Sobre el feminismo en el socialismo belga al terminar la Segunda Guerra Mundial
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
En 1945 tuvo lugar un importante Congreso en Bruselas que cambió al socialismo belga. El inicial Partido Obrero, fundado en el XIX, y que no sobrevivió a la ocupación nazi, se transformó en el Partido Socialista Belga.
En esta pieza queremos estudiar la cuestión del feminismo desde la perspectiva socialista belga de ese momento.
El Partido quería dejar claro que no era feminista en el “sentido burgués” de la palabra porque luchaba contra los males suplementarios con que la sociedad burguesa aumentaba la explotación de la mujer trabajadora. Se recordaba que la mujer había sido la “hacendosa” madre de familia, la enferma privada de cuidados, la compañera del hogar pobre, la madre que criaba sus hijos para perderlos en la guerra y sus hijas para perpetuar la opresión, y la ciudadana cuya emancipación política era objeto de una gran especulación electoral.
El Partido había trabajado con modestia y perseverancia por el bienestar de las mujeres del pueblo. Proseguiría con ese esfuerzo para obtener la igualdad civil y política de los sexos. Y lo haría guiado por el principio de igualdad, acogiendo a las mujeres a sus filas en plano de igualdad en relación con los hombres, sin una organización distinta, pero procurando, en todo caso, métodos especiales de afiliación y una repartición justa de trabajo.
A pesar del canto por la igualdad, parece una declaración no muy extensa.
Hemos empleado como fuente el número del 14 de agosto de 1952 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.