Todo ser humano busca la felicidad de forma intuitiva, como si fuese ésta la única panacea, el único estado de virtud, la única relación que tenemos con la vida misma y con nuestra realidad. No es así. La vida, aún no siendo sagrada, que no lo es, ofrece estados y momentos que nos dan cierta alegría, al menos si se piensa, la vida, con su aliento nos resulta reconfortante, aunque solo sea por el hecho de poder respirar. Nos reconforta porque sabemos que hay vida en nosotros y que podemos compartirla con nosotros mismos, es decir, el yo con el yo, pero además podemos compartirlo con todo lo que nos rodea, con la Naturaleza especialmente. Sobre todo lo que entendemos como “felicidad por amor” nos la da muchas veces el concepto de amor unido a la capacidad de poder saber cuando estamos sobre lo justo o no, cuando los sentimientos que tenemos de amor o de odio son justos, tanto los de amor como los de odio. El amor, puede ser justo o injusto, puede tener justificación, o puede existir en si mismo porque sí o simplemente puede ser, sobre todo si sabemos que aquello que amamos es justo, tendremos como recompensa un amor justo, tranquilo, un sentimiento fuerte de auto aceptación de esa situación. Cuando amamos algo sin saber por qué u odiamos sin saber por qué, es porque lo hemos aprehendido, probablemente así, algo es bueno o malo, pero no por nuestra propia deducción que en el fondo es la que deberíamos de buscar. Los hay que justifican su sentir solo por el placer de sentir, es bueno o malo por el placer de sentir su maldad o su bondad, amor u odio por su propio placer, insisto, y no como el desarrollo de una actitud subconsciente e interior que nos lleva a decidir, bueno o malo, justamente. Por ejemplo los hedonistas o los eudemonistas, cuyo principal representante fue Aristóteles, proliferan hoy en nuestra sociedad impulsando juicios de una frivolidad suprema, sin reparar, sin tener en cuenta lo que esos conceptos filosóficos tuvieron en su momento. Placer por placer. Tiene como característica común ser una justificación de todo aquello que sirve para alcanzar la felicidad. Se ha considerado eudemonismo, al hedonismo, la doctrina estoica, así como también al utilitarismo.