Mecánica cuántica. Los doctores del Espín. IX
Pese a sentir que le habían robado su idea, Ralph Kronig era lo suficientemente sensible, como para pedirle a Niels Bohr, que no mencionase la cuestión en público, porque estaba seguro de que “no les gustaría”, y de que ellos no tenían la menor culpa. Pero Goudsmit y Uhlenbeck acabaron enterándose de lo que había ocurrido y, este último reconoció luego abiertamente, que el y Goudsmit “no habían sido los primeros en proponer la rotación cuántica del electrón y que, a pesar de haber anticipado, durante la primavera de 1925, la parte más importante de nuestras ideas, Ralph Kronig se sintió desalentado por Pauli y, no publicó sus resultados”. Esta es una evidencia clara, dijo cierto científico Goudsmit, “de que la infabilidad de Dios, no se extiende a su vicario en la Tierra”.
- Publicado en Tribuna Libre