Los socialistas son revolucionarios (1900)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
En varias ocasiones hemos traído materiales históricos sobre cómo los socialistas se sentían revolucionarios en las primeras décadas del siglo XX. Regresamos a la cuestión y con un texto que abría el número del 18 de mayo de 1900 en El Socialista, y con el significativa de “Somos revolucionarios”.
Bueno, en principio, se sentían el “elemento más sincera y prácticamente revolucionario de la sociedad española”.
¿Y, por qué?
-Porque habían comenzado a revolucionar las costumbres, ideas y tendencias de la clase obrera.
-Porque habían creado descontentos, despertado energías y se habían organizado para la acción y la lucha.
-Porque no entonaban cada día ni a cada hora un himno a la violencia, y que condenaban. Los revolucionarios no se improvisaban de la noche a la mañana. La violencia no sería imprescindible en la revolución. Ciertamente, la toma de la Bastilla fue un acto violento y revolucionario, pero fue más revolucionaria la noche del 4 de agosto, en alusión a la abolición de los derechos feudales. Sin violencia se pasó en España de la Monarquía a la República (la Primera), y sin violencia se proclamó la Federación en Brasil, etc.
-Porque lo revolucionario era en ese momento un ideal para la masa organizada para la conquista de dicho ideal, y organizarla debidamente porque lo demás era perder el tiempo de forma lastimosa.
-Porque la fuerza era quien hacía las revoluciones, pero jamás se había hecho una revolución sin un ideal y sin una fuerza.
-Porque esa era la tarea de los socialistas, crear fuerzas revolucionarias, infundir en ellas el ideal revolucionario.
El artículo defendía, por lo tanto, la estrategia socialista y criticaba a quienes consideraban que los socialistas habrían renunciado definitivamente a la violencia. El deseo socialista era que la revolución social se hiciera sin sangre, pero no se renunciaba a la misma cuando lo reclamasen las circunstancias. Si la legalidad daba medios para la emancipación el régimen capitalista los socialistas no se saldrían de la misma, pero si esos medios se negaban, se saldría de esa legalidad y si se estaba en condiciones de apelar a medios extralegales, a ellos se apelaría. Pero no se pretendía actuar antes de tiempo fuera el que fuese el medio a emplear, porque era necesario crear una fuerza capaz de derribar la organización social vigente y poder poner en marcha una nueva.
Los socialistas iban contra los que querían mantener los privilegios. La estrategia socialista pasaba por ganar en cada hora una nueva posición. Ciertamente, se había caminado con “forzada lentitud”, pero no se había dado nunca un paso en falso ni desandado ni un milímetro.
La tarea era crear conciencias revolucionarias, es decir, ganar en potencia política y económica, organizarse para cuando hubiera que asaltar el poder. Había que ser fuertes por el número y la inteligencia porque ya se era por la razón. No se podía motejar a los socialistas de conservadores.
Se insistía, por lo tanto, en el método revolucionario socialista, seguramente, contra el anarquista, aunque no se hiciera ninguna alusión implícita.
Las revoluciones serían el resultado de un largo proceso. Era una cuestión de maduración.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.