Talleyrand. Del camino a Brumario. IX
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Como ya dijimos, el Consejo acordó trasladar ambas Cámaras a Saint-Cloud por motivos de seguridad y, nombrar a Napoleón Bonaparte jefe de la fuerza pública.
Aquel mismo día había sido convocado con carácter de urgencia el Consejo de los Ancianos, para tratar de una presunta conspiración jacobina contra el Gobierno. El Consejo se mostró favorable a Napoleón. Al mismo tiempo, tal como estaba previsto, dimitieron los miembros del Directorio, Barras, Ducos y Sièyes. El propio Fouché, testigo presencial de los hechos, relata en sus memorias lo ocurrido en aquel día histórico:
“La sesión se abrió en el Consejo de los Quinientos, que presidía Luciano Bonaparte (el hermano mayor de los Bonaparte). Pero apenas Émile Gaudin había hecho su propuesta de nombrar una comisión encargada de presentar un informe sobre la situación de la República, una espantosa tormenta agitó toda la sala. Los gritos de “¡Viva la Constitución! ¡No a la Dictadura! ¡Abajo el dictador! Se extendieron por toda la sala.
La Sala de los Ancianos estaba casi tan agitada como la otra… Bonaparte enterado de esta doble tempestad, juzga llegado el momento de interrumpir en escena. Atraviesa el salón de Marte y entra en la Sala de los Ancianos. Allí, en un discurso verboso y entrecortado, declara que ya no existe el Gobierno y que la Constitución por sí sola no puede salvar la República… Recobró la serenidad al oír los gritos de “¡Viva Bonaparte!” y, al ver que tenía el asentimiento de la mayoría de los Ancianos, salió con la esperanza de causar la misma impresión en los Quinientos. Acababa de decretarse un mensaje al Directorio. Se hacía la moción de demandar a los Ancianos, la comunicación de los motivos del traslado a Saint- Cloud, cuando fue recibida la noticia de la dimisión de Barras tramitada en otro consejo. Esta dimisión, ignorada hasta entonces, causó un gran asombro en la Asamblea. Se la consideró resultado de una profunda intriga. En el momento mismo en que se trataba la cuestión, de saber si la dimisión era legal y formal, llegó Bonaparte seguido por un pelotón de granaderos.
Enardecido por la recepción del Consejo de Ancianos, el general confiaba en dominar la fiebre republicana que agitaba a los Quinientos. Mas, apenas hubo penetrado en la sala, la mayor agitación se apoderó de los presentes. Todos los miembros, en pie, prorrumpieron en gritos, por la profunda impresión que les causaba la aparición de las bayonetas y del general, que entraba militarmente en el templo de la legislatura.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.