La última ofensiva alemana en la Gran Guerra
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Antes de la firma del Tratado con los rusos, en el otoño de 1917, el alto mando alemán proyectó una gran ofensiva para la primavera siguiente concentrándose en intentar aplastar a los británicos, al mando de Haig, después del evidente agotamiento de esta fuerza expedicionaria producido en las últimas batallas. Hindenburg y Ludendorff eran conscientes de que había que correr porque el tiempo seguía siendo un factor contra sus intereses, y más desde que Estados Unidos había decidido entrar en la Guerra, y Wilson, en enero de 1918 había presentado sus famosos Catorce Puntos, que fueron rechazados por los Imperios Centrales. La situación en Alemania no era buena, ya que se pasaba hambre, siendo la situación en Austria-Hungría aún peor. El descontento interior en ambos Imperios estaba creciendo con huelgas y no sólo por problemas estrictamente sociales, sino porque se quería la paz.
Los alemanes concentraron un enorme ejército en el frente occidental, al trasladar casi todas sus tropas del frente oriental. Claramente, la fuerza militar era mayor que la de los aliados.
El 21 de marzo se entró en combate -la Operación Michael- contra los británicos con un éxito evidente, porque se avanzó una distancia de sesenta kilómetros. Además, los alemanes habían cambiado la táctica habitual en este frente. La artillería se quedó como recurso secundario y se emprendió una lucha de asalto a las trincheras aprovechando los puntos débiles del enemigo. El frente se desplazó a escasos 120 kilómetros de París, y en ese momento sí se empleó la gran artillería para bombardear la capital. La victoria se estaba acariciando, pero a falta de material y de abastecimientos la ofensiva se paralizó a finales de marzo. En ese momento, Foch presionó para que los norteamericanos se pusieran en marcha con el general Pershing, pero asignados a las divisiones francesas y británicas, no como fuerza independiente, para sostener el evidente agotamiento producido. Además, se designó a Foch como comandante supremo.
Después de esta Operación Michael, los alemanes emprendieron la Operación Georgette para intentar llegar al Canal de la Mancha, y aquí fueron detenidos con más facilidad. Se intentaron otras operaciones hacia París y para rodear Reims a mediados de julio, comenzando la segunda Batalla del Marne, pero Alemania se estaba agotando y en la retaguardia la presión social aumentaba.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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