Voltaire. Los entierros. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
El 11 de julio de 1791, un cofre de oro, contenía los setenta volúmenes de las obras escritas por Voltaire. Su catafalco era conducido por 12 caballos y, encerraba un suntuoso sarcófago. Una inscripción rezaba: “Vengó a Calas. Poeta, filósofo e historiador, que nos ha preparado para ser libres”. Ese cortejo fúnebre pasó por delante de las Tullerías ¿Qué pensarían entonces Luis XVI y María Antonieta, allí confinados? Esa pompa y circunstancia, suponían también el entierro de su mundo, de aquel Antiguo Régimen en el que, dicho sea de paso, Voltaire se movía a sus anchas. La iglesia de Santa Genoveva, rebautizada como El Panteón, acogió sus restos, en una de las primeras grandes fiestas cívicas, de la Revolución francesa.
Al parecer, en 1814, unos fanáticos vaciaron los féretros de Rousseau y Voltaire y, arrojaron sus contenidos a un vertedero, donde desaparecieron sin dejar rastro, siendo esto, algo que no se descubrió hasta 1860, cuando se abrieron ambos ataúdes y, se comprobó que estaban vacíos. Pero esto parece ser otra leyenda, es este caso póstuma, digna de haber sido compuesta, por el propio Voltaire.
Durante la Restauración, Joseph de Maistre, autor de las “Veladas de San Petersburgo” y, adversario del pensamiento ilustrado, convertiría a Voltaire en el enemigo por antonomasia, del trono y del altar, sin aportar argumentos, sino tan solo improperios e injurias. Sin embargo, entre 1815 y 1835, se publican 28 ediciones de sus obras completas y, su nombre, se convierte en bandera del liberalismo. Menéndez y Pelayo, en el volumen sexto de sus “Heterodoxos”, le dedica esas palabras: “Voltaire es más que un hombre, una legión; y, a la larga, aunque sus obras ya envejecidas, llegaran a caer en el olvido, él seguiría viviendo en la memoria de las gentes, como símbolo del espíritu del mal en el mundo”.
Aunque la verdad, es que Voltaire sigue habitando, nuestro imaginario colectivo, fundamentalmente como símbolo contra la intolerancia, como emblema de la lucha del sentido común, contra los peligrosos estereotipos dogmáticos, generados por cualquier manifestación de fanatismo.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.