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Arte real, tradición y modernidad

A la Masonería o Francmasonería se la conoce también como Arte Real. (2)

En el presente contexto socio cultural (o pseudo cultural) de banalización del Arte, la búsqueda sincera y constante de la Verdad, el aprendizaje difícil y gradual de la Libertad y los valores que caracterizan a la Francmasonería, cimentados en la Fraternidad, la Tolerancia y la Equidad, siguen estando vigentes y constituyen el hilo conductor existente entre todos los masones.

La especificidad iniciática del Arte Real se manifiesta en la vocación de transformar y mejorar al ser humano. Su aproximación al conocimiento se produce a través de la escucha recíproca y de vivencias compartidas. Mediante este trabajo, hecho sobre uno mismo, y en el que se toma al otro como testigo (un otro yo), el hombre se libera, al despojarse de su ego y dar paso a su ser real.

Es frecuente que, en el mundo actual, podamos constatar que son sacralizadas demasiadas cuestiones, actitudes e ideas, carentes de justificación real, por materiales, efímeras o interesadas. Sin embargo, lo tradicional y trascendente se desacraliza.

Uno de los principales objetivos de la Masonería, para poder convertirse en un verdadero Centro de Unión, es tratar de conciliar los opuestos e intentar unir todo aquello que está disperso. Para ello los francmasones nos reunimos en la logia, célula y reserva de vida y energía. En este lugar, en el que alienta el espíritu y se alían el conocimiento, la voluntad y el amor, es donde trabajan los Hermanos, sin separar la Tradición de la modernidad.

Y es también en este lugar donde, una vez abiertos los trabajos masónicos, se produce lo que el filósofo rumano Mircea Eliade, en su libro " Tratado de Historia de las religiones " (3), describió como "hierofanía " o acto de manifestación de lo sagrado. Entendiendo aquí lo sagrado o numinoso (4) en su sentido más amplio, laico y simbólico.

En esta sutil atmósfera de metafísica en acción, es donde se lleva a cabo la reflexión sobre los valores universales y donde el masón debe trabajar en la búsqueda de la Verdad. Para ello se utiliza el " método masónico ", que consiste en el uso simbólico de las herramientas arquitectónicas que se emplean para medir, interpretar, discernir y construir.

El esoterísmo masónico se fundamenta, esencialmente, en la búsqueda de la Trascendencia a partir de la Inmanencia. La búsqueda de la Verdad y las limitaciones del método para acceder a ella, nos remiten al pensamiento y a las reflexiones que el filósofo alemán Gadamer realizó sobre este tema en su libro " Verdad y método " (5).

El compromiso principal del masón, cuando se encuentra en el interior de la logia masónica, consiste en trabajar sobre si mismo, procurando distinguir el saber del conocimiento y separar lo que se sabe de lo que se cree; pero siendo consciente de que es un ser en devenir y que tiene un reto que consiste en participar del enriquecimiento espiritual y humanista de nuestro tiempo.

Todo masón debe practicar el bien por el bien mismo. Sólo mediante su propio perfeccionamiento puede llegar a irradiar luz entre sus semejantes. Debe buscar la luz no sólo para sí, sino también para los demás, dando ejemplo sensible y ecuánime, sin ostentación.

Siendo fieles a los Antiguos Deberes ( Old Charges ) de los constructores medievales y las Constituciones de Anderson de 1723. La masonería masculina, femenina o mixta, admite y acoge en su seno a personas libres y de buenas costumbres siempre que tengan el deseo de perfeccionarse.La palabra libre se refiere a la conciencia y al deseo de libertad. 

Mucho se habla del secreto y hasta del secretismo masónico que, bien por desconocimiento, bien con intereses dudosos o por una combinación de ambas causas, se le atribuye insistentemente a la Masonería.  Conviene aclarar esta cuestión.

Si bien cada francmasón es libre de revelar o no su pertenencia a la masonería, por esa misma razón debe abstenerse de hacerlo respecto a otro hermano. Ése es un compromiso ético y una enseñanza que adquiere desde el momento en que es admitido en la Orden masónica. En cuanto al secreto de funcionamiento, no existe ya desde hace bastante tiempo, pues pueden encontrarse en librerías obras de todo tipo sobre masonería y rituales de todos los grados.

Todo masón tiene la obligación de estudiar constantemente. Por esta razón no puede satisfacerse con el simple conocimiento de lo visible, siempre tiene que aspirar al descubrimiento de lo desconocido. Si sólo ve en los símbolos masónicos lo que representan como imágenes físicas y no trata de elevar su inteligencia para inquirir la idea moral a la que van asociados, no conocerá jamás los secretos de la masonería.

Los secretos masónicos no se revelan, se aprenden. Hay que deducirlos del simbolismo de cada grado y del estudio de los misterios y leyendas que en ellos se enseñan. El tan traido y llevado secreto masónico es, en verdad, simbólico y se refiere a lo que un masón siente individualmente en su interior.  Este secreto, auténtico, carece de interés para un no masón y hay que distinguirlo del secreto de pertenencia y del secreto de funcionamiento antes aludidos.

La masonería actual, especulativa o de pensamiento, existe desde que en 1717 se fundó la Gran Logia de Londres y Westminster.  Según los periodos históricos, las sociedades y los países donde se ha desarrollado, ha gozado de gran auge, prestigio y protección en algunos casos, como ocurre en Inglaterra o EE.UU, por ejemplo. 

Sin embargo, ha habido países donde la masonería fue prohibida como ocurrió en Rusia en 1928, en otros fue duramente perseguida, como en Alemania por el nazismo, en Francia por el gobierno de Vichy, en Portugal durante la dictadura de Salazar y en España durante la dictadura del general Franco, donde fue cruelmente reprimida.

Del mismo modo que no separa la Tradición de la modernidad, el francmasón debe considerar la Fraternidad como un profundo sentimiento que debe no sólo a los Hermanos masones sino a todos los seres humanos, también Hermanos. Una Obediencia masónica Tradicional, eminentemente espiritual y humanista, debe de estar alejada de la beligerancia y de la infalibilidad, respetar todos los credos religiosos y todas las opiniones políticas por igual, sin pronunciarse a favor ni en contra de ninguna creencia o filiación y con la única exclusión de las posturas dogmáticas y del fanatismo intolerante.

Con independencia de que sus miembros practiquen una religión o no ( el culto al Gran Arquitecto del Universo consiste principalmente en las buenas obras ), la espiritualidad en una hermandad masónica debe ser abierta y humanista. Hablamos de una espiritualidad laica en la que no se halla presente ningún elemento salvífico.

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(1). Este artículo está parcialmente extractado del que, con el mismo título y escrito por el mismo autor, se publicó y continúa publicado en la página web de la Gran Logia General de España. (glgde.com ). Arte Real, Tradición y Modernidad. Bahillo Redondo, Pablo.

(2)  Con esta misma expresión ( Arte Real ) el psicoanalista vienés Herbert Silberer, en su libro " Problemas de la mística y su simbolismo " ( 1914 ), lo emplea como la transmutación espiritual del alma , tal y como fue propuesta en las diferentes tradiciones místicas del mundo.

(3) Eliade, Mircea ( Bucarest. 09.03.1907- Chicago 22.04.1986 )Tratado de Historia de las religiones ( 1949 )

(4) Otto, Rudolf ( Peine,Alemania. 25.09.1869- Marburg 06.03.1937 ). La idea de lo Sagrado (1917 ).El teólogo protestante alemán, define en este libro el concepto de lo sagrado como aquello que es numinoso.

(5) Gadamer, Hans-Georg ( Marburg,11.02. 1900-Heildelberg,13.03. 2002 ). Verdad y método (1960 ) 
 


Es Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid. DEA en Farmacología por la Universidad de Valladolid. Médico. Actualmente Doctorando en Historia Contemporánea en la Universidad de Extremadura. Coautor junto con Victor Berástegui y Juan Antonio Sheppard del libro "Masonería. Todo lo que siempre has querido saber sobre esta Institución" ( Editatum ). 2019. Ha presidido la Gran Logia General de España y el Supremo Consejo de España.