En medio de la tragedia que estamos viviendo en España y en el mundo hacemos un pequeño hueco al dolor y a la incertidumbre, para recordar un hecho histórico en nuestro país, pero también en el mundo. Tantas veces a remolque de casi todo, España dio un paso adelante, siendo el tercer país en hacerlo en ese momento, para aprobar una pequeña reforma en el Código Civil, pequeña porque no había que cambiar muchas palabras, pero enorme en el camino de la igualdad. Estamos hablando de cómo el 21 de abril de 2005 el Congreso de los Diputados aprobaba el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero no entró en vigor porque la derecha española paralizó la reforma en el Senado donde tenía la mayoría, y hubo que esperar al nuevo trámite parlamentario. En todo caso, aquellas dos votaciones, la favorable y la contraria retrataban dos Españas a la hora de entender la igualdad, teniendo que superar el último escollo en el Tribunal Constitucional para que saliera la reforma adelante. Siempre conviene recordar el lugar de cada uno, de cada grupo político, organización o fuerza social, como conviene recordar que algunas o muchas personas de esos sectores se han acogido al legítimo derecho que tienen a casarse siendo gays o lesbianas, a pesar de esa contradicción íntima con su organización. La vida es así, llena de contradicciones, y la grandeza de los verdaderamente tolerantes debe asumir esto, además de recordarlo como lección histórica.