Los godos. Estilicón y Alarico. I
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
El acuerdo de paz entre godos y romanos, después de la batalla de “Adrianópolis” (en la que los godos exterminaron al ejército romano) suele fecharse hacia el año 382, y las fuentes históricas, lo presentaron como una “deditio” o rendición, de los godos, con el abandono de sus derechos, lo que supondría, una derrota previa no documentada. Quizá por ello, Jordanes (historiador del Imperio Romano de Oriente), resaltaba la entrega de subsidios y de tierras a estos pueblos (los godos), a los que llamaba “federados”, lo que implica un tratado con el emperador, en plano de igualdad, y concordaba mejor, con el hecho de que fueran incorporados, a los ejércitos del general Estilicón.
Estilicón, de padre vándalo, era el hombre de confianza del nuevo emperador Graciano, y estaba casado con su sobrina Serena. El poder del mismo, fue todavía mayor, cuando la muerte de Graciano, a manos del usurpador Máximo – un hispano cliente del emperador Teodosio – en agosto de 383, dejó a este (Teodosio) como señor de todo el imperio, ya que Valentiniano II era todavía un niño. Entonces, y ante la envergadura de la administración de tan vasto territorio, en Occidente prácticamente toda la política militar, estuvo dirigida por Estilicón, que supo combinar su fidelidad al imperio, con un acercamiento a los pueblos fronterizos, y a las fuerzas que estaban ya viviendo, en territorio romano. Un ejemplo de ello, es que se rodeó de una guardia personal de soldados hunos, que le acompañaba y protegía. También el que su casa, estaba repleta de esclavos y guardianes germanos y escitas. Y que contó con el apoyo de los jefes godos, para luchar contra otros bárbaros, y contra los intentos de usurpación de ciudadanos ambiciosos, como el senador pagano Eugenio, quien estaba apoyado por el general Arbogasto.
El panegirista de Estilicón, el poeta Claudiano, se encargó de encumbrar en sus poemas, las hazañas de su general, contra los más diversos pueblos, como los godos, francos, suevos, alamanes, bastarnos, brúcteos, cimbrios, queruscos o caucos, que terminaron pidiendo clemencia en masa, tras sucumbir bajo sus armas. Principalmente en su “Guerra contra los getas”, describía la ventaja que reportaba a los godos, la entrada en la civilización, bajo la filantropía de los gobernantes romanos, hasta el punto de dibujarlos guiados por las leyes romanas. El poeta alababa la posición de un bárbaro romanizado, como era Estilicón, que había podido llegar a convertirse, en el personaje más influyente del imperio, y también del general godo Modares, que había desertado de su pueblo, pese a ser hijo de uno de sus jefes, y que había tenido grandes éxitos, luchando contra los enemigos de Roma, llegando incluso a hacer prisioneros, a las mujeres y los niños, que llevaban en sus carretas, las naciones que pertenecían a su mismo pueblo.
Fue en este contexto de alianzas y enfrentamientos, entre Estilicón y los godos, cuando hizo su aparición, la figura del rex Alarico, posiblemente un tervingio o visigodo, pues Jordanes le consideraba de la familia de los Baltos – de la que supuestamente también descendían, los posteriores monarcas visigodos de las Hispanias -, considerada en su tiempo, como “la segunda en nobleza después de los Amalos”. Este autor también afirmaba, que profesaba la herejía (el arrianismo) y que Alarico, prefirió crear su propio reino, a estar sometido a otros. Pero de su infancia y juventud, al otro lado de las fronteras (del “limes”) no sabemos nada, ni siquiera si su pueblo estuvo en la batalla de Adrianópolis, o vivía en la zona controlada por el aliado Atanarico. Aunque sí fue en su juventud, el cabecilla de uno de los grupos de mercenarios godos, que acompañó a los generales de Teodosio, los bárbaros Gaínas y Saúl, el 6 de septiembre de 394, en la batalla del río Frigidus, un afluente del actual Isonzo (cerca de Trieste) contra el usurpador Eugenio. Por lo tanto, parece que Alarico, continuaba la política de algunos grupos de tervingios (visigodos), de llegar a acuerdos con los romanos, a cambio de poder vivir asentados en las provincias del “limes”, viniéndole de esta época, la estrecha relación con Estilicón, lo que le hizo acreedor del odio, de los otros jefes godos.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.