Talleryrand. Tal para cual. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
La etapa de los directorios en Francia, se puede dividir en dos: la primera, que se desarrolla desde 1795 hasta 1797 y, la segunda, que va de 1797 a 1799. Para el primer Directorio se eligieron cinco republicanos con experiencia y un pasado moderado. El segundo Directorio se caracterizó, en cambio, por establecer un régimen autoritario que abusaba de su poder, anulando elecciones en los distritos, cuando daban la victoria a sus rivales. Durante 1797 y 1798 Francia disfrutó de unas excelentes cosechas que relajaron la tensión social, pero el segundo Directorio no alcanzó a mantener una estabilidad política, suficiente para consolidar su autoridad.
Talleyrand llegó a París el 20 de septiembre de 1796 absuelto de cargos, pero para preparar su llegada, ya el 14 de diciembre del año anterior, había conseguido que lo nombraran miembro del Instituto, una institución académica creada el 25 de octubre de 1795, que agrupaba las cinco academias francesas: la de la Lengua, fundada por el cardenal Richelieu en 1635 y, las posteriores de Inscripciones y Lenguas Antiguas, Ciencias, Bellas Artes y Ciencias Morales y Políticas.
Aprovechando su ingreso en el Instituto, el recién llegado “debutó” en su rentrée leyendo, en sendas sesiones públicas de julio y abril, dos informes cuidadosamente preparados. En el primero, relativo a las relaciones comerciales anglo-norteamericanas, llegaba a la conclusión de que el comercio de Inglaterra con los EE. UU. lejos de disminuir, iba a incrementarse notablemente, a pesar de que Francia hubiera ayudado a los rebeldes: de hecho, los americanos estaban consumiendo el doble de mercancías inglesas como nación libre, que cuando eran colonia. En su segundo informe, relativo a las colonias de ultramar y las posibilidades que ofrecían, unas colonias que estaban dando lugar a serias rivalidades entre Francia e Inglaterra, llegó a la conclusión de que eran una buena salida para los aventureros, los especuladores y los frustrados (es decir, los que no aceptaban la Revolución) porque estimularía la industria francesa.
De todos modos, aquellas intervenciones, por más que sirvieran para dar nuevo lustre a su nombre, no se traducían en ganancia alguna. Necesitaba urgentemente un lugar en el Gobierno lo mejor remunerado posible. Sabía que no gustaba a los hombres, que integraban en aquel momento el Directorio, a excepción de Barras, al cual no conocía aún, pero en el que intuía, por su lenguaje y maneras, la supervivencia de una cierta mentalidad ancien régime.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.