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Panfletos en defensa de la Francmasonería en la Francia del S.XVIII

Durante el siglo de las luces era frecuente la difusión de determinadas ideas a través de la circulación de panfletos. Así, encontrábamos panfletos de contenido publicitario, pornográfico, artístico, noticiario, político, filosófico, etc. En este artículo nos centraremos en los panfletos recogidos por Renato Torres en el libro Textos Divulgativos Franceses (1736-1748) que trataban de contrarrestar la mala publicidad que ciertos sectores de la sociedad difundían contra la Masonería en la Francia del siglo XVIII.

- En un panfleto anónimo titulado Apología por la Orden de los francmasones datado en el 1742, se habla de los fines de la Orden que, según el autor, son la búsqueda de la paz y de la fraternidad, la unión entre hombres distintos, la igualdad y el concurrir a la felicidad común. También, según el desconocido autor, dentro de la masonería se promueve el auxilio entre hermanos masones; la libre circulación de masones dentro de las diferentes logias; el acercamiento entre hombres que viven en lugares remotos mediante el lenguaje y los signos propios de la masonería; la filantropía que, según recalca el autor, no tiene en cuenta la religión y la patria de los individuos; la práctica de los deberes para con Dios, la fidelidad al soberano; el amor y el cuidado a la familia y, finalmente, la caridad.

Respecto a la relación de la Hermandad con la religión, nos dice el autor que dentro de las logias se halla y promueve un clima de tolerancia entre diferentes comuniones cristianas y que se evita admitir tanto a deístas como ateos. En este panfleto se muestra una gran reverencia hacia la religión, a la que se trata como «la más antigua y la más sagrada de las instituciones». Según leemos en el panfleto, se defiende que el hecho de que las reuniones entre francmasones se realicen a puerta cerrada no implica conjura alguna contra las religiones. También se hace mención a la relación de la masonería con la política afirmando que la Orden es una de las grandes defensoras de la autoridad. En cuanto a la no admisión de las mujeres en las logias, el autor justifica su exclusión como una medida para que la francmasonería no sea objeto de calumnias. Además, añade el autor, siendo la libertad un requisito indispensable en la admisión de nuevos miembros, la mujer no tiene lugar en las logias debido a que ésta no goza de libertad ni en los planos civiles ni religiosos. Pese a que el autor del panfleto trata de dejar clara su opinión de que los hombres y las mujeres son iguales «tanto en virtudes como en vicios», se contradice al afirmar, posteriormente, que ni las solteras, ni las viudas ni las monjas son gentes «de fiar».

- En El perfecto masón (1744), un texto anónimo, se explica que la finalidad de la masonería es «reunir a todos los espíritus y los corazones, establecer entre todos los Hombres un acuerdo y una confianza que les hagan apropiados a las diferentes operaciones de la sociedad». El autor también se defiende la exclusión de la mujer de la masonería alegando el temor que tienen los hombres de ser expulsados del paraíso en el caso de que las mujeres pongan un pie en las logias.

- Otro panfleto, este con forma epistolar y firmado por un Sr. Urriot titulado El secreto de los francmasones al descubierto (1744), define a la masonería como «la firme y verdadera felicidad». El autor se refiere al trabajo masónico en términos de construcción. Así, según nos cuenta el Sr. Urriot, los francmasones trabajan en la edificación del espíritu, del corazón y del alma a través de los tres pilares fundamentales de la masonería: la sabiduría, la fuerza y la belleza.

Según afirma el autor de este panfleto, todo aquello que pueda suponer un golpe a la religión, el estado, a la caridad y a las buenas costumbres es desterrado de la Orden. No obstante, el autor se refiere a la religión de una manera crítica ya que afirma que «en nombre de la religión se han producido persecuciones injustas». Además de expresar el temor a las calumnias, el autor justifica la no admisión de la mujer en la masonería, semejantemente a los textos citados anteriormente, debido a su falta de libertad y su dependencia. Así, se nos habla de la mujer como un sujeto que depende siempre de una tutela masculina, ya sea del padre, del tutor o del marido.

- El último texto que analizamos es La escuela de los francmasones, publicado por Martin Courret en el año 1748. Aquí el autor define a la masonería como a una escuela de la amistad. Una amistad que Courret concibe como «el pilar más firme de las logias». En este panfleto se explica que el propósito de los masones no es otro que la unión del ánimo de los corazones. Así, la masonería se encarga de formar a los hombres en todas las virtudes y produce los amigos más efectivos. Según se puede leer en el texto, en la Orden los placeres y las virtudes van de la mano, se sitúan a un mismo nivel y hacen que los iniciados queden unidos en un estrecho vínculo de hermandad. Courret perfila al masón ideal como a un mortal feliz que, liberado de toda precaución «encuentra la voluptuosidad dentro de la sabiduría». Además, añade el autor, este masón ideal se siente encantado de complacer a sus semejantes y evita el crimen más por placer, que no por temor al castigo. Así, el masón ideal que perfila Courret debe caracterizarse por un trato fácil; unas «costumbres dulces»; por tener buenas maneras; por la falta de afán de protagonismo; por tener una conversación exenta de amargura y acritud; por carecer de sentimientos de envidia y por no alegrarse jamás de las desgracias ajenas.

Los panfletos que hemos visto estaban destinados a rebatir las diferentes objeciones que se le hacían al carácter de la Orden, sobre todo en lo que respecta a la cuestión religiosa y a la no admisión de las mujeres (llama la atención el constante afán de mantener a la mujer alejada de la logia en estos panfletos). Resulta curioso el hecho de que, quizás por puro divertimento, muchos masones crearon pseudologías para engañar a las mujeres que sentían curiosidad hacia la Hermandad con ritos que se alejaban mucho del ceremonial ortodoxo o que, incluso, lo parodiaban.

Para hacer una buena lectura de estos panfletos es necesario tener en cuenta que, pese a la enorme expansión que durante tuvo la Orden en el territorio europeo y, particularmente, en el territorio francés en el s. XVIII, la masonería gozaba de una frágil reputación en la sociedad debido a la condena de la Iglesia (Bula In Eminenti (1738), de Clemente XII y carta Pro vidas romanorum (1751), de Benedicto XIV) y la prohibición de las reuniones de francmasones en distintos territorios del espectro europeo. Hemos tratado algunos panfletos que trataban de erigirse en defensa de una buena reputación de la masonería, pero también circulaban multitud de panfletos que condenaban o satirizaban la masonería. Tener esto en consideración puede ayudarnos, en definitiva, a comprender la gran necesidad que tuvo la masonería de publicitar su carácter apolítico y respetuoso con la religión, así como la caracterización casi beata de los francmasones.

Graduado en filosofía, profesor de secundaria y bachillerato y estudioso de la francmasonería.