Viendo las noticias de Euronews me atraparon dos breves reportajes de dos zonas de Madrid. En las imágenes de ambas se veían ciudadanos y ciudadanas en la calle, pero esto era lo único que tenían en común ambas noticias. No coincidían el escenario, las ropas, los utensilios que portaban, ni lo que decían, ni tan siquiera el tono de lo que se escuchaba. En la primera se veía un escenario bonito, elegante, de urbanismo racional y exquisito, con buenos coches, buenas ropas, muchas cacerolas, banderas españolas, y gritos sobre la libertad y el mal gobierno. En la segunda el urbanismo era mucho peor, más sencillo, nada elegante. Aquí no había buenas ropas, ni cacerolas, sino bolsas de plástico, sin banderas, y las personas parecían de distintos lugares. Había mucho orden en las imágenes de esta segunda noticia, sus protagonistas hacían cola para entrar en un edificio donde les daban esas bolsas con víveres. Aquí también hablaban a la cámara, pero no hablaban de libertad, sino del paro que padecían, sobre sus carencias, sobre la falta de comida.