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Una Semana Santa muy temprana


(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Como este año el Domingo de Resurrección coincide con el 31 de marzo, la Semana Santa será la quinta más temprana de los dos últimos siglos. Solo se le anticiparon las de 1818 (22 de marzo), 1913 y 2008 (23 de marzo) y 2016 (27 de marzo).

Al estar regulada por el calendario judío que se guía por la Luna, Semana Santa es una fiesta que varía de un año a otro en relación con el calendario oficial. Como aplicamos el calendario litúrgico católico al escolar, la Semana Santa de 2011 fue la más tardía de las posibles y, como consecuencia, el segundo trimestre escolar fue el más largo de la historia. Los impacientes deberán esperar hasta el 24 de abril 2095 para que los católicos celebren la resurrección de Cristo.

Por el contrario, este año el Domingo de Resurrección será el 31 de marzo y como consecuencia el segundo trimestre escolar será uno de los más breves de la historia. Otros más cortos están a la vuelta de la esquina: en 2027 y 2032 el Domingo de Resurrección será el 28 de marzo, tan solo tres fechas antes del que se conmemorará este año.

El calendario juliano y las celebraciones cristianas

Para los romanos, el equivalente a las actuales fiestas navideñas eran las Saturnales, que empezaban el 17 de diciembre y duraban siete días en honor al dios de la semilla y del vino, Saturno. Los días centrales de la semana festiva, cuando se organizaban los fastos mayores, las fiestas del Dies Natalis Solis Invicti(Días del Nacimiento del Invencible Dios Sol), se situaban alrededor del solsticio de invierno, el 21 de diciembre, cuando se produce la noche más larga del año, tras la cual el Sol comienza a “vencer” a las tinieblas en progresiva retirada, un día en el que las diferentes civilizaciones celebraban la mayor fiesta del año: la del nacimiento de su respectivo dios, fuera este Zeus, Amón, Mitra, Saturno o Jesús.

Esos días suponían la culminación de las Saturnales en las que se relajaban las costumbres en ambiente de carnaval. A partir del siglo IV, legalizado el cristianismo, se empezó a considerar la celebración de la Navidad (nativitas), el nacimiento del Sol Cristo, en estas fechas. Superponiendo las fiestas se suprimían las fiestas paganas sin prohibirlas. En estas labores los rectores cristianos siempre han sido maestros.

Aunque en ninguna parte de la Biblia se cita la fecha exacta del nacimiento de Jesús, la fiesta de Navidad fue decretada el año 354 por el papa Liberio cuando el emperador Constantino permitió el cristianismo en el Imperio romano, porque fijándola en las viejas Saturnalias no se distorsionaba el calendario a que estaba acostumbrada la administración imperial ni se cambiaban las fechas de los grandes fastos romanos.

La putativa natividad del dios cristiano debía coincidir necesariamente con las fiestas del Sol Invicto, alrededor del solsticio de invierno. Aferrándose a una tradición judía que establecía que todos los profetas nacían y morían el mismo día, los primeros cristianos, que creían a pies juntillas que Jesús murió exactamente un 25 de marzo, fijaron el 25 de diciembre, el último de los fastos paganos, como su fecha de nacimiento.

Cristo pasó a ser el verdadero Sol Invicto. Tan prendidos estaban de la equivalencia solar que, abandonando el tradicional sabbath judío, el nuevo día de descanso para los cristianos sería el siguiente: le llamaron Dies Solis, el Día del Sol, denominación que se ha conservado en el Sunday anglosajón.

¿Cuándo se designó el Domingo de Resurrección?

Veinticinco años antes de que Liberio fijara el día de Navidad, en el concilio de Nicea (325 d.C.) se había establecido la fecha de la Pascua, que en las primeras comunidades cristianas se hacía coincidir con la Pascua hebrea. Fijar bien esta fecha en el calendario romano oficial, el juliano, era una cuestión capital porque en ese punto el Nuevo Testamento es muy explícito: Jesús acudió a Jerusalén para celebrar la Pésaj o Pascua judía y es en esas fechas cuando transcurre su pasión, muerte y resurrección, que tuvo lugar el «día siguiente al sabbath de la Pésaj».

Aunque la Pésaj conmemora supuestamente los siete días de la huida de Egipto, en realidad se corresponde con una fiesta varias veces milenaria en la que todas las culturas mediterráneas celebraban el equinoccio de primavera (20-21 de marzo), haciéndola coincidir alrededor de la primera luna llena posterior a ese equinoccio. A partir de Nicea el Domingo de Resurrección sería el primer domingo posterior a la primera luna llena que siguiera al equinoccio primaveral. Para marcar diferencias con los judíos, también decidieron que los años en que coincidiera con la Pésaj, el Domingo de Resurrección se debía trasladar al siguiente domingo del calendario.

Usando el algoritmo Computus, desarrollado en el siglo XIX por el matemático alemán Gauss, se delimitan con relativa facilidad las fechas posibles para fijar el Domingo de Resurrección, que puede caer entre dos extremos. El más temprano de los posibles sería el 22 de marzo (como ocurrió en 1818, cuando Fernando VII imponía el absolutismo), y ocurriría cuando el 21 fuera sábado con plenilunio.

Inversamente, si el plenilunio fuera el 20 de marzo, como el equinoccio está litúrgicamente fijado el día siguiente, habría que esperar un ciclo lunar completo de 28 días, con la inevitable consecuencia de que la primera luna llena de primavera sería el 18 de abril. Si este día cayese en domingo, la fecha de la Resurrección tendría que desplazarse una semana entera para que no coincidiera con la Pascua judía, de modo que ese domingo sería el más tardío de los posibles: el 25 de abril. En 2011 cayó en 24, pero a efectos de las vacaciones escolares dio exactamente lo mismo: ese trimestre fue el más largo de la historia y, de seguir aferrados al calendario litúrgico, lo será también en el futuro.

Antes de la de este año, ha habido otras cuatro más tempraneras, una de ellas en 2008, donde vivimos el Domingo de Pascua el 23 de marzo, como en 1913. Y más tempranera fue aún en 1818, donde ese domingo coincidió con el 22 de marzo, como ocurrirá en 2285. La siguiente más tempranera será en 2035, cuando caerá el 25 de marzo.

En el lado contrario, las que más tarde han caído, tenemos una cercana, en 2011 que coincidió con el 24 de abril, al igual que en 1859. Y todavía hay dos más lejanas, la que se celebró en 1943 y la de 2038, que coincidirá con el 25 de abril.

Como el Domingo de Resurrección es la piedra angular del calendario litúrgico, las demás celebraciones lo toman como referencia: cuarenta días antes es miércoles de Ceniza, fecha de comienzo de la Cuaresma. Después del Domingo de Resurrección vienen la Ascensión (40 días después), Pentecostés (50 días), y Corpus Christi (jueves siguiente a Pentecostés).

Catedrático de Universidad de Biología Vegetal de la Universidad de Alcalá. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada y doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid.

En la Universidad de Alcalá ha sido Secretario General, Secretario del Consejo Social, Vicerrector de Investigación y Director del Departamento de Biología Vegetal.

Actualmente es Director del Real Jardín Botánico de la Universidad de Alcalá. Fue alcalde de Alcalá de Henares (1999-2003).

En el PSOE federal es actualmente miembro del Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía y responsable del Grupo de Biodiversidad.

En relación con la energía, sus libros más conocidos son El fracking ¡vaya timo! y Fracking, el espectro que sobrevuela Europa. En relación con las ciudades, Tratado de Ecología Urbana.

 


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