Cementerios y masonería
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Algunas tumbas de masones tienen símbolos masónicos en las lápidas. En este sentido, es muy destacado el Cementerio civil de Buñol (Valencia). Dicho cementerio fue creado en el año 1886 para aquellos difuntos que en vida no habían profesado la fe católica. Se calcula que entre las cuatrocientas tumbas habría unas cuarenta pertenecientes a masones. Es significativo que la propia entrada esté coronada por un triángulo equilátero con una escuadra en su interior. Lo que más llama la atención es que los símbolos de estas tumbas hayan aguantado no solo el paso del tiempo; en el franquismo también persiguió a los masones fallecidos, por muy extraño que esto parezca.
Las tumbas recibieron el anatema de los sublevados y luego vencedores. Franco decretó el 21 de diciembre de 1938 que las inscripciones o símbolos de carácter masónico de todos los cementerios que pudieran ser hostiles u ofensivos a la religión o la moral católica debían ser eliminados en dos meses. La orden debía ser cumplida por los dueños, administradores, encargados de panteones, sepulturas, nichos o monumentos funerarios.
Pero en este caso concreto de Buñol se respetaron. Otro caso de respeto se dio en el cementerio de El Carmen en Valladolid, es decir, en un lugar especialmente conservador, y vinculado a la primera hora de la sublevación. Si en el caso de Buñol se podría pensar que hubo una especie de acuerdo tácito entre unos vecinos y otros, de ambos lados, por respetar las tumbas hasta en tiempos del franquismo, en el de Valladolid seguramente primó más el desconoci miento, la desidia o la más pura incompetencia.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.