Yo necesito un relámpago de fulgor persistente,
un deudo festival que asuma mis herencias
Pablo Neruda
De un tiempo a esta parte siento con frecuencia una sensación de hartazgo. Se ha impuesto lo políticamente correcto a escala planetaria, comulgamos con ‘ruedas de molino’ y aceptamos, impertérritos, lo inaceptable. El pensamiento único acampa a sus anchas por doquier. Estamos convencidos de que nos aguarda un futuro peor que el presente y actuamos con una docilidad ovina frente a quienes manejan los mecanismos del poder. Prácticamente, nadie se rebela porque rebelarse está mal visto y nos conformamos y resignamos con baratijas políticas, económicas y morales.