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Indios y vaqueros


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Hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes. Es una frase que se atribuye falsamente a Einstein. Cualquier científico lo advierte en seguida. Demasiado incompleta para ser de un científico. Para ser tal, debería añadir “ceteris paribus”. Es decir, en igualdad de condiciones y circunstancias hacer lo mismo no cambiará los resultados. Es la esencia del experimento. En la realidad, lo habitual es que suceda lo contrario. Hay ejemplos sobrados. Recientes, el de Ciudadanos. Hicieron exactamente lo mismo antes de abril de 2019 y de noviembre de 2019, con resultados absolutamente diferentes. Lo mismo no lleva al mismo término cuando cambian las circunstancias. Las circunstancias mutan lo que parece lo mismo: ya es otra cosa por tener otra lectura de contexto. Hacer es polisémico: significa según aquello que le rodea. Podemos más de lo mismo: persistir en los mismos esquemas cuando ya todo ha cambiado. No es lo mismo un gobierno del PP (Rajoy) que uno progresista. Puedes hacer y decir lo mismo en los dos casos, pero los resultados serán diferentes.

La derecha extrema y la extrema derecha han convertido España en su patria chica a base de achicar la patria. Ya ser un patriota español es serlo a la madrileña. Como los callos. Un patriota a la andaluza (con garbanzos ) ya no cabe en la misma olla de grillos con discursos grillados. Es franquismo puro y duro: poner grilletes a las diferentes maneras de ser español. Ya pasaba identificando el español con el castellano. El catalán, el gallego o el euskera son tan españoles como la tortilla de patatas, el marmitako o la paella valenciana. Pensar que son otra cosa es cosa de la España chica. Precisamente la que predica el imperio.

Indio o vaquero. Son las dos clases en que se divide el mundo. Si eres vaquero, tendrás grandes escenas de drama junto a las carretas en el oeste del norte de América. Si te toca de indio, te masacraran sin pena para mayor gloria. Cisjordania o la franja de gaza son el oeste colonizable. Está lleno de indios y peces, porque en Palestina hay dos tipos de sangre. La sangre caliente de los ciudadanos hebreos de Israel, que conmueve y se llora, y la sangre de pez de todos los demás. Hay sangre que espanta por ser humana y sangre que no lo es. Usted puede ver un montón de peces sangrando que difícil será que le impresione. Son de otra especie. El gobierno de ultraderecha de Israel está empecinado en que veamos a los palestinos como peces: su sangre no importa. Así mueran mil que cien mil. No estoy de acuerdo en que el gobierno ultraderechista de Israel no tenga un plan para el día después. Lo tiene y lo impondrá de facto. Ya se verá.

Se opone Abascal a la existencia de violencia machista. Es evidente. En su partido y sus votantes son todos muy machos. Reconocibles por los “tiene huevos” y “güevadas” que dicen. En sus “güevadas”, de hecho, no muestran diferencian de sexo en dicho partido. Pues en esas está Vox. No hay violencia machista contra las mujeres como evidencia el que ellos son muy machos y son violentos con todos los progresistas, sin distinción de sexo. En esencia, el baile va de que quieren bailar sueltos (a lo macarena) mientras que en el PP quieren el baile agarrado y bolero, en un abrazo estrecho e íntimo. Y en ese separarse unos y los otros querer agarrarse, están en varias saliéndose de la pista de baile democrático. Que ya es pisar charco hablar de dictaduras y golpe de estado. Pero en fin. Por fortuna para ellos, la banda musical de los medios de comunicación les sigue el ritmo y aunque PP y Vox se tropiecen y pisen entre ellos, la orquesta mediática desafina acompasándose al mismo compás ideológico. Sin los medios, las mentiras enteras no llegarían a parecer medio verdad.

Catedrático de Sociología Matemática.