Talleyrand en América. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Podríamos muy bien decir, que en los dos años y medio que pasó en América, Talleyrand, sintiéndose completamente fuera de su mundo y, a falta de otras diversiones más civilizadas como el teatro, la música, y la buena mesa, aprovecho su tiempo para épater le bourgeois por todos los medios a su alcance. Fueron las únicas “vacaciones” auténticas que se tomó en toda su vida de adulto. Nunca más volvió a repetir la experiencia. Ni en Francia ni en la Europa que recorrió casi de punta a punta, tuvo ocasión de hacerlo.
En términos generales, el recién llegado no fue bien recibido en las altas esferas y, no por ignorancia. El presidente George Washington sabía perfectamente quien era y, no tenía ningún deseo de buscarse problemas con la Francia revolucionaria.
También el embajador jacobino recién llegado de París, se encargó de pintar de negro al emigrado, sobre quien pesaba una orden de arresto en Francia. Compensó su fracaso ante el presidente, la amistad que Talleyrand trabó con Alexander Hamilton, el hombre que tenía a su cargo el tesoro de los Estado Unidos. Hamilton, durante los primeros años de vida del nuevo país – juanto con James Madison – encabezó la corriente política federalista-centralista, partidaria de unir más sólidamente los trece estados confederados para formar una única nación, capaz de protagonizar un proceso expansivo, tanto en el aspecto territorial como en el económico (actuó como líder de los llamados “federalistas centralistas” -con George Washington y John Adams – frente a los “republicanos federalistas” – encabezados por Thomas Jefferson – que representaban el particularismo local y las tendencias democráticas). Sus puntos de vista coincidan en gran medida, con los del francés, que lo admiraba profundamente. Tenía a su favor haber logrado crear un banco nacional, y los consejos que dio a su “discípulo”, sobre como acumular riqueza en América, no cayeron en saco roto. Para desgracia de Charles-Maurice, el mismo año en que conoció a su nuevo amigo, este murió en un duelo de honor.
Como el país era en su mayor parte una selva virgen, la forma más rápida de enriquecerse, parecía ser la especulación con el terreno. Ante la situación que la Revolución francesa había creado en el continente, no pocos bancos importantes estaban dispuestos a colocar capital al otro lado del Atlántico.
Talleyrand empezó a soñar con la posibilidad de atraer a su Big Américan Dream, a marajás y colonos con grandes fortunas en la India, saltándose la inquieta Europa. En aquel momento, no era fácil mover el dinero de un país a otro y Charles-Maurice sugirió un sistema, que se parecía mucho al traveller’s check, algo que en el futuro daría mucho de sí.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.