EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

La sublevación en Barcelona en 1936


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Los integrantes de la conspiración confiaban en que la sublevación podía vencer con relativa facilidad en Barcelona gracias a que se contaba con la mayoría de la oficialidad media de los regimientos acuartelados en la ciudad, además de con el apoyo de la Unión Militar Española, compuesta por activos militares intensamente reaccionarios y anticatalanistas. Pero, en contrapartida, las autoridades militares en Cataluña no estaban en la conspiración, ni el general Francisco Llano de la Encomienda, capitán general, ni el coronel José Aranguren Roldán al mando de la Guardia Civil. Por otro lado, había una parte de la oficialidad en los cuarteles que no estaba tampoco en la conspiración, y no se unieron, o fueron detenidos por los sediciosos cuando se inició el golpe. Además, por ser verano los cuarteles no estaban precisamente llenos de soldados.

El plan de la conspiración pasaba por concentrar los regimientos hacia la Plaza de Cataluña, para después marchar hacia la Comisaría General de Orden Público, la Generalitat y la Capitanía General. Para comandar la sedición debía volar desde Mallorca el general Goded, que debía detener a Llano.

La Generalitat era consciente de la existencia de una conspiración y unos pocos días antes de la sublevación nombró comisario general de orden público a Federico Escofet, que había sido protagonista de los hechos de octubre de 1934, que se puso a trabajar para evitar que los conspiradores consiguieran sus propósitos.

Por su parte, la CNT-FAI desarrolló su propia estrategia, basada en la vigilancia permanente de los cuarteles barceloneses para dar la señal de alerta cuando las tropas saliesen. La sublevación en Marruecos el 17-18 de julio precipitó los acontecimientos.

A las 4:30 horas de la madrugada del 19 salían las primeras tropas del cuartel de Pedralbes. Las sirenas de las fábricas y de los barcos del puerto se pusieron a funcionar para alertar a los barceloneses. Se montaron barricadas en muchas calles por parte de los anarquistas pero también por miembros de la Esquerra y otras organizaciones. Escofet dispuso a la Guardia de Asalto y a los Mozos de Escuadra en varios puntos vitales de la ciudad y por donde debían pasar las tropas sublevadas. Punto fundamental fue el cruce de los Cinco Oros, en el Paseo de Gracia con la Diagonal porque por allí debían pasar las tropas de Pedralbes y de Gracia. Otras fuerzas se dedicaron a proteger la Generalitat y la Comisaría en Vía Layetana. En la misma se encontraba el presidente Lluís Companys. La estrategia de Escofet fue un verdadero éxito y fue una de las claves de la derrota de los sublevados.

Otra zona importante sería la Plaza de España. Allí se apostaron los trabajadores de Hostafrancs. Los anarcosindicalistas se instalaron en el Arco del Teatro de la Rambla, pero al ver que no aparecían los sublevados tuvieron la iniciativa de dirigirse al Paralelo donde derrotarían a los sediciosos.

Hacia las 11:30 horas los sublevados habían sido derrotados en el Paralelo, en la Estación de Francia y en el cruce de Pau Claris con Diputación. Los combates, en cambio, continuaban en la Plaza de Cataluña y en la Plaza de la Universidad.

Goded consiguió amerizar en un hidroavión en los muelles de la Aeronáutica Naval y hacia las 13:00 horas consiguió llegar a Capitanía. Allí destituyó a Llano que telefónicamente llevaba toda la mañana ordenando por teléfono a las tropas que se mantuvieran en sus cuarteles. La detención de Llano de nada sirvió porque la sublevación estaba muerta en las primeras horas de la tarde del día 19. Goded no consiguió que la Guardia Civil se uniera al golpe. A las 14:30 centenares de guardias civiles desfilaron por Vía Layetana saludando al presidente Companys y poniéndose a las órdenes de Escofet. Entraron en combate tanto en la Plaza de la Universidad como en la de Cataluña. Su intervención fue determinante.

Goded fue detenido a las 18:00 horas y hubo que emplearse para que no fuera linchado por la multitud. Se le trasladó hasta donde estaba Companys con el fin de que por la radio reconociese la derrota. Con un grupo de prisioneros fue encerrado en el buque-prisión “Uruguay”. El 11 de agosto fue juzgado, acusado de traición, y condenado a muerte. Fue fusilado al día siguiente junto con otros militares sublevados en el foso del Castillo de Montjuïc.

Por fin, entre los días 20 y 21 de julio los últimos reductos de los sublevados, en los Astilleros, en las dependencias militares de Colón y en el convento de los Carmelitas fueron vencidos. Algunos de los sublevados serían linchados.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.