«De Turdetania se exporta trigo, mucho vino y aceite; éste, no sólo en cantidad, sino de calidad insuperable. Expórtase también cera, miel, pez, mucha cochinilla y minio mejor que el de la tierra sinóptica. Sus navíos los construyen allí mismo con madera del país. Tienen sal fósil y muchas corrientes de ríos salados, gracias a lo cual, tanto en estas costas como en las de más allá de la Columnas, abundan los talleres de salazón de pescado, que producen salmueras tan buenas como las pónticas. Antes se importaba de aquí cantidad de tejidos; hoy mismo sus lanas son más solicitadas que las de Koraxoí, y nada hay que las supere en belleza. Por un carnero reproductor se paga no menos de un tálaton. De gran calidad son también los tejidos ligeros que fabrican los saltiétai».
Estrabón, Geografía, III.