El peligro de epidemias en el Madrid sitiado en la guerra civil fue evidente, y más después de año y medio de contienda. Así pues, en el invierno de 1937, el Comité de Reforma, Reconstrucción y Saneamiento de Madrid, entre sus múltiples preocupaciones, se puso en marcha para luchar contra el tifus exantemático, que también es conocida como la enfermedad del piojo verde, y está muy asociada a momentos especialmente difíciles en relación con las guerras o las catástrofes naturales. El agente es la bacteria Rickettsia prowazecki, transmitida por el piojo del cuerpo humano. El tifus se desarrolló mucho en la inmediata posguerra.