Brissot entre los girondinos
Jacques Pierre Brissot de Warville es un personaje clave en la Revolución Francesa, aunque no muy conocido del público en general. Intentaremos acercarnos a su vida y obra.
- Escrito por Eduardo Montagut
Jacques Pierre Brissot de Warville es un personaje clave en la Revolución Francesa, aunque no muy conocido del público en general. Intentaremos acercarnos a su vida y obra.
La miseria mayor es la ignorancia
Benito Pérez Galdós
Como es harto sabido en el 2020 se conmemora el primer Centenario del fallecimiento de Benito Pérez Galdós. Fue, sin lugar a dudas, un escritor, un periodista y un intelectual admirable por muchos conceptos. La pandemia del COVID-19, las improvisaciones y la ausencia de una planificación adecuada lo han deslucido enormemente, hasta la fecha.
El 1 de diciembre de 1874 se hacía público el denominado Manifiesto de Sandhurst, firmado por el príncipe Alfonso de Borbón, que muy pronto se convertiría en el rey Alfonso XII. Se denomina así porque el joven Borbón estaba estudiando en la academia militar británica de Sandhurst, al encontrarse en el exilio, después de la marcha de la familia real a raíz de la Revolución de 1868, y el transcurso del denominado Sexenio Democrático. La importancia histórica de este texto reside en que en el mismo se manifestaba la voluntad para ser rey, y porque en él comenzaban a hacerse públicas las ideas de su verdadero autor, Antonio Cánovas del Castillo sobre cómo construir un régimen político que superase los defectos del isabelino, pero distinto al establecido en 1869 con la Monarquía democrática de Amadeo de Saboya y, por supuesto, radicalmente contrario al régimen republicano que se había liquidado unos meses antes. Ese sistema político era la Restauración que con algunos cambios y reformas duraría hasta el golpe de Primo de Rivera en 1923.
Uno de los aspectos fundamentales para poder entender la realidad libanesa es la existencia de dos comunidades muy específicas, compuestas por drusos y maronitas. Los primeros pertenecen una minoría islámica heterodoxa, que surgió entre el siglo X y el XI cuando se consideró al califa fatimí Al-Hakim como una manifestación de Dios, apartándose, por lo tanto, de los fatimíes. Se formaron pequeñas comunidades en el monte Hermón y en la Alta Siria, desarrollándose una especial religión monoteísta. Sus jefes eran conocidos como emires. Los drusos se extendieron hacia el Metn y el Chuf en el centro y sur de la montaña libanesa, y el Hauran sirio. Fueron duramente represaliados por el sultán de Egipto a comienzos del siglo XIV, pero luego se recuperaron y consiguieron mantener una relación de convivencia con los maronitas hasta el siglo XIX.
En pleno reinado de Victoria I de Gran Bretaña, se decidió la organización de una gran exposición universal en Londres en 1851. Fue consecuencia del éxito de tres anteriores, dedicadas a manufacturas y organizadas por la Royal Society of Arts y el príncipe Alberto, consorte de la reina. La exposición siguiente debía demostrar al mundo la superioridad industrial de Inglaterra, exhibiendo equipo industrial, inventos, instrumental ligado al desarrollo científico y también obras de arte. Londres debía demostrar que era la Atenas del siglo XIX.
La Declaración Balfour, publicada el día 2 de noviembre de 1917, supone un hecho capital en la Historia del Próximo Oriente, ya que se trató del apoyo de una gran potencia, con responsabilidades en la zona, para la creación de un hogar nacional judío en Palestina y, por lo tanto, el primer capítulo en la Historia de la creación del Estado de Israel. Se presentó como una carta del secretario del Foreign Office, Arthur James Balfour, dirigida al barón Rothschild, líder de la comunidad judía británica.
«La verdad es que no hay nada como decir algo que nadie entienda para que todos hagan lo que te dé la gana». El guardián entre el centeno, J. D. Salinger.
He aquí la verdad perfecta que se aplica al campo de cultivo en el que se oculta nuestro coronavirus, porque esta novela de Salinger es ideal para el aprendizaje y porque, aunque parezca estar dirigida a un público joven, el coronavirus ha retorcido tanto nuestras neuronas que apenas notaremos la diferencia, garantizado. Es un relato que va sobre el aprendizaje y la maduración, el choque contra la fea realidad y la asertividad. Es exactamente como estamos ahora, intentando equilibrar esta locura. La angustia existencial de Holden es tan sintomática como el coronavirus: aparentemente impredecible y profundamente contagiosa, además de inoportuna, errática y falta de sentido. Y con tan escasa acción como nuestra vida actual.
La noción de cultura es parte de una doble tensión: entre una aceptación universal que la opone globalmente a la naturaleza y un sentido relativista que designa las costumbres de pueblos entre un uso restringido de obras de arte reconocidas como tales y un enfoque antropológico más amplio que abarca las formas de pensar y hacer de los diferentes grupos (naciones, grupos étnicos, clases ...). Estas tensiones están arraigadas en la historia de la noción de cultura y sus usos sociales. (Lapesa, 1997)
En la época de la Asamblea Legislativa en los inicios de la Revolución Francesa se produjo una clara controversia entre los partidarios y los críticos de la guerra ante la presión de los emigrados contrarrevolucionarios y de las potencias contra Francia. Pero las dos grandes posturas fueron seguidas o defendidas por distintas razones. Intentemos abordar las causas que hicieron decantarse a algunos personajes y grupos políticos, bien distintos entre sí, hacia un lado u otro.
El 22 de noviembre de 1559 se publicaba una Pragmática en Aranjuez, por la que el rey Felipe II prohibía a sus súbditos castellanos estudiar en las universidades extranjeras. Se exceptuaban de esta prohibición los estudios en las universidades de la Corona de Aragón, incluidas la de Nápoles, la de Coimbra en Portugal, y las italianas de Roma y Bolonia.
El Acuerdo Sykes-Picot se firmó el 16 de mayo de 1916 entre el Reino Unido y Francia. Debe su nombre a los dos diplomáticos que llevaron las negociaciones, sir Mark Sykes, un experto en el Próximo Oriente, y François Georges Picot, que había sido cónsul de Francia en Beirut antes del estallido de la Primera Guerra Mundial. Las negociaciones contaron con el concurso de la diplomacia rusa, ya que deseaba estar presente en unas negociaciones sobre una zona que le interesaba para conseguir el añorado objetivo de encontrar una salida al Mediterráneo en el Estrecho de los Dardanelos. Que el Imperio Turco hubiera entrado en la Gran Guerra del lado de los Imperios Centrales había supuesto una oportunidad para los rusos porque los aliados occidentales aceptaron tener en cuenta este deseo por vez primera, ya que siempre se habían mostrado contrarios, como se pudo comprobar con la Guerra de Crimea a mediados del siglo XIX.
Al realizar la semblanza biográfica de este médico militar tinerfeño, no hemos podido encontrar información de sus padres o relacionados con su infancia. Estos datos, nos habrían permitido completar su perfil biográfico y comprender mejor la compleja realidad de esta persona que nació en el Puerto de la Cruz ( Tenerife ) el 1 de marzo de 1887.
En este medio publicamos en la sección de opinión un artículo sobre la influencia de la enfermedad en el poder, de cómo los problemas de salud, incluidos los de tipo mental, pueden influir en decisiones importantes que afectan a los ciudadanos y, en algunos casos, a millones y millones de seres humanos de distintos países. El artículo se basaba en una investigación de David Owen, que nos ofrecía unas ideas muy sugerentes.
Gómez Suárez de Figueroa, que era como se llamaba, aunque luego se cambiara el nombre en España por el que ha pasado a la Historia, nació en Cuzco en el año 1539, por lo que tuvo una larga vida, y entre dos continentes, el americano y el europeo. Su madre era inca, la princesa Isabel Chimpu Ocllo, nieta del Inca Túpac Yupanqui y sobrina del Inca Huayna Capac. Así pues, por parte de madre era descendiente directo de la realeza inca. Su padre fue el conquistador y capitán Sebastián Garcilaso de la Vega, miembro de la nobleza extremeña. Fue bautizado con los nombres de antepasados de su padre, vinculados a la Casa de Feria. De esta unión, pues, surgió el que se ha considerado el primer mestizo de América por su intensa brillantez y porque siempre sintió orgullo de esta mezcla, de sus dos orígenes, y que quedarían plasmados en sus escritos.
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