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Giorgio Bassani -1916/2000- La vida a veces tiene un sabor amargo, muy amargo


(Tiempo de lectura: 8 - 16 minutos)

El tiempo pasa dejando, eso sí, la nostalgia de un ayer con sus luces y esperanzas encendidas y con sus sombras, que estuvieron a punto de cubrirlo todo de una deshumanizada y atroz neblina en los años 20, 30 y 40 del siglo pasado. En algunas de sus novelas sus recuerdos, unas veces vivos y descarnados otras, melancólicos, tristes, marchitos... late un fondo autobiográfico indudable, extraído de sus vivencias.

Ahora, cuando la novela sigue otros derroteros, permítaseme que eche en falta la maestría y sutileza de sus análisis psicológicos, que se ponen de manifiesto de forma muy especial, en Il giardino dei Finzi-Contini o Dietro la porta.

A mi juicio, los dos grandes novelistas italianos del siglo XX son Leonardo Sciascia e Italo Calvino, siendo esto incuestionable me atrevo a sugerir que a ellos habría que añadir tres o cuatro nombres y de forma muy especial el de Giorgio Bassani, a quien voy a dedicar mi colaboración de esta semana en El Obrero.

Nada envejece tan deprisa como la forma de hacer literatura. Las modas no solo son cambiantes sino, con frecuencia, frívolas y a menudo poco exigentes. Lo acontecido en el siglo XX es buena prueba de ello. No obstante, quienes alcanzan el nivel de clásicos son aquellos que desafían el tiempo y que siguen despertando curiosidad y admiración en quienes, probablemente, no habían nacido cuando se escribieron obras cuyos mensajes, explícitos o cifrados, son tremendamente actuales.

En cierto modo, la dependencia acrítica de los dictámenes de los gurús, la pérdida de interés por la cultura y pensamiento y esa mezcla de géneros, las más de las veces incoherente, en que se ha convertido la novela… marca más que presumiblemente, el fin de una era. La globalización es, ante todo, una uniformidad tediosa así como una envoltura tecnológica, que apenas logra disimular el vacio que encierra.

La dependencia de la crítica literaria de intereses casi exclusivamente comerciales, es otra de las causas del empobrecimiento intelectual en el que nos movemos. En algunos aspectos, en lugar de avanzar hemos retrocedido. La Historia no es rectilínea… discurre a saltos.

Giorgio Bassani fue un escritor de éxito, leído y alabado. Hoy, en España casi nadie se acuerda de él, recuerdo sin embargo las críticas y valoraciones que hacían de sus obras Domingo Pérez Minik y otros avezados comentaristas.

Antes de llevar a caabo una aproximación a la narrativa y al significado de Giorgio Bassani, considero imprescindible valorar su prosa trabajada y su pensamiento hondo y profundo, en unos momentos donde lo salvajemente irracional se impone en tantos medios y va adelgazando el espacio y los límites de lo racional. La derrota del pensamiento es una prueba de que el espíritu crítico está cada vez más ausente. Hace ya algún tiempo que hemos tirado por la borda el legado de la Ilustración.

La literatura de Giorgio Bassani, desde mi punto de vista, se caracteriza por algunos elementos que hoy pasan desapercibidos. Como la importancia de hacerse buenas preguntas en el momento oportuno o que esas preguntas –a veces sin respuesta- sean el leitmotiv de algunas de sus obras emblemáticas. Ya que sus interrogaciones decisivas y punzantes dan lugar a espléndidos y sorprendentes descubrimientos que, quizás de otra forma, no hubieran aflorado.

Ocurre, sin ir más lejos, cuando las palabras expresan los sentimientos celosamente guardados… y, sacan a la luz lo que permanecía oculto. La literatura, al menos la que me apasiona, es la que no se limita a describir una realidad tantas veces inhóspita, sino que la interpreta.

Cuando el intelecto y la palabra parten en busca de una interpretación verosímil y coherente de la realidad y hacen esfuerzos por aprehenderla… aunque se nos escape, nos hallamos ante una obra que merece la pena leerse y releerse. Cada día estoy más convencido de que en literatura –y no solo- se llega más lejos con una sugerencia inteligente que con dictámenes impuestos. En la humildad de los instrumentos e itinerarios elegidos y en las finalidades que se persiguen está, no poco del valor de una obra.

Por otra parte, los patrones jerárquicos están cambiando o han cambiado ya y, los que hasta ahora estuvieron vigentes, se muestran desfasados e inservibles. En esos momentos críticos es cuando la lucidez permite apoyarse en el pasado, para descifrar las claves que se nos pueden presentar en el futuro.

Conforme avanzaba el siglo XX fueron desapareciendo las utopías… sustituidas, las más de las veces penosamente, por supercherías banales y simplistas. Sería un error creer que esto acontece solo en política, afecta desgraciadamente, a otros muchos ámbitos, especialmente al cultural.

Sigamos una vez más, un método de aproximaciones sucesivas. En un ensayo divulgativo, que pretende poner en valor la prosa y el pensamiento de Bassani, es pretencioso aspirar a ser exhaustivo o querer decirlo todo. Me limitare, por tanto, a ir destacando aquellos aspectos por los que merece la pena releer sus obras. Lo primero que he de decir es que no propongo en absoluto una lectura arqueológica, por el contrario, sus palabras y su pensamiento nos dicen mucho acerca de la vaciedad que nos envuelve y de las crisis a las que nos vemos avocados ‘aquí y ahora’.

Hay que leerlo como si de un autor actual se tratara, sabiendo eso sí, que en lo que dice y en como lo dice hay mucha sabiduría acumulada.

No debe pasarnos desapercibido que este boloñés fue un luchador que supo oponerse al totalitarismo mussoliniano y a sus leyes raciales, actuando con valentía y dignidad y arriesgando su libertad en el empeño. Se convirtió en un activista político clandestino, entre otras actividades dio clases de Italiano a los judíos expulsados de las escuelas públicas, fue detenido y encarcelado.

La familia de Giorgio Bassani tenía raíces judías. Una vez más es obligado recordar, la importancia del pensamiento y de la literatura judía en la Europa maltrecha del siglo XX.

Es un escritor que se mueve en unas coordenadas, aparentemente muy claras, no obstante, en el fondo pueden apreciarse corrientes de aguas turbias que merecen un análisis psicoanalítico. Es ilustrativo a este respecto que su tesis doctoral versó sobre Niccolò Tommaseo. Su pasión hacia esta figura pudo ser, por lo que tiene de precursor del irredentismo italiano, mas también, porque fue un hombre integro, un estudioso y un defensor a ultranza de la lengua de Dante. En sus libros emblemáticos como Dell’Italia aborda el Risorgimento y el proceso de unificación del país alpino. Tuvo que publicarlo bajo pseudónimo, fue descubierto y desterrado. En los momentos más difíciles contó con el apoyo de Alessandro Manzoni. Lo que más llama la atención de este crítico, filosofo y poeta es que supo oponerse a toda forma de tiranía. He hecho este excurso porque no carece de importancia a quién o a qué se dedica la tesis doctoral y más en tiempos convulsos.

La familia de Giorgio Bassani era originaria de Ferrara. A esta hermosa ciudad están dedicadas algunas de sus emblemáticas páginas llenas de añoranza y melancolía. Para adentrarnos en el mundo, ‘en el territorio íntimo’ de un escritor, es imprescindible conocer cuáles eran sus preocupaciones al margen de la escritura. Admiró al pintor Giorgio Morandi, perteneciente al movimiento Novecento Italiano, pese a las diferencias ideológicas entre ellos, además leyó con fruición y admiró los ensayos sobre arte de Roberto Longhi.

Hay lectores de Bassani que aprecian, sobre todo, el Jardín de los Finzi-Contini e Historias de Ferrara. Creo que a estas dos obras hay que unir Detrás de la puerta, donde describe formidablemente, los miedos e inseguridades de un adolescente judío, que no se atreve a atravesar una puerta cuyo valor simbólico y hasta alegórico es ostensible. No debe descartarse asimismo, una interpretación psicoanalítica ya que indaga en el subconsciente del protagonista adolescente.

En este 2022 conmemoramos el nacimiento de Pier Paolo Pasolini con el que compartió inquietudes y algunos proyectos intelectuales, siendo ambos muy representativos de un periodo clave en la vida italiana de la postguerra que siguió al final de la Guerra Civil europea. Ambos intuyeron de forma clarividente, los peligros que posteriormente tomarían cuerpo y que confirmaron las más sombrías expectativas. La alienación se fue extendiendo como una mancha de aceite.

Detrás de la puerta posibilita muchas interpretaciones y ángulos críticos desde los que abordarla. Escrita en primera persona, se ponen de manifiesto contradicciones, miedos y un elaborado juego de espejos, que tiene no poco de autobiográfico y, también, de generacional. Los conflictos del joven judío protagonista, simbolizan la escisión que se produce en buena parte de la juventud europea.

En toda la obra hay una muy cernudiana tensión entre la realidad y el deseo. El curso de los acontecimientos nos sitúa a todos detrás de muchas puertas que no nos atrevemos a traspasar. Es una novela que apreciaran en toda su dimensión quienes se sienten rebajados, ninguneados, acosados. El miedo adquiere gigantescas proporciones…

Incuestionablemente, las revistas literarias de pensamiento, culturales y los proyectos en que participó lo marcaron e influyeron, no poco en su trayectoria de escritor. Contribuyendo, de forma decisiva, a darlo a conocer en lo que podría denominarse el mundo cultural italiano de ese momento. Entre esas revistas pueden citarse Botteghe oscure, fundada por Marguerite Caetani y dirigida por él posteriormente. Colaboró, asimismo, con Officina, fundada por Pasolini y con Paragone, creada por su admirado y anteriormente citado Roberto Longhi o la también prestigiosa, La fiera literaria.

Como todo creador de envergadura fue polifacético. Una de sus dimensiones en la que menos se repara es la de guionista. Algunas películas de Michelangelo Antonioni, Luigi Zampa o Mario Soldati, están construidas y filmadas sobre sólidos guiones de Giorgio Bassani.

Fue un intelectual prestigioso de firme convicciones democráticas. Llegó a ser, con el paso del tiempo, vicepresidente de la RAI. En la Academia Nacional de Arte Dramático de Roma llevó a cabo una labor docente ‘enseñando’ Historia del Teatro, dejado huella de su paso por esa institución.

A su muerte fue enterrado en el cementerio judío de Ferrara, pese a que sus creencias eran notablemente heterodoxas y nunca fue practicante. Cerca de su tumba, a principios del siglo XXI, la Asociación Ferrara Arte ha erigido un bronce en su memoria, obra del escultor Arnaldo Pomodoro.

En Italia su recuerdo se mantiene vivo, no así en otros lugares. Ayuda, no poco, el hecho de que lleven su nombre la Biblioteca Municipal del Barco, en Ferrara y, sobre todo, la Fundación Giorgio Bassani que contribuye a la investigación y difusión de su obra. Ha reconstruido el Estudio donde trabajaba y conserva mil quinientos libros de su biblioteca privada y otros objetos personales.

En el mundo literario de Bassani están muy presentes la violencia, la impotencia y el fracaso, más también, la añoranza de un mundo que se pierde entre la niebla… sin que sea sustituido por otra realidad que merezca la pena ser vivida.

Aquí y allá surgen poderes despóticos que golpean y humillan. Pocas veces Europa ha sido tan insensible al sufrimiento humano. Es más, algunas actitudes de políticos como, Berlusconi o Matteo Salvani, sin ir más lejos, obligan a recordar las salvajes leyes raciales del pasado.

Su ingenio sutil y sus narraciones, aun tiempo, desgarradoras y brillantes, nos hacen pensar en la lenta agonía de un mundo que se niega a desaparecer. Los incontables sufrimientos y los laberintos circulares de muchas de sus páginas lo testifican sobradamente.

Otro hecho por el que merece la pena volver a leer sus páginas es el aroma agridulce que se desprende de ellas. Supo ver y analizar que todo lo que vivieron, incluidas las penalidades, las frustraciones y las persecuciones… han dado paso a otras situaciones de incertidumbre que muestran, bien a las claras, tanto la vulnerabilidad del ser humano como la casi total ausencia de criterios morales.

La globalización no solo por lo que a la cultura se refiere, presenta una faz amenazante y, en cierto modo, colonizadora. Han desaparecido del horizonte ‘los paraísos perdidos’ y nos encontramos dando tumbos, a tientas, sin una ‘tierra de promisión’ a la que dirigirnos.

Se ha esfumado el viejo sueño de que la Historia se ponga en manos del hombre. Es el nuestro, el de 2022 con las atrocidades perpetradas por la invasión de Ucrania, una ocasión más para lamentar tanta cobardía y tanta contaminación moral. Lo que llamamos globalización ha contribuido, no poco, a que aflore la belicosidad de brotes nacionalistas trasnochados que no hace mucho, parecían superados.

El espacio democrático se debilita, ‘se deshilacha’ poniendo de relieve los miedos que nos atenazan con respecto a un porvenir incierto. Giorgio Bassani nos deja caer con elegancia, reflexiones como la grandeza que supone emprender tareas colectivas, la fuerza de los objetivos comunes y la importancia, incluso moral, y el respeto que podemos y debemos sentir por los esfuerzos que nos han permitido llegar hasta aquí. Hay que señalar, asimismo, que el impulso constructor de una Europa unida y federal, hay que defenderlo ahora más que nunca.

No hay que rechazar a la ligera la globalización, mas sí y con un profundo desdén el ‘provincianismo global’ que nos infantiliza y nos hace uniformes, soberbios, altaneros y da alas a las fuerzas más obscuras y tribales que, aunque no se perciba con nitidez, nos traen y nos llevan a su antojo.

Los personajes de Bassani son obcecados y hasta pedagógicos a la hora de proclamar sus anhelos. Son portadores de heridas –algunas seculares- abiertas lo que los convierte en seres medrosos y frustrados.

El tiempo pasa, mas permanece la furia ciega que ahoga los afanes insatisfechos. Giorgio Bassani nos demuestra que hacen falta ojos que vean y que comprendan. Hay mentiras que encubren traiciones y que el paso del tiempo no cura.

En un artículo de estas dimensiones, no me ha sido posible hablar ni de su poesía, ni de sus ensayos. Quede para otra ocasión, mas no puedo dejar de citar que en Las gafas de oro, valientemente, aborda el tema de la homosexualidad con la discriminación que conlleva. Su mensaje es nítido, no solo atentan a la dignidad del ser humano, las oprobiosas leyes raciales sino el peso muerto de tradiciones inquisitoriales como el desprecio y ostracismo a que se han visto y aún se ven sometidos los homosexuales.

Pocas personas conocen y, por ello hay que recordarlo, que en la etapa en que fue director de la Editorial Feltrinelli, logró con arrojo y perseverancia que se publicara El gato pardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa que, como no es difícil recordar, fue rechazado con anterioridad por numerosas editoriales.

Cuando se lleva al cine una novela es difícil evitar ciertas polémicas. Hoy muchos recordamos la película de Vittorio De Sica, El Jardín de los Finzi-Contini. Es un magnifico film, no obstante, Giorgio Bassani nunca mostró ningún entusiasmo por el tratamiento de algunos temas, prueba de que el cine y la literatura son dos modos de expresión distintos con sus propios fines y sus propias reglas.

Se sentía orgulloso, eso sí, de que con esta novela había obtenido el prestigioso Premio Viareggio. Sugiero, encarecidamente, su lectura. Describe con precisión y elegancia, la decadencia y desmoronamiento de la burguesía judía de Ferrara y como se vio azotada por las leyes raciales.

El lector o lectora habrán percibido, a estas alturas, la versatilidad y gran variedad de sus obras, así como los miedos, las escisiones, complejos y problemas de sus personajes que, en cierto modo, reflejan como si de un espejo se tratara, los de una época y una forma de vida que se va difuminando y perdiendo en el horizonte, dejando un penoso vacio tras sí.

Poco me queda por añadir, tan solo sugerir que se consulten algunas páginas de Más allá del corazón, un compendio de sus ensayos y reflexiones críticas sobre cómo y a dónde va el mundo.

Otra de sus múltiples máscaras sociales es la de traductor. Voltaire fue un filósofo y pensador que, en esa misma época, interesó y mucho, a novelistas y ensayistas como Leonardo Sciascia. Bassani tradujo, con un estilo limpio, La vita privata de Federico II. Cuando alguien, con su sensibilidad, traduce a Voltaire, al hacerlo nos dice mucho sobre sí mismo. A simple vista no lo parece pero su ironía y sentido del humor son, en cierto modo, volterianas.

Antes de concluir, quisiera sugerir a quienes deseen conocerlo mejor, tres libros, a mi juicio imprescindibles, para desglosar distintos momentos de su vida y profundizar en su obra literaria con unas excelente indicaciones parea seguir un itinerario acertado, descifrar sus enigmas y llegar hasta las raíces sin quedarse en la superficie, en lo obvio.

El primero de Massimo Grillandi, lleva por título Invito alla lettura de Giorgio Bassani, apareció en el año 1984, pero no ha perdido interés pese al tiempo transcurrido. El segundo, de principios de este siglo es de una crítica y excelente conocedora de su literatura, Anna Dolfi, con el título Giorgio Bassani. Una scrittura della malinconia, el tercero y último que citaré es de Marilena Renda, apareció en 2010, se trata de Bassani Giorgio: un ebreo italiano y es tremendamente útil, por lo bien que documenta su doble condición de judío e italiano y como esto contribuyó a su visión e interpretación del mundo.

Es sin duda, un escritor magnífico que de forma, más o menos encubierta, permanentemente muestra en sus páginas las heridas, las humillaciones que sufrió y diversos aspectos autobiográficos que, a veces intenta ocultar mediante un juego de espejos para dejar ver el trasfondo y que sean los lectores quienes juzguen e interpreten las conductas y las motivaciones.

Expresa con tristeza y melancolía las vidas de personajes que, las más de las veces, se sienten desgraciados y que en su angustia están al borde de la desesperación. Su ejercicio crítico es contundente y despiadado. Narra con indudable acierto… la falta de horizonte del hombre perdido y desnortado, en una sociedad de masas, golpeado además por una visión unidimensional del ser humano, como expondría Herbert Marcuse, un pensador de la Escuela de Frankfurt muy influyente en esos años.

Hay que leer a Bassani sobre todo por su intuición y porque fue capaz de percibir y de exponer como la vida en nuestro presente iba adquiriendo un sabor amargo, muy amargo.

Profesor Emérito de Historia de la Filosofía, Colabora o ha colaborado en revistas de pensamiento y cultura como Paideía, Ámbito Dialéctico, Leviatán, Temas de Hoy o la Revista Digital Entreletras.

Ha intervenido en simposios y seminarios en diversas Universidades, Ha organizado y dirigido ciclos de conferencias en la Fundación Progreso y Cultura sobre Memoria Histórica, actualidad de Benito Pérez Galdós, Marx, hoy. Ha sido Vicepresidente del Ateneo de Madrid.


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