En este periodo sombrío, deshumaniado y miserable... Pablo Iglesias Posse, está más vivo que nunca
- Escrito por Antonio Chazarra Montiel
- Publicado en Tribuna Libre
“Sois socialistas no para amar en silencio vuestras ideas
ni para recrearos con su grandeza y con el espíritu
de justicia que las anima, sino para llevarlas a todas partes”
Pablo Iglesias Posse
El 9 de diciembre conmemoramos el Centenario de la muerte de Pablo Iglesias. No quiero hacer un panegírico sino recordar, que es tanto como volver a pasar por el corazón lo mucho que le debemos.
Fue una figura clave del socialismo y del sindicalismo. Quizás lo que más me conmueve de su figura histórica –tan actual por otra parte- es que no se arrugó nunca ante la adversidad y que luchó sin desmayo, hasta el último día de su vida, por sus ideales emancipatorios y por todo aquello en lo que creía.
Vivimos un tiempo sin guía, a la deriva. Los valores republicanos están desdibujados cuando no pisoteados. Justo ahora, es el momento de recordar que Pablo Iglesias hizo bandera de esos valores, que estuvieron vigentes… y que de nosotros depende, que vuelvan a estarlo.
No fue un intelectual, mas sí un hombre de acción que practicó permanentemente, “una praxis” destinada a luchar contra la injusticia y atropellos, a dotar a la clase trabajadora de “conciencia de clase”, a fortalecer las organizaciones obreras y a luchar duramente, por mejorar las condiciones de vida de los más vulnerables.
Fundó el Partido Socialista y la Unión General de Trabajadores, creo un instrumento “El Socialista” destinado a informar a los trabajadores, animarlos en sus luchas y reivindicar, sin desmayo, sus aspiraciones.
En su trayectoria no tuvo miedo a hablar alto y claro. Con entereza y valentía nunca dudó en proclamar a los cuatro vientos, las verdades del barquero, aceptando las consecuencias de sus denuncias. Padeció persecución, ostracismo y cárcel durante dos breves periodos.
No conviene olvidar en este Centenario que, también, él fue objeto de bulos, calumnias y todo tipo de infundios que la historia se ha encargado de rebatir.
Hoy, cuando muchos jóvenes apenas saben nada de él, y el desinterés de algunos, que deberían enaltecer su figura, me parece oportuno recordar dos biografías una de Juan José Morato “Pablo Iglesias, educador de muchedumbres” que lo acompañó en no pocas de las vicisitudes que marcaron su trayectoria vital y el momento histórico que le tocó vivir. La segunda, es de Julián Zugazagoitia, un intelectual a la vez que hombre de partido, que traza en su “Pablo Iglesias, una vida heroica”, un retrato fiel de su espíritu insobornable, de sus logros… de sus amarguras y fracasos.
Creo que no se ha hecho suficiente hincapié en el valor que otorgaba a la educación y a la cultura. Nos dejó tras una larga y penosa enfermedad, en 1925. La Segunda República, tan denostada por un revisionismo reaccionario, proyectó y llevó a cabo algunas de las reivindicaciones de las que Pablo Iglesias hizo bandera.
La Ley de Memoria Histórica, primero y la de Memoria Democrática, después, intentan hacer justicia y poner negro sobre blanco, lo que fue la dictadura con su represión atroz, sus arbitrariedades y esa España en blanco y negro donde el hambre, las denuncias y la imposición brutal de los vencedores marcó un periodo negro de nuestra historia y de la que nos quedan tantas fosas sin exhumar y tantas víctimas sin justicia ni reparación.
Sería necesario, a mi juicio, que se dedicara un esfuerzo significativo a divulgar la “memoria republicana” deshaciendo infundios y aclarando muchas cosas. Se afirma, con notable ignorancia o mala fe, que Franco es el creador de la Seguridad Social, pretendiendo ocultar que fue Largo Caballero quien la creó.
Me parece significativa la labor que realizó la Casa del Pueblo de Madrid, en la que puso tantas esperanzas. De igual forma, deben recordarse sus diatribas y sus ataques al populismo, siempre –antes y ahora- tan reaccionario, tan desmovilizador y que tiene el efecto de paralizar y de sembrar el pesimismo en los más vulnerables.
Cabría señalar asimismo, su feminismo en un periodo donde la España oficial, todavía, estaba anclada en prejuicios patriarcales y contrarios a la dignificación de la mujer.
Luis Gómez Llorente, un socialista admirable, ha escrito hermosas páginas sobre el pablismo, señalando la sobriedad, incorruptibilidad y coherencia de Pablo Iglesias con los valores republicanos.
Nos ha legado una memoria de compromiso, voluntad transformadora y trabajo infatigable. Es altamente significativo que creía en la libertad mas, la libertad sin igualdad es no sólo insuficiente sino que perpetua las desigualdades existentes y la explotación.
En estos tiempos de “brocha gorda” y descalificaciones sin fundamento, hay que insistir en que la trayectoria de Pablo Iglesias une y vincula la lucha política a la sindical, especificando eso sí, el alcance y los objetivos de cada una.
Quiero, aunque sea de forma muy breve, señalar su amistad con Benito Pérez Galdós, que fue clave para crear la Conjunción Republicano-Socialista y, llevar por vez primera a un obrero al Parlamento. Sus discursos están llenos de rigor, valentía, honradez intelectual y compromiso, defendiendo cuando pocos lo hacían, a las víctimas de la Semana Trágica, por ejemplo.
Su oratoria estuvo siempre marcada por una defensa de los valores cívicos y éticos. En todo momento se erigió en portavoz de los derechos de la clase trabajadora. Es una constante de su praxis política.
A Pablo Iglesias hay que recordarlo y reivindicarlo más allá del Centenario de su muerte o de cualquier otra efemérides. Antes de concluir estas reflexiones, quisiera recordar la huella indeleble que sus palabras dejaron en Antonio Machado, que era apenas un adolescente. Señala que “La voz de Pablo Iglesias tenía para mí el timbre inconfundible de la verdad humana”. A sus 13 años Machado confiesa que no podía comprender sus palabras, mas las sentía. Por eso, afirma: “Parece que es verdad lo que ese hombre dice”.
Son muchas las razones para ser pablista y reivindicar con orgullo sus mensajes transformadores.
Antonio Chazarra Montiel
Profesor Emérito de Historia de la Filosofía, Colabora o ha colaborado en revistas de pensamiento y cultura como Paideía, Ámbito Dialéctico, Leviatán, Temas de Hoy o la Revista Digital Entreletras.
Ha intervenido en simposios y seminarios en diversas Universidades, Ha organizado y dirigido ciclos de conferencias en la Fundación Progreso y Cultura sobre Memoria Histórica, actualidad de Benito Pérez Galdós, Marx, hoy. Ha sido Vicepresidente del Ateneo de Madrid.
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