El socialismo en el Imperio británico
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
El movimiento obrero canadiense hunde sus raíces en los primeros decenios del siglo XIX. En este sentido, Quebec sería el territorio pionero, ya que se sabe que en la segunda mitad de la década de los años veinte funcionaba una asociación de tipógrafos. En la década de los cuarenta comenzaron a proliferar sindicatos de oficios, en una clara influencia de las Trade Unions británicas. Pero esta influencia perderá fuerza a partir de 1860 frente a la que procede del movimiento obrero de su vecino del sur, los Estados Unidos. A principios del siglo XX, especialmente entre 1905 y 1907, hubo intentos de crear un Partido Laborista en el nivel nacional, pero sin ningún éxito. A lo sumo, se fundaron Partidos Laboristas en Ontario y Quebec. Aún así, hay que citar que en 1893 se habría creado el Partido Socialista de Canadá, una pequeña formación.
La concienciación política obrera en Australia parece que cuajó cuando en 1891 se formó una Liga electoral en Nueva Gales del Sur. Estaba naciendo el Partido Laborista. Existió la Liga aludida en Sidney, pero de otras organizaciones como el Partido Social Democrático en Melbourne. En Brisbane estaría la Vanguardia Social Democrática. Por su parte, en Perth funcionaba la Federación Social Democrática. Por fin, la Sociedad del Clarín estaba radicada en Adelaida.
Una figura clave sería Thomas Mann (1856-1941) entre el Reino Unido y Australia. Se trataría de un personaje que desarrolló una intensa y larga vida en el movimiento obrero británico. Perteneció a la Federación Social Demócrata y al Partido Laborista Independiente, del que sería su primer secretario. Fue un gran protagonista en la lucha por la jornada de las ocho horas, y en la huelga de los muelles de Londres de 1889. También fue sacerdote anglicano. En 1901 partió a Nueva Zelanda. Entre 1902 y 1908 estuvo en Australia, teniendo un claro protagonismo en su movimiento obrero y en el socialismo. En 1910 regresó al Reino Unido y publicó una obra fundamental sobre su pensamiento, El Camino a la Victoria, donde defendía que solamente se podría llegar al socialismo a través del sindicalismo y nunca por vía política parlamentaria porque era corrupta. Creó la Liga Sindicalista Industrial de Educación, y tuvo serios problemas porque en 1912 sería condenado por incitación al motín por un artículo en el que instaba a los soldados a no disparar contra los huelguistas. Pero la opinión pública jugó a su favor y su condena fue anulada. Se opuso, en la misma línea, a la participación británica en la Gran Guerra. Fue partidario de la Revolución Rusa, y aunque había terminado ingresando en el Partido Laborista, rompió con la formación y ayudó a fundar el Partido Comunista a pesar de su edad. Pero siguió combatiendo en los años treinta y hasta quiso venir a España a luchar, pero ya era muy mayor. En su honor una unidad de las Brigadas Internacionales llevó su nombre.
Sabemos que en 1901 los distintos partidos obreros obtuvieron un empuje electoral muy grande en los estados australianos. Posteriormente, en 1910 el Partido Laborista ganaría las elecciones y formaría gobierno.
En realidad, el laborismo australiano era más democrático y social, que socialista, al reivindicar la democracia y la intervención del Estado a favor de una legislación laboral, el arbitraje obligatorio y la negociación colectiva. Pero las organizaciones laboristas y socialistas también reclamaban una política en favor de la “Australia blanca”, mezclando un evidente patriotismo o nacionalismo y la protección de los salarios frente a la inmigración, con tintes de un cierto racismo. Así pues, este socialismo australiano estaría más interesado en un sistema de igualdad y protección obrera que por un socialismo verdadero, aunque luego en 1912 se apoyaran las nacionalizaciones. En todo caso, habría grupos minoritarios más claramente socialistas como el Socialist Party que dirigía, precisamente, nuestro Tom Mann en 1905, que luego cambiaría de nombre al ser la Socialist Federation of Australia, y luego el Australian Socialist Party. El sindicalismo y cierta influencia norteamericana crearían en 1907 el Socialist Labor Party australiano. Todas estas organizaciones estarían en contra de que Australia participase en la Gran Guerra.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.