Joaquín Mencos sobre la labor educativa del control obrero o las diferencias entre socialistas y comunistas
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
El destacado intelectual socialista que fue Joaquín Mencos que dedicó gran parte de su vida a analizar distintas cuestiones políticas, sociales y económicas, y al que recurrimos con cierta periodicidad, quiso contribuir al debate sobre el control obrero en su dimensión, digamos, pedagógica, y en la confrontación táctica entre socialistas y comunistas, precisamente en el período de entreguerras.
Lo hizo en las páginas de El Socialista en el número del cinco de mayo de 1925.
El control obrero contribuía a la democratización de las empresas, pero también servía de complemento a la primera al contribuir a la capacitación del obrero.
No era lo mismo trabajar que dirigir una industria, y cuando se consiguiese el objetivo final de la socialización de los medios de producción y despareciesen los empresarios tendrían que ser sustituidos por obreros en la función de gestión y administración.
Por no estar muy capacitados los trabajadores, Rusia habría sufrido muchos perjuicios, en su opinión. Y ahí Mencos reflexionaba sobre lo que separaba a los socialistas de los comunistas, esto es, en la cuestión o creencia sobre la madurez del proletariado para conquistar el poder. Y aludía a cómo los comunistas se habían fijado en que Marx había pregonado la revolución social pero los socialistas no se habían olvidado de la experiencia de la Comuna de París, que habría probado que la clase obrera no se podía limitar a conquistar el poder del Estado porque su maquinaria debía funcionar.
Los socialistas serían tan colectivistas como los comunistas, pero sí existía una sustancial diferencia de táctica entre ambos.
Los bolcheviques creían que bastaba que una revolución llevase al proletariado al poder para que el socialismo fuera un hecho. Pero para los socialistas no bastaba con hacerse con el poder porque era preciso saber sostenerse en el mismo, y para ello era necesario que la economía funcionase, desde la agricultura al comercio pasando por la industria.
El control obrero ofrecía a los trabajadores la posibilidad de intervenir en la marcha de las empresas capitalistas, les enseñaba a administrarlas, y cuanto mayor fuera la intervención que se les daba más les capacitaría.
Los socialistas no debían soñar con una inmediata implantación de los ideales como hacían los comunistas, pero tampoco debían olvidar que el ideal era el colectivismo y el control obrero se convertía en una escuela de aprendizaje.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.