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Por allí resopla


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

La realidad sobre la realidad es que es necesariamente imprecisa. Y paradójicamente cuanta más precisión postulamos más nos alejamos de ella y sus estados. Nada nuevo. Aristóteles lo dijo y es cosa verdadera, llamándolos “ser en potencia” y “ser en acto”. Pensados por Aristóteles para resolver el problema del cambio, todo ser concreto se encuentra en un estado de “potencia” (la capacidad de cambiar o transformarse) y de “acto” (la realización o actualización de esa capacidad). Siguiendo el hilo, el principio de incertidumbre y la visión cuántica del mundo están “aristoteleando” con la idea desde hace un tiempo. Lo definitivo es una elaboración cultural. Y el ser o no ser un falso dilema. Se es y no se es simultáneamente. En el presente todo es potencia y solo lo pasado es realización. Parafraseando al poeta Raúl González Tuñón, “decir yo he conocido es decir algo” ha sido; lo que fue es la única realidad.

Vamos o lo dejamos. Pues vamos al por allí resopla. En las ciencias sociales y en sus procesos de medición se observa un patológico aferramiento al pasado de tal forma que lo sucedido deja su impronta definiendo presente y futuro. Se buscan las respuestas a la incertidumbre del presente en la certidumbre del pasado (censos y resultados). Las muestras se remodelan de acuerdo con lo conocido (nuevamente censos y resultados) y la validez se apoya en la pálida sombra que proyecta lo que fue, lo que ya ha sido. No hay más. Lo pasado es la respuesta para buscar el punto cierto. “Dame un punto de apoyo y moveré el mundo”, dicen que dijo Arquímedes. Ahora, la memoria y los recuerdos propios y ajenos están bien lejos de ser un punto cierto de apoyo.

Comencé a leer el enésimo ejemplo en “Infolibre”. Al parecer las estimaciones del CIS no son consistentes con lo que afirma la matriz de transferencias. En particular, una matriz de transferencias ajustada al censo que es esencialmente el modelo Gallup de los años 80. Abandono la lectura. Es la matriz la que no es consistente. Es evidente que a la mayoría de las encuestas les da el mismo patrón: sobreestimación del recuerdo de voto a la izquierda e infraestimación a la derecha. No solo al CIS, ni es un sesgo particular de los datos CIS. De no ser así, de ser una cuestión de datos CIS para qué tanto ajuste al recuerdo de voto que hace todo dios. La matriz está desviada por razones internas, de los patrones de respuesta de las personas entrevistadas. Ajustar a censo y resultados los marginales cambia la apariencia, pero no aquellos mecanismos que dan forma a los patrones de respuesta y con ello a los datos.

Comencé a leer el último texto de Fernando Savater y en dos líneas lo abandoné. Decía que prefería a “la personas con convicciones, por más repugnantes que puedan ser, que a las personas sin convicciones”. No me pregunten, pero a la mente vinieron exterminios en campos de concentración con cadáveres apilados, genocidios asiáticos o africanos, linchamientos racistas de personas negras, pederastas violadores de bebes, machistas que matan a sus hijos con la madre al teléfono… Todos ellos preferidos por Savater, gentes con convicciones por repugnantes que puedan ser. Es lo que tiene abandonar la Ética para Amador y reescribir en fascículos Ética para un Odiador. Escribe Sabater, a posteriori, que esperaba un giro de guion en su despido de El País. Lo comprendo. Si Juan Luis Cebrián continúa deponiendo opiniones, él también quiere aportar su deposición sabatina.

Quiero, en todo caso agradecer a aquellos que ya en pocas líneas indican la puerta de salida a la sensatez. Qué ahorro de tiempo.

Por último, un reconocimiento. De los gobiernos socialistas, en la década de los 80 del siglo pasado, se afirmó que hacían entrar a España en el siglo XX. Y era cierto. Y no menos cierto es que los gobiernos socialistas actuales están haciendo entrar al siglo XXI en España. El siglo XXI que se pensó de avances sociales, igualdad y derechos es el que aún está por llegar al mundo actual. En España, tal y como sucedió con los avances sociales a inicios del siglo XX, volvemos a las posiciones de cabeza. Piense en género. En lo internacional, las declaraciones de Borrell claras, altas y nítidas son del siglo XXI. La defensa medioambiental es el siglo XXI. La lucha contra la desigualdad y excesos del capitalismo financiero es el siglo XXI. En definitiva, parece que la única convicción del gobierno es hacer llegar a España todo lo bueno que se esperaba del siglo XXI.

El PP continúa en la lógica del siglo XIX y para muestra un botón. Cuando Núñez Feijoo llegó a Madrid, de las primeras promesas que realizó destaca la siguiente: “Compañeros de Galicia, no os preocupéis, habrá puestos para todos. No dejaré a nadie atrás” (por Galicia). Pienso en tantos y tantas, Ana Mato, Isabel Tocino, Cañete, Aguirre, Zaplana, Cascos, Rato… Fátima Báñez que agradeció a la virgen del Rocío que creara trabajo, porque si es por ella… En fin, todos los que en el PP no dejaron atrás y casi se llevan a España por delante. Y ya que hablamos de González Pons… Por allí resoplaba: “Bolaños veranea en Mojácar…” y sigue soplando.

 

Catedrático de Sociología Matemática.