Los godos. El reino de Tolosa y Eurico. III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Mientras Eurico peleaba contra los suevos en Hispania, en Roma todo se precipitaba en un auténtico cataclismo. Ricimero que era entonces el hombre fuerte del imperio, dejó el mundo de los vivos, en agosto del 472, por causas que aún siguen sujetas a discusión. Unos dicen que envenenado, otros que devorado por un rápida enfermedad. Le sustituyó como “magíster militum”, un sobrino suyo, Gundebaldo, príncipe burgundio. Gundebaldo, hizo emperador a un conde de palacio, llamado Glicerio. El emperador de Oriente aprovechó la ocasión para intervenir. Derrocó a Glicerio, y puso como emperador de Occidente, a Julio Nepote. Corría junio del 474.
Este Nepote era un tipo bienintencionado, y no carecía de ideas. Entre otras, tuvo el cuajo suficiente, de ir a visitar a Eurico, para pedirle que detuviera sus conquistas en zona romana, e intercambió con él la Provenza, al sur de las Galias, por Auvernia. Pero Nepote cometió el error, de nombrar como “magister militum” a Flavio Orestes, que había sido embajador de Atila, ni más ni menos, y que aprovechó la atmósfera de caos, para dar literalmente un “golpe de estado”. Llegó a Rávena, entonces la capital de imperio de Occidente, la ocupó y obligo a Nepote a huir, en agosto del 475. Orestes no podía ser emperador, por su origen germano, pero su hijo Rómulo Augusto, nacido de una romana, sí cumplía los requisitos. De manera que el muchacho, que debía contar entonces unos 14 años, se vio elevado a la cumbre, de lo que no era ya sino una ruina.
No había pasado un año de aquello, cuando los hérulos y los esciros, dos de los muchos pueblos germánicos, que hacían servicios militares para Rávena, se sublevaron. Eligieron rey a un tal Odoacro, marcharon sobre Rávena y, a la altura de Piacenza, derrotaron a las tropas de Orestes, que fue convenientemente decapitado. Rómulo Augusto, el último emperador del imperio de Occidente, a sus quince y asustados años, fue depuesto sin consideración alguna, y su nombre desapareció de la historia. Según parece no lo asesinaron, sino que vivió confinado, cerca de Nápoles, hasta el final de sus días.
Cuando Rómulo Augusto cae, Eurico aprovecha la circunstancia sin perder un minuto: ocupa Marsella y otras ciudades importantes del sur de la Galia, e impone su autoridad en prácticamente toda Hispania. El reino godo de Tolosa, ya es el más poderoso de occidente. Y de inmediato, se dota de un instrumento jurídico propio: “El Código de Eurico”, la primera compilación legal, escrita por un pueblo germánico. En él aparece de forma determinante, la mano de León de Narbona, uno de los grandes consejeros galorromanos de Eurico. Hay un cierto debate, entre historiadores, sobre la fecha exacta de la elaboración de este código y, también, sobre el origen cultural de sus disposiciones ¿Son realmente germánicas, o es, más bien, derecho romano vulgar? En general, se acepta que se trata de usos germánicos, más o menos romanizados.
Un especio político propio, un rey soberano sobre un territorio definido, un código para regirlo y armas para defenderlo. Había nacido el primer Estado visigodo de la historia. Eurico abandonó el mundo de los vivos, a finales del 484. Había reinado dieciocho años, y legaba un reino extensísimo, poderoso y rico. El que heredó todo eso, fue su hijo Alarico II, nacido de la reina Ragnahilda, de origen normando o franco. Y con Alarico II, iba a vivir el reino de Tolosa, años de verdadero esplendor.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.