El apocalipsis o el libro las revelaciones
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«He aquí yo vengo pronto,
y mi galardón conmigo
para recompensar a cada uno según sea su obra.
Yo soy el Alfa y el Omega
El principio y el fin,
El primero y el último»
Apocalipsis, último libro del Nuevo testamento, Biblia
Hay dudas sobre quién fue el autor o autores, para algunos se trata de Juan evangelista, para otros de Juan de Patmos y para los más modernos, sería obra de una comunidad cristiana jónica. Ni siquiera todos los seguidores se ponen de acuerdo en aceptarlo o rechazarlo. Sea como fuere, espeluzna, sobre todo si se entiende literalmente. Pero en realidad es un compendio de símbolos, centrados en un contexto muy determinado como es el cristiano, y más concretamente en Jesucristo. El combate entre el bien y el mal es un tema recurrente y permanente, por eso también puede adecuarse perfectamente a cada época de la historia. Al igual que sus anuncios de catástrofes, plagas, desastres y destrucciones, todo para la venida de un mundo nuevo y mejor. Romper los siete sellos, pasar toda una serie de calamidades naturales y divinas con la finalidad volver a cumplir el plan celestial centrado en una Nueva Jerusalén. Tierra de jauja.
Suena bien si no fuera precisamente ahora. Que no es por ser catastrofista, pero la que está cayendo es gorda.
Así que me puse a leerlo con el corazón encogido, y cuanto más avanzaba, más caras ponía yo a los cuatro jinetes del Apocalipsis. Con nombre y apellidos. Si pongo la televisión, sunamis, terremotos, incendios, guerras, exterminación. Y si no la pongo, también, que ya se encarga mi móvil de amargarme el día con esas noticias que cree que pueden interesarme. Él sí es apocalíptico.
En el libro, las profecías son quienes nos dicen que es Dios quien interviene en su plan para con la humanidad, en mi teléfono es Internet o la IA los encargados, cual arcángeles malévolos, de advertirme, admonestarme, perseguirme y sesgarlo todo desde una pequeña pantallita que sabe más que los siete sabios de Roma de aquí a infinito.
Pero tranquilos, en el Apocalipsis no se predice el fin del mundo; es más, el planeta permanecerá para siempre y será el propio Dios quien venga «a destruir a los que están destruyendo la Tierra» (11:18). Hasta la muerte desaparecerá. Solo que como sigamos a este ritmo, no va a quedar uno vivo para disfrutar del paraíso después de tanta penuria.
El que no quiera verlo, que no se quite el velo, que es precisamente lo que significa apocalipsis. Y al que quiera leerlo, le garantizo que es mejor que cualquier parecido con la realidad. Cosas veredes que no entenderes. Aunque eso sí: se te queda el cuerpo jipando y mirando a Cuenca.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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