamos conscientes, críticos y pongámoslo más difícil. Sí, España nos roba. A todos. Porque nos dejamos.
Beatriz Talegón
Licenciada en Derecho, Periodista y Analista política.