La Ilustración en Barcelona. II
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
En el ámbito de las humanidades merece nuestra atención la figura de Fèlix Amat de Palou i Pont, eclesiástico y el primer director de la Biblioteca Pública y Episcopal de Barcelona.
El primero de octubre de 1792 salió el primer periódico editado en la ciudad, el Diario de Barcelona. Fue fundado por Pedro Husson de Lapazaran, un impresor de origen napolitano, que consiguió los oportunos permisos para editarlo. En principio, publicaba noticias del extranjero con preferencia las de índole científica, además de avisos y anuncios, anuncios oficiales, información meteorológica, y los movimientos del puerto y del comercio. El periódico se editaba en castellano, aunque bien es cierto que luego se llegaron a incluir poemas en catalán.
El siglo XVIII comenzó con la continuidad del Barroco y el desarrolló del Rococó, para luego caminar hacia el Neoclasicismo también en Cataluña, como en el resto de España. Son de destacar en Barcelona las iglesias de San Felipe Neri, levantada entre 1721 y 1752, la de San Miguel del Puerto (1753) y la de la Merced (1765- 1775). Por su parte, hay que mencionar el edificio del Colegio de Cirugía de Barcelona (1762-1764), el palacio de la Lonja (1774-1802), el Palacio de la Virreina (1772-1778) y la Aduana (1790-1792). El Palacio de la Virreina, situado en la Rambla, nació por iniciativa de Manuel Amat i Junyent, marqués de Castellbell, que volvió enriquecido tras dejar su cargo de virrey del Perú. Como muestra de su riqueza se hizo construir el palacio, con características propias del Barroco y también del Rococó. Se levantó entre 1772 y 1778. Murió pronto y fue ocupado por su viuda, María Francesca de Fiveller de Clasquerí i de Bru, y por eso es conocido como el Palau de la Virreina. Carlos Grau fue su arquitecto, y participó también el escultor Francesc Serra, que moriría en la obra. El propio Amat intervino en el proyecto, especialmente en la fachada, que se hizo con piedra de Montjuïc y de Santañí.
A finales de siglo, se realizó el jardín más antiguo que conserva Barcelona, el Laberinto de Horta con una evidente impronta masónica. Se diseñó en la finca de la familia Desvalls, en la ladera de la Sierra de Collserola. Se inició en 1794 y no se acabó en su primera fase hasta 1808. Fue obra del arquitecto italiano Domenico Bagutti. Sería un jardín neoclásico pero que luego en el siglo XIX tendría una parte romántica. Está lleno de obras de arte, de esculturas, pero también de estanques, cascadas, fuentes y un canal que recorre la parte superior. Pero lo fundamental de este parque es su laberinto realizado con cipreses recortados. Su inspirador fue Juan Antonio Desvalls y de Arena, marqués de Lupiá, Poal y marqués consorte de Alfarrás. En 1791 compró el terreno en el pueblo de Horta. Desvalls fue todo un prototipo de ilustrado catalán, con vastos conocimientos en distintas ciencias, matemáticas, historia, bellas artes y economía, llegando a ser vicepresidente de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. Llegó a escribir algunos tratados sobre física, zoología y meteorología, así como la Disertación sobre los terremotos (1783). Desvalls intervino en el propio diseño del jardín con Bugatti, aunque la ejecución práctica de las obras se debió al maestro de obras Jaume Vallas y su hijo Andreu. Las plantaciones se debieron al jardinero francés Joseph Delvalet.
En escultura debemos reseñar la importancia del altar-baldaquino de Santa María del Mar (1772-1783) de Salvador Gurri, un escultor de Tona (Barcelona) y que trabajó en la catedral de Lleida y en otras iglesias catalanas. En 1797, además, comenzó a levantar la Fuente de Hércules. También realizó en 1781 el túmulo del cardenal Juan Tomás de Boxadors, en el convento de Santa Catalina.
En el siglo XVIII la pintura catalana se recuperó de la evidente decadencia en el siglo anterior, fruto del auge de los retablos con relieves policromados. El cambio se debió a que aumentaron los encargos privados de cuadros por parte de la pujante burguesía, además de los encargos que se hacían desde el poder civil. Antonio Viladomat (1678-1755) es la gran figura de la primera mitad del siglo, y fue muy elogiado por el propio Mengs. Otros pintores destacados serían Francesc Tramulles, Pere Pau Muntanya y Francesc Pla, el Vigatà.
En música, Francesc Valls (1671-1747) puede ser considerado el principal músico del barroco catalán, aunque existen muchas conjeturas sobre su vida. Fue un músico prolífico tanto en música litúrgica, con hasta veinticinco misas, más de un centenar de motetes, introduciendo, por su parte, distintas innovaciones europeas de su tiempo. También compuso música no religiosa, casi toda con letras en castellano: seis oratorios, unos ciento cuarenta y tres villancicos, y ciento veintiséis tonos. En música instrumental fue un maestro de la estética final del barroco. Importante fue también su contribución teórica con su Mapa Harmónico, que comenzó a escribir cuando se jubiló en 1726. Por su parte, Carles Baguer (1768- 1808) ya fue un compositor clásico, siendo organista de la catedral de Barcelona.
Pero no podemos terminar este apartado de la música catalana sin citar la figura de Domingo Terradellas (1713-1751), conocido internacionalmente como Domenico Tarradeglias, siendo el máximo compositor de ópera hispano-italiana de aquella centuria. Se instaló muy joven en Nápoles donde estrenó el oratorio Giuseppe riconosciuto (1736). Tres años después estrenó su primera ópera, Ermenegildo martire y Astarto. Tuvo un clamoroso éxito con Le Merope (1743), que le permitió trabajar en Roma, en la capilla de la Iglesia de San Giacomo degli Spagnuoli. También fue director del King’s Theatre de Londres, estrenando sus óperas Annibale in Capua, Mitridate y Belleforonte. Estuvo en Bruselas y en París, conociendo a Rameau y a Rousseau. Volvió a Roma, estrenado su obra cumbre, Sesostri, re d’Egitto. Murió muy joven en Roma, generando muchas conjeturas las circunstancias de la misma.
En Barcelona se desarrolló mucho la fiesta del Carnaval con bailes, mascaradas y mojigangas. Al parecer, el propio Felipe V participó en la Rambla en el Carnaval del año 1702.
En la ciudad también se practicó la tauromaquia desde la Baja Edad Media. En 1758 se construyó una plaza de toros en la Barceloneta.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.