Una diatriba contra el “honor burgués” (1911)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Emilio Carrere escribió toda una diatriba contra el denominado honor burgués en las páginas del número del 4 de junio de 1911 de Vida Socialista. Tantos años después recuperamos su texto y lo glosamos.
Emilio Carrere (1881-1947) fue poeta, periodista y escritor, en el universo del decadentismo modernista, y que escribió mucho en esta época en Vida Socialista, desarrollando una activa vida intelectual en Madrid, aunque terminaría dando un enorme giro conservador a su vida aún antes de comenzar la Segunda República.
A Carrere le movía en su escrito, al parecer, unas críticas que había recibido a propósito de unos versos que salieron en el número del primero de mayo de Vida Socialista. Parecía como si se hubiera herido su honor.
Pero su honor burgués era, para nuestro literato, una de las más famosas patrañas. Era burgués porque era patrimonio de una clase media y mediocre, hijo del convencionalismo y de la rutina, y muy cercado a la hipocresía.
Ese honor se encontraba, en muchas ocasiones, en la punta de una espada, o en las pistolas, aludiendo a los duelos porque un marido consideraba que había sido engañado por su esposa.
El temor al ridículo sería trivial porque no era un sentimiento subjetivo, sino un fenómeno reflejo, la acción del ambiente social sobre el individuo, a través del conocido como “el ¡qué dirán”.
Ese miedo a la opinión ajena era la causa de toda hipocresía, dando al honor un valor de apariencia. Por la crueldad de su honor el marido burlado debía dejarse acuchillar si no era muy ducho en el arte de la esgrima, o “meter su cuerno trágico por las entrañas del burlador”, Y así todo parecía bien y la opinión social santificaba el crimen. Por eso, para Carrere el honor burgués era repugnante y asesino.
Gran responsabilidad en esta historia del honor la tendría la religión porque hacía el matrimonio insoluble. Pero el amor no era eterno.
Así pues, el honor parecía que estaba en la virginidad, en asesinarse dos hombres ante “cuatro miserables idiotas que les apadrinan”, y que cuando uno quedaba herido en el suelo redactaban un documento para certificar que se le había quedado el honor como nuevo.
Para Carrere el verdadero honor, que no era el burgués, basado en la apariencia, la hipocresía y los tópicos, era el “alto concepto ético del amor al bien y del perdón al mal”.
En fin, “el verdadero honor está en hacer de la bondad un ideal”. Sobre los duelos y la crítica socialista a los mismos hemos escrito algunos trabajos en este medio; a ellos nos remitimos.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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