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Julio Hernández Ibáñez un profesor republicano transterrado


Fotografía de Julio Hernández Ibáñez de Garayo tomada en Madrid en 1936. Es el primero de la izquierda. / Web e-xiliad@s / Foto coloreada por El Obrero. Fotografía de Julio Hernández Ibáñez de Garayo tomada en Madrid en 1936. Es el primero de la izquierda. / Web [email protected] / Foto coloreada por El Obrero.

El término transterrado fue propuesto por el filósofo José Gaos, que bautizó a los exiliados republicanos españoles con este neologismo. Ni él ni muchos de ellos se sentían cómodos bajo una denominación “exilio” que podía inducir al victimismo permanente y a sentirse permanentemente extranjeros en América. Mediante la palabra “transterrados”, Gaos, trató de establecer una continuidad cultural, pero también ética y política entre el compromiso social que la mayoría de los exiliados habían adquirido en la España republicana y lo que les quedaba por hacer en América Latina (a la que desde su perspectiva, internacionalista e iberoamericanista, debían sentir, también, como propia).

En este artículo vamos a reflejar la vida y el compromiso de un profesor de Instituto que tuvo un destacado papel en las experiencias pedagógicas de la II República y que como tantos otros es poco conocido.

En primer lugar vamos a describir brevemente la evolución de la presencia de la enseñanza no confesional en Madrid en la última fase de la monarquía, en este asunto tuvo el Ayuntamiento de Madrid un papel destacado al ser el responsable de la propuesta de solares (hay que señalar que la presencia de la enseñanza religiosa era abrumadora y la pública escasa y en muy malas condiciones de habitabilidad), gracias a la intensa dedicación de Andrés Saborit como concejal socialista desde 1920, se diseñaron y construyeron un importante número de grupos escolares públicos, sobre todo escuelas graduadas, que se realizaron en el final de la Monarquía y en gran parte durante la II República. El desarrollo de la segunda enseñanza en Madrid es también especialmente llamativa ya que en apenas 10 años se pasó de tener 3 a 15 institutos. Los dos primeros eran el de San Isidro y el Cardenal Cisneros que surgieron por las disposiciones de 1845 y fueron los únicos que ostentaban la categoría de institutos de primera clase a nivel nacional. En 1918 apareció el tercer centro: el Instituto-Escuela creado a instancias de la Junta de Ampliación de Estudios. Sin embargo, desde 1929 a 1939, fechas en las que termina la Dictadura de Primo de Rivera y comienza la de Franco, se crearon 12 centros nuevos. El Instituto Nacional de Segunda Enseñanza Velázquez en el que estaría impartiendo clase Julio Hernández se estableció en un local habilitado al efecto en la calle del mismo nombre en el nº 74 según el callejero del Madrid de 1932. Tras la guerra civil sería sede durante unos años del Instituto femenino Beatriz Galindo.

Julio Hernández Ibáñez de Garayo nace en Vitoria (Álava) en 1895 y se desplaza profesionalmente a Madrid, donde es profesor de Geografía e Historia en el Instituto Velázquez durante la II República. Dentro de su compromiso sindical forma parte de la FETE-UGT asumiendo responsabilidades como dirigente, siendo vocal de la ejecutiva elegida en un Comité Nacional en enero de 1936, y se mantiene en el III Congreso de junio de 1936, por lo tanto forma parte de la ejecutiva que dirige la FETE durante la guerra civil. A los pocos meses de comenzar la guerra la ATEMYP (FETE provincial de Madrid) elige una comisión ejecutiva presidida por Victoria Zárate, en cuya Secretaría se encuentra Carlos de Sena, dando un protagonismo especial a los profesores de Instituto, al formar una estructura interna diferenciada de tres sindicatos del sector educativo: Sindicato de Maestros laicos y privados, Sindicato de Maestros (públicos) y Sindicato de Enseñanza Media y Superior (en donde se incluirían los trabajadores de archivos y bibliotecas), y dentro de este último se elige una ejecutiva de cinco miembros de la que Julio Hernández es uno de los componentes.

El Sindicato de Enseñanza Media y Superior de la FETE de Madrid presenta en octubre de 1936 un proyecto al Ministerio de Instrucción Pública (MIP) para el establecimiento de un bachillerato abreviado, con el fin de facilitar el acceso de los trabajadores a la Universidad, que es desarrollado legislativamente por el Ministerio de Instrucción Pública en noviembre de 1936. Estos estudios se incorporan en una nueva institución denominada Instituto para Obreros (IO), con una primera experiencia en Valencia y que con posterioridad se desarrollaría en otras ciudades como Madrid, Barcelona y Sabadell. El IO incorpora una primera dirección en enero de 1937 con la propuesta de Julio Hernández como director junto con Victoria Zárate como jefa de estudios. La estructura de las enseñanzas impartidas era de cuatro semestres, se comienza con 130 alumnos, ochenta de ellos en régimen de internado, con un amplio abanico de edades de quince a treinta y cinco años, limitadas en edad lógicamente por las circunstancias de la movilización militar por las periódicas necesidades del frente. Todos los alumnos cobraban un salario además de desarrollar los estudios; el objetivo era que pudieran seguir manteniendo a sus familias mínimamente y no abandonaran los estudios por esta razón. Esta primera dirección del IO al finalizar el curso es sustituida por otra dirigida por Enrique Rioja como segundo director y Núñez Arenas (que sería posteriormente el cuarto director del centro) dirigentes de la izquierda muy señalados en la vida sindical y política.

Julio fue un docente comprometido socialmente y militante en las organizaciones socialistas, relacionándose especialmente con Rodolfo Llopis. Forma parte también de diversas asociaciones profesionales y librepensadoras, entre otras la Logia Ibérica nº7 en Madrid, donde coincide con Llopis y, al salir éste del MIP en febrero de 1933, constituye con él la Liga de la Educación y de la Enseñanza (LEYE). Es propuesto como presidente de la comisión de pedagogía y Llopis como presidente de la LEYE, teniendo un papel interesante en la organización de los profesores con inquietudes sociales y pedagógicas avanzadas.

Finalizada la etapa valenciana, Julio se incorpora al frente pero no existen datos de esta actividad aparte de su presencia, en 1936, en una reunión de las milicias de FETE junto con Victoria Zárate en el Trabajadores de la Enseñanza (TE) revista del sindicato, en el frente de Guadarrama en Madrid. Al finalizar la guerra en febrero de 1939 parte al exilio a Francia, país en el que permanece hasta 1951. Desde allí vuelve a emigrar definitivamente en el barco Lavoisier a Argentina, donde permanece durante 28 años hasta su fallecimiento en 1979.

En la etapa francesa del exilio es un destacado dirigente socialista del grupo de los negrinistas; forma parte del equipo directivo de Julia Álvarez Resano y de su acuerdo con la Unión Nacional Española (UNE), que agruparía a diversas fuerzas del exilio (entre otras el PCE); organiza a los miembros de FETE en Francia, siendo elegido presidente del grupo profesional en Francia en agosto de 1945 y en octubre de 1946; su sustitución se produce en octubre de 1947. Durante este período forma parte de las Fuerzas Francesas del Interior (FFI) en la lucha contra los nazis. Eran los momentos en que los exiliados españoles esperaban que los aliados intervinieran en España y acabaran con la dictadura franquista; esta plataforma fue una palanca interesante para poder influir en el futuro de la educación española. En esta etapa es además dirigente del CADI, organización de atención a los inmigrados en Francia, con apoyo de la Resistencia francesa, lo que le permite viajar por el territorio controlado por ésta al finalizar la presencia alemana y el gobierno de Vichy.

De la etapa argentina se conoce su desempeño como profesor de la Universidad Nacional del Suren, la ciudad de Bahía Blanca, al sur de la provincia de Buenos Aires en la Facultad de Filosofía y Letras. Es titular de diversas materias relacionadas con la Geografía e Historia Antigua hasta 1969, donde probablemente la dejaría por jubilación. Se trata una vez más de un transterrado español, que formó parte de ese flujo cultural de España a América por las circunstancias de una historia nuestra que es enormemente desconocida aún.

Quimico, Máster en Biotecnología y Profesor en Secundaria, FP y Universidad. Especializado en la formación del profesorado y en el diseño de los estudios en FP.

Investigador y divulgador de la historia del socialismo y del sindicalismo en educación. Realizando conferencias, exposiciones y publicaciones relacionadas sobre ellas.