La Sociedad Fabiana
En este artículo estudiamos la importancia histórica de los fabianos en el seno de la izquierda británica y europea por su especial aportación ideológica en la construcción del Estado del Bienestar.
- Publicado en Textos Obreros
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
En este artículo estudiamos la importancia histórica de los fabianos en el seno de la izquierda británica y europea por su especial aportación ideológica en la construcción del Estado del Bienestar.
En España existen tres grandes nacionalismos sin Estado: el gallego, el vasco y el catalán, con distinta implantación y poder: menor en el primer caso y muchísimo mayor en los dos últimos. Dentro de estos nacionalismos existen diferencias destacables desde el momento en el que los distintos partidos nacionalistas giran hacia posturas más progresistas o conservadoras. Los partidos nacionalistas parten de ideas comunes, pero están impregnados de otras ideologías. En el caso gallego la única formación nacionalista es de tendencia progresista, pero en los casos vasco y catalán es evidente la diferencia entre posicionamientos moderados y democristianos y otros más a la izquierda.
Una vez alcanzada la independencia de España y de Portugal, los nuevos Estados latinoamericanos se convirtieron, con alguna excepción, en sistemas republicanos de corte liberal, controlados por los criollos, los principales promotores y beneficiarios de los procesos emancipadores. El primer problema interno fue el mantenimiento, cuando no el incremento, de la desigualdad social. Los criollos contaban con todos los resortes del poder político y económico, frente al resto de la población, eminentemente campesina. El segundo problema de estos Estados fue la inestabilidad política que padecieron y que generó dictaduras y el fenómeno del caudillaje. Muchos terratenientes decidieron intervenir en política. Levantaron ejércitos y movilizaron a la población de sus extensas propiedades para hacerse con el poder. El uruguayo José Artigas destacó en la zona rioplatense al reunir bajo su mando a muchos caudillos locales en la década de los veinte del siglo XIX. En Paraguay, los caudillos rurales del Partido Blanco fueron muy activos. Por fin, en Argentina brilló entre todos los caudillos la figura de Juan Manuel de Rosas, que dominó la vida política del país entre 1820 y 1852.
En este artículo nos acercamos a la vida y obra de José Aceituno de la Cámara, socialista andaluz del ala moderada y que terminó militando en el republicanismo. Sería fusilado.
Terminada la guerra civil, la Legión Cóndor regresó a Alemania. Franco dedicó a sus aliados un discurso en mayo de 1939. El fragmento del mismo que aquí exponemos es un texto significativo que nos permite comprobar la enorme importancia que esta unidad militar tuvo en la guerra civil. El dictador español era consciente de esta importancia y expresaba su agradecimiento al propio Hitler:
Una vez que Conde-Pelayo expuso en la columna de El Socialista (era el prólogo de su libro, realmente) la bibliografía sobre el marxismo en España, se pasó a explicar algunas cuestiones relativas a lo que había pretendido con su libro Artículos marxistas: vida y teorías de Marx.
Nos gusta recorrer las librerías y acercarnos a obras que ya llevan un tiempo publicadas y que, aunque hoy en día es difícil porque los libros desaparecen volando, consiguen mantenerse o reaparecen en los estantes. En su día, por distintas razones no nos hicimos con ellas, seguramente porque teníamos otras preocupaciones o por puro desconocimiento. Pero años después el redescubrimiento o el descubrimiento realmente de esas obras suele terminar en la consumación de un placer proporcionado por su lectura. Es el caso del libro que brevemente aquí reseñamos.
Volney Conde-Pelayo publicó en 1931 el libro, Artículos marxistas: vida y teorías de Marx. Volney Conde-Pelayo Urraza (1889-1972) fue hijo del conocido como médico de los pobres de Portugalete. Ganó la plaza de bibliotecario de la Biblioteca Municipal de Bilbao, en cuya Agrupación Socialista ingresaría. En la guerra tuvo responsabilidades en relación con los Archivos, Bibliotecas y Bellas Artes en Euskadi, siendo perseguido y encerrado en distintos campos de concentración al terminar la guerra. Conde-Pelayo contribuyó con artículos en El Socialista. En El Obrero hemos estudiado algunos de estos artículos y opiniones. Pues bien, es nuestro propósito, en varias entregas, aportar algunas cuestiones sobre la contribución de este bibliotecario socialista vasco a la difusión del marxismo en España.Conde-Pelayo siempre escribió artículos largos y sesudos sobre lo que le interesaba, y sobre su libro hizo lo propio en noviembre de 1929 en las páginas de El Socialista. No nos hemos podido sustraer a sus escritos, y en esta primera entrega vamos a publicar su aportación a la historia de la difusión de las obras de Marx en España hasta fines de los años veinte, con el fin de contribuir al conocimiento de esta materia para los interesados, a pesar de que es un tema que ya se ha tratado por la historiografía, como hemos resumido al final del artículo.
En noviembre de 1929 el periódico El Socialista dedicó un monográfico sobre la región valenciana y el movimiento obrero de signo socialista, y donde miembros de la UGT y del PSOE de la que hoy es la Comunidad Valenciana escribieron sobre la historia y la realidad social, económica y cultural de dicha región. Entre ellos, María Cambrils, a la que hemos estudiado en numerosas ocasiones en El Obrero, publicó una columna para explicar la historia del feminismo valenciano, un material que creemos de importancia para conocer esta cuestión desde la visión de una de las más destacadas feministas socialistas españolas en la historia.
“era lo nuevo comprendiendo lo viejo”
¿Conservar el pasado o crear el porvenir? Esta disyuntiva era formulada por el catedrático Andrés Ovejero el domingo 10 de noviembre de 1929 en la Casa del Pueblo de Madrid en la conferencia inaugural de un curso organizado por los jóvenes socialistas madrileños, y que versó sobre el interés social en la conservación de los monumentos artísticos.
“Para el juvenil autor de aquel artículo, la enseñanza no es la cartilla o el papel pautado, sino la indicación en el difícil arte de saber ver” (Luis de Zulueta)
Uno de los temas que más nos ha motivado desde siempre es el del compromiso político. Hemos estudiamos qué motiva a una persona a comprometerse en una causa, en un partido, movimiento o conjunto de ideas, y decide actuar, no sólo pensar o tener una determinada conciencia. En este caso no vamos a tratar de las motivaciones para decidirse a actuar, sino sobre el descontento personal como estímulo en ese compromiso político. De nuevo, como bien ya habrá supuesto el lector que tiene la amabilidad de leer lo que publicamos, el material histórico nos proporciona el alimento para nuestras reflexiones.
Si hace unos meses analizábamos las ideas sobre cooperativismo del socialista francés, experto en el mundo rural, y director de L'Encyclopédie socialista, Adéodat Compère-Morel (1872-1941), hoy regresamos con él y su teoría sobre la propiedad, y también en clave agraria, según un texto publicado por El Socialista de 1929.
La principal figura política de la primera década del reinado de Isabel II fue el general Narváez. Estableció un sistema de fuerte autoritarismo que intentó frenar a las clases sociales desfavorecidas y proporcionó la estabilidad necesaria para que la burguesía pudiera enriquecerse, en línea con lo que hacían otros regímenes políticos europeos contemporáneos. La Constitución de esta época, y que estuvo en vigor hasta el Sexenio Democrático, con la salvedad del corto período del Bienio progresista, fue la que se promulgó en 1845. Se trata de un texto constitucional, cuyas principales características son las siguientes: soberanía compartida entre las Cortes y la Corona, limitación de derechos, especialmente los de imprenta y reunión, bicameralismo (Congreso y Senado, siendo los senadores de designación real), supresión de la Milicia nacional, catolicismo oficial, y un sufragio censitario muy restrictivo.
A.J. Cook (1883-1931) fue un protagonista del movimiento obrero británico en los primeros decenios del siglo XX al llegar a ser el secretario general de la Federación de Mineros de Gran Bretaña, además de su compromiso político entre el laborismo independiente y el comunismo.
Algunos historiadores consideran que uno de los grandes aciertos de Mussolini tiene que ver con su política religiosa. Pero la cuestión no es si fue acertada o no, sino que supuso un cambio profundo en relación con lo acontecido en la época liberal anterior, dada las malas relaciones entre el Estado Italiano y el Papado desde que se había completado la unificación italiana, asunto que se ha tratado por varios autores en este medio de El Obrero en su sección de Historalia.Otro aspecto que debe ser tenido en cuenta a la hora de estudiar este capital asunto de la Historia italiana es el de la complejidad de articular el totalitarismo fascista con la doctrina católica.
Karl Bürkli fue un socialista suizo, que nació en Zürich en 1823 y murió en 1901. Se trata de una figura destacada del primer socialismo de su país. Fue seguidor de Fourier, cuyas ideas conoció en París en 1848, y como tal se dedicó a difundirlas por Alemania, Austria y Francia. En este ámbito se relacionaría con Víctor Considerant, un personaje que hemos estudiado en estas mismas páginas de El Obrero.
En noviembre de 1929 el catedrático de Teoría de la Literatura y de las Artes, miembro del Ateneo, de la Escuela Nueva, y que perteneció al Comité Nacional del PSOE, además de ser elegido diputado en 1931, aunque terminara saliéndose del Partido avanzada la República, Andrés Ovejero, fue entrevistado por el Heraldo, recogiendo El Socialista sus declaraciones donde realizó unas reflexiones sobre el arte, su educación y su dimensión social, que rescatamos en esta presente nota.
En el año 1924 se formó una Banda de música en la localidad asturiana de Laviana. Al parecer, un grupo de amantes de la música fueron de casa en casa, y llegaron a reunir cinco mil pesetas para comprar instrumentos.
Algunos científicos de la época ilustrada consideraban desde las nuevas instituciones científicas, especialmente los Jardines botánicos, la imposibilidad de enseñar a los campesinos, dada la evidente falta de formación básica secular que padecían. Estaríamos hablando de la postura defendida por Casimiro Gómez Ortega. Su posición se presenta muy conservadora no sólo porque no perseguía cambiar las estructuras del Antiguo Régimen sino, también, por su actitud ante los campesinos. En este punto, sobre todo, se distinguía de los presupuestos de Francisco Zea, de los hermanos Claudio y Esteban Boutelou y de Antonio Sandalio de Arias, ya que éstos sí tenían fe en los beneficios de la educación y la cultura, siendo los pioneros en la Historia de la enseñanza agronómica en nuestro país, intentando aplicar el magisterio de Jovellanos. Ortega ejemplifica el divorcio entre la ciencia botánica y la agronomía, considerada ésta no como una ciencia sino como un conjunto de artes y técnicas consuetudinarias y basadas en la clásica obra de Gabriel Alonso de Herrera. Los Boutelou y Arias, en cambio, defendían el carácter científico de la agronomía.
La Mutualidad Obrera en Madrid organizó en la Casa del Pueblo en 1927 un ciclo de conferencias acerca de los seguros sociales, un ejemplo del esfuerzo de sindicalismo de signo socialista por la formación y divulgación acerca de la legislación social. Sobre el seguro concreto de invalidez iba a disertar el general Marvá, un personaje hoy poco conocido hoy pero que ocupa un lugar destacado en la historia de la previsión social en España, siendo presidente del Instituto Nacional de Previsión. Pero un problema familiar le impidió asistir, y en su lugar actuó José Gascón y Marín. Sin lugar a dudas, estaríamos ante un caso, que podríamos considerar como interesante por quien fue el conferenciante y dónde habló, constituyendo un ejemplo de la vertiente social del conservadurismo español de los primeros decenios del siglo XX, cuya figura principal fue, sin lugar a dudas, Eduardo Dato. Efectivamente, Gascón fue un destacado jurista, con distintas publicaciones sobre varios temas de Derecho, diputado conservador por Zaragoza, de donde era natural, entre 1916 y 1923, y el último ministro de Instrucción Pública de la Monarquía de Alfonso XIII, entre enero y abril de 1931. En la guerra civil sería sancionado por el Gobierno de la República, y fue uno de los juristas que elaboró el famoso dictamen con el que el franquismo intentó justificar la sublevación militar. Pues bien, Gascón y Marín habló ante los trabajadores organizados en la Casa del Pueblo en noviembre de 1927 sobre el tema indicado más arriba.
Tras la ocupación militar de los territorios musulmanes se hizo necesario repoblarlos para afianzar las conquistas. Los efectivos demográficos cristianos no fueron iguales a lo largo del tiempo, como tampoco era igual la densidad de población islámica en todas las zonas conquistadas. Estos dos factores deben ser tenidos en cuenta a la hora de entender los distintos sistemas de repoblación en el curso de los siglos VIII al XIII.
El establecimiento de los Comités Paritarios en el modelo sindical corporativo en la Dictadura de Primo de Rivera encontró muchas resistencias y obstáculos por parte de la patronal porque la misma no quería un modelo igualitario de negociación laboral. En cambio, el sindicalismo de signo socialista vio una oportunidad que no había encontrado antes en la época constitucional del reinado de Alfonso XIII para poder obtener beneficios para la clase trabajadora. Un ejemplo de las dificultades podemos encontrarlo en el caso concreto de Alcoy en el año 1927.
Al finalizar el año 1921, la UGT y el PSOE hicieron un balance general de aquel año en las páginas de último número de El Socialista del mes de diciembre. Cien años después recordamos el balance concreto sobre la Cooperativa socialista Madrileña de ese año, y que realizó Laureano Briones, gerente de dicha Cooperativa, un personaje al que nos hemos acercado en alguna ocasión por su importancia en la historia del cooperativismo.
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